La capital hondureña se encamina a semanas críticas en el suministro de agua. La prolongación del verano hasta finales de junio ha encendido las alertas de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (Umaps), que advierte que el tiempo para recuperar los embalses se ha reducido drásticamente antes de la llegada de la canícula.
De acuerdo con Gustavo Boquín, gerente de la Umaps, el fenómeno climático conocido como “Superniño”, reportado por el Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), está alterando el comportamiento de las lluvias, recortando prácticamente un mes al invierno.
Esto deja a Tegucigalpa y Comayagüela con apenas 60 días efectivos para captar agua en sus represas antes de entrar en un periodo seco de aproximadamente 45 días, lo que compromete directamente la disponibilidad del recurso en los hogares.
“Nos quedan solo 60 días para recolectar agua antes de la canícula, que son 45 días de sequía, para posteriormente entrar a las lluvias de septiembre”, explicó Boquín, al detallar el complejo panorama hídrico que enfrenta la capital.
El impacto ya se refleja en los niveles de los embalses. La represa Los Laureles se mantiene en alrededor del 40% a 46%, mientras que La Concepción apenas ronda el 50%, cifras que evidencian una caída sostenida en el almacenamiento.
“Ayer a las 8:00 de la mañana La Concepción estaba en 52%. Tenemos que cuidar el agua porque los embalses ya están sufriendo y todavía nos quedan prácticamente dos meses y medio de invierno”, advirtió el funcionario.
Ante este escenario, las autoridades han intensificado las acciones operativas para mitigar los efectos de la sequía, especialmente durante abril y mayo, considerados los meses más críticos por la escasez.
Entre las medidas implementadas destaca el control de fugas en la red de distribución, una tarea en la que la Umaps ha solicitado el apoyo ciudadano para reportar pérdidas de agua en distintos puntos de la ciudad.
Además, el trabajo coordinado entre la Alcaldía del Distrito Central, el Cuerpo de Bomberos y el Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) ha permitido reducir los incendios forestales, que también afectan las cuencas abastecedoras.
“Este año hemos visto resultados positivos en la coordinación institucional, lo que ha permitido controlar mejor los incendios y proteger nuestras fuentes de agua en zonas claves”, señaló Boquín.
Sin embargo, el principal desafío sigue siendo el limitado margen de tiempo para recuperar los embalses antes del inicio de la canícula, un periodo que podría agravar aún más el desabastecimiento.
“Nos enfrentamos a un escenario donde cada día cuenta para captar agua, porque después entramos a una sequía prolongada que afecta directamente el suministro”, insistió el gerente de la Umaps.
Frente a este panorama, el alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, confirmó que los racionamientos se endurecerán en las próximas semanas.
“Va a arreciar el racionamiento: en algunas colonias será cada tres días, en otras cada cinco y en otras cada siete días, y esto seguirá mientras no haya nuevas fuentes de abastecimiento”, explicó el jefe edilicio.
Zelaya recordó que una de las soluciones estructurales en marcha es la construcción de la represa San José, aunque su impacto no será inmediato.
El proyecto presenta un avance del 43% y contempla una inversión de 1,600 millones de lempiras. Se prevé que entre en funcionamiento hasta enero o febrero de 2028.
Mientras tanto, las autoridades insisten en que la crisis no se resolverá en el corto plazo y que el uso responsable del agua será determinante para enfrentar los próximos meses.
“O sea que lo que falta de este año y el otro tenemos que ahorrar agua, tenemos que ponernos la mano en la conciencia”, enfatizó el alcalde.
El comportamiento del clima en las próximas semanas será clave para definir la disponibilidad del recurso en la capital. Por ahora, el mensaje es claro: el agua escasea y cada gota cuenta.