Por cada 100 litros que ingresan al sistema de distribución de la capital, apenas 60 llegan a los usuarios. El resto se pierde principalmente por el deterioro de las tuberías.
Los Laureles y La Concepción están por debajo del 50% de su capacidad, lo que mantiene en “riesgo hídrico alto” el abastecimiento de agua en Tegucigalpa y Comayagüela.