Mientras Tegucigalpa enfrenta una de sus mayores presiones por la escasez de agua, cuatro de cada diez litros que ingresan al sistema de distribución se pierden antes de llegar a los hogares, principalmente por el deterioro de la red de tuberías.
La magnitud del desperdicio queda reflejada en una cifra: por cada 100 litros enviados a la red, únicamente 60 llegan a los capitalinos. Los otros 40 se quedan en el camino debido a las pérdidas que arrastra el sistema.
“Por cada 100 litros que envío al sistema, solo le llegan al capitalino 60; 40 se pierden en el camino”, explicó Gustavo Boquín, gerente de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS).
La situación resulta especialmente crítica debido a que la capital enfrenta una reducción en la disponibilidad de agua por los bajos niveles de sus principales embalses y las condiciones de sequía que han obligado a extender y reorganizar los esquemas de distribución.
Boquín explicó que el sistema de abastecimiento de Tegucigalpa fue diseñado alrededor de tres fuentes: las represas Los Laureles y La Concepción y la fuente superficial de El Picacho, con capacidad concebida originalmente para atender aproximadamente a un millón de personas.
“Nuestro diseño de sistema tiene tres fuentes, dos represadas y una a filo de agua que es El Picacho. Eso se diseñó para darle agua a un millón de personas”, detalló.
Sin embargo, la reducción de las fuentes disponibles obligó a modificar el esquema original. Las autoridades tuvieron que interconectar distintas zonas de la ciudad para trasladar agua hacia los sectores donde existe mayor necesidad.
“Hoy, por necesidad, repartimos agua de todos lados”, señaló Boquín.
El deterioro de la red representa así un problema adicional a la falta de agua en las fuentes. Mientras se busca aprovechar cada metro cúbico almacenado en las represas, una parte considerable del recurso se pierde dentro del propio sistema antes de llegar a los usuarios.
Buscan agua bajo tierra
Ante la reducción de las reservas y mientras se esperan mejores condiciones de lluvia, Umaps también intenta incorporar nuevas fuentes mediante la perforación y rehabilitación de pozos en distintos puntos de Tegucigalpa.
Julio Quiñónez, coordinador del Programa de Adaptación Urbana al Cambio Climático, informó que ya se perforaron dos pozos en los que se encontró agua.
Uno de ellos está ubicado en los predios de la antigua Penitenciaría Central, donde actualmente se realizan pruebas de aforo y análisis de calidad para determinar cuánto recurso puede aportar y si reúne las condiciones necesarias para incorporarlo al sistema.
A la estrategia se suman otros dos pozos perforados anteriormente y que ahora fueron habilitados: uno en la colonia Los Almendros y otro en el Hospital Mario Mendoza.
“Esto contribuye para poder inyectar agua al sistema. El de la PC todavía le hace falta un poco”, explicó Quiñónez.
La búsqueda de nuevas fuentes pretende aliviar parcialmente la presión sobre un sistema que enfrenta dos problemas simultáneos: menos agua disponible para distribuir y una red que pierde alrededor del 40% de lo que recibe.