El calvario de las mujeres en el ejército de Corea del Norte

Lee Daeun, exsoldado que sirvió en las Fuerzas Armadas de Corea del Norte, cuenta los horrores sufridos. “Entre seis meses y un año de entrenamiento dejábamos de tener la menstruación”, cuenta.

La deserción de un soldado norcoreano ha puesto la mira en los abusos y violaciones a los que son sometidos los militares del régimen de Kim Jong-un.

Obligadas a pasar al menos siete años en el ejército, las mujeres que forman parte de las Fuerzas Armadas norcoreanas, son sometidas a duras condiciones de vida que, con frecuencia, acaban marginándolas de la sociedad.

Así lo reveló la desertora Lee Daeun, que sirvió 9 años en el ejército norcoreano.

Daeun confesó que se enlistó en el ejército los 18 años de edad debido a la hambruna en Pyongyang, la joven pensaba que tendría su comida asegurada todos los días en los cuarteles.

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Sin embargo, le esperaba una realidad totalmente diferente. Ella y otros cientos de reclutas fueron sometidas a un duro entrenamiento, que sumado a las precarias condiciones en las que vivían, les provocaron diversas enfermedades.

“Tras entre seis meses y un año de entrenamiento dejábamos de tener la menstruación, debido a la malnutrición y el ambiente estresante”, contó Daeun.

“Las mujeres soldado decían que estaban contentas por no tener sus periodos. Decían que estaban contentas porque la situación era tan mala que tener sus periodos la hubiera hecho aun peor”, agregó.

Daeun afirmó que fue golpeada por un general de mediana edad que intentó violarla sin éxito.

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La exsoldado añadió que las mujeres en el ejército se veían obligadas a proteger sus cuerpos, pues si una quedaba embarazada tras ser violada, no solo era despedida de forma deshonrosa, sino también estigmatizada socialmente. A partir de ese momento la mujer en cuestión dejaba de ser apta para el matrimonio por haber perdido su “pureza”.

Pese a ya haber pasado casi diez años desde su deserción, aún recuerda el olor de los cuarteles militares.

“Sudábamos bastante. El colchón donde dormíamos estaba hecho de cascarilla de arroz, así que el colchón se quedaba impregnado de todo el olor corporal. No está hecho de algodón. Como era cascarilla de arroz, el olor del sudor y de otras cosas se queda ahí. No es muy agradable”, dijo la ex soldado.

El régimen de Kim Jong-un les pagaba solamente dos dólares al mes y les daban de comer apenas tres cucharadas de arroz

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So Yeon sirvió de sargento en una unidad de comunicación cercana a la frontera con Corea del Sur desde los 17 hasta los 28 años. En 2008, finalmente, decidió escapar del país hermético, pero fue capturada en la frontera con China en su primer intento, y fue enviada a un campo de concentración durante un año.

Sin embargo, a los pocos meses logró escapar y cruzó a China, donde ha comenzado una nueva vida alejada de la “miseria” del Norte.

Corea del Norte tiene el cuarto Ejército más numeroso del mundo, integrado por más de un millón de tropas, así como siete millones de tropas de reserva. De acuerdo con las informaciones del Ministerio de Defensa de Corea del Sur, su vecino del Norte cuenta con aproximadamente 8,600 unidades de artillería, 5,500 lanzacohetes múltiples y 4,300 tanques.