San Pedro Sula, Honduras. El agua dejó de verse únicamente oscura y cargada de contaminación. Esta semana, varios tramos del río Las Vacas, uno de los afluentes más contaminados de Guatemala y pieza clave en la ruta de los desechos que terminan en el río Motagua, aparecieron teñidos de un intenso color rojo y rosado.
El episodio ocurrió a cientos de kilómetros de Honduras, pero no es un problema ajeno. Las Vacas desemboca en el Motagua y forma parte del sistema hídrico por el que durante años toneladas de basura y otros contaminantes han viajado desde el área metropolitana de Guatemala hasta el mar Caribe, afectando especialmente las playas de Omoa y otros puntos del litoral hondureño.
Las primeras imágenes comenzaron a circular el lunes 14 de septiembre. Vecinos documentaron el extraño color bajo el puente Belice, entre la zona 6 y la calzada La Paz, así como en sectores próximos al parque ecológico La Asunción, en la zona 5 de Ciudad de Guatemala.
Un día después, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de Guatemala confirmó que abrió una investigación y comenzó inspecciones y análisis técnicos para establecer qué sustancia provocó la alteración y dónde se produjo la descarga.
Este miércoles 16 de septiembre surgieron los primeros indicios.
Rodrigo Rodas, viceministro de Ambiente de Guatemala, explicó que las indagaciones preliminares apuntan a que podría tratarse de un tinte en polvo, utilizado potencialmente en actividades como la industria textil, para teñir aserrín o incluso como colorante. Sin embargo, los análisis de laboratorio todavía no han determinado qué compuesto es ni su grado de toxicidad.
La intensidad y persistencia del color también llamó la atención de los investigadores. De acuerdo con Rodas, visualmente se trataría de una cantidad considerable de material, posiblemente varios sacos de polvo. Esa apreciación, sin embargo, sigue siendo preliminar y deberá ser confirmada mediante los estudios técnicos.
La búsqueda del origen llevó a equipos del MARN y de la Municipalidad de Guatemala a recorrer sectores de las zonas 5, 6, 16 y 18. Los técnicos incluso abrieron más de una docena de conductos de drenaje para intentar seguir el recorrido de la sustancia.
La hipótesis que cobra fuerza es que el producto no habría sido lanzado directamente al río, sino que habría ingresado mediante el sistema de alcantarillado de Ciudad de Guatemala. Las autoridades descartaron inicialmente la zona 16 y concentraron las pesquisas en las zonas 5, 6 y 18.
Al caso se sumó este miércoles el Ministerio Público de Guatemala. La Fiscalía de Delitos contra el Ambiente inició de oficio diligencias para establecer el origen de la sustancia, determinar si produjo daño ambiental e identificar posibles responsables.
Por ahora existe una pregunta fundamental sin respuesta: ¿qué sustancia convirtió el río en una corriente rosada y qué efectos puede producir aguas abajo?
El propio viceministro Rodas reconoció que todavía no se sabe qué daño podría causar el compuesto a la flora, la fauna o las personas. Tampoco existe hasta ahora evidencia pública que permita afirmar que la sustancia responsable de la coloración haya llegado al río Motagua o posteriormente a territorio hondureño.
El origen de la basura que llega a Omoa
La conexión entre Las Vacas y el Motagua está plenamente documentada.
El río Las Vacas recibe descargas domésticas e industriales y desechos procedentes del área metropolitana de Guatemala. Posteriormente desemboca en el Motagua y aquello que no queda retenido durante el recorrido puede continuar hasta el Caribe.
Hace apenas tres meses, un estudio citado por el diario Prensa Libre de Guatemala encontró en un punto de Las Vacas, aguas abajo del vertedero de la zona 3, 1.6 millones de NMP por cada 100 mililitros de coliformes fecales, además de sólidos suspendidos y concentraciones elevadas de nitrógeno y fósforo.
Las descargas domésticas e industriales fueron señaladas entre las presiones sobre la calidad del agua. Esos resultados no explican la actual tonalidad roja, pero muestran el deterioro previo del afluente.
El propio viceministro de Ambiente describió esta semana el río de manera contundente: aseguró que está “100% contaminado”, principalmente por coliformes fecales y otros vertidos indiscriminados.
LA PRENSA llegó hasta el origen
Para Honduras, Las Vacas no es un río desconocido. En octubre de 2020, un equipo de LA PRENSA viajó a Guatemala y recorrió más de 480 kilómetros para documentar desde el terreno el origen y la trayectoria de parte de la contaminación que terminaba cubriendo las playas hondureñas, principalmente la bahía de Omoa, de donde cada año retiran toneladas de desechos que causan un tremendo impacto ambiental.
La investigación llegó hasta comunidades ubicadas junto a Las Vacas y constató cómo el afluente recibía grandes cantidades de basura y aguas residuales de Ciudad de Guatemala. Durante la temporada lluviosa, el aumento del caudal arrastra los desechos río abajo hasta incorporarlos al Motagua.
Tres años después, en abril de 2023, equipos de LA PRENSA Premium y El Heraldo Plus regresaron a la zona y llegaron hasta las inmediaciones del gigantesco vertedero de la zona 3 de Ciudad de Guatemala.
Allí comprobaron cómo los residuos eran acumulados cerca de drenajes y barrancos. Durante el invierno, parte de esos desperdicios cae al sistema de drenaje, continúa hacia Las Vacas y luego alcanza la cuenca del Motagua.
Según datos del MARN citados entonces por LA PRENSA, unas 8,500 toneladas de desechos sólidos afectaban al río Las Vacas. The Ocean Cleanup advertía además que, cuando Las Vacas se une con el Motagua, la carga contaminante aumenta debido a la incorporación de residuos sólidos y líquidos procedentes de Ciudad de Guatemala.
De Ciudad de Guatemala al Caribe
La geografía explica por qué un episodio ocurrido bajo un puente de Ciudad de Guatemala interesa directamente a Honduras.
Las Vacas funciona como un colector de parte de las aguas residuales y desperdicios del área metropolitana. Su corriente termina incorporándose al Motagua, que atraviesa territorio guatemalteco hasta alcanzar el Caribe en la zona fronteriza con Honduras.
Durante los meses de lluvia el problema históricamente se intensifica. LA PRENSA ha documentado que mayo, junio, septiembre y octubre son períodos en los que el aumento del caudal moviliza grandes acumulaciones de residuos hacia la costa hondureña.
La cuenca tampoco termina políticamente en la frontera. Un reporte de LA PRENSA basado en información del MARN detalló que comprende 76 municipios de 12 departamentos de Guatemala y 27 municipios de cuatro departamentos de Honduras.
Durante años, Omoa fue uno de los puntos que recibió el golpe más visible: playas cubiertas de botellas, plásticos, residuos hospitalarios y otros desperdicios que afectaron el turismo, la pesca y la calidad ambiental de la zona.
El panorama ha mejorado parcialmente gracias a mecanismos de captura de basura. The Ocean Cleanup instaló en 2023 el Interceptor 006 en Las Vacas y posteriormente otro sistema, el Interceptor 021, en El Quetzalito, cerca de la desembocadura del Motagua.
Solo el primero había evitado para 2024 que más de 10 millones de kilogramos de residuos sólidos continuaran su recorrido hacia el golfo de Honduras.
Sin embargo, estos sistemas fueron concebidos fundamentalmente para interceptar basura y residuos sólidos. La aparición de una sustancia capaz de cambiar el color del agua coloca ahora la atención sobre otra dimensión del problema: los vertidos líquidos o sustancias que llegan por los drenajes y cuya composición puede no ser visible hasta que un episodio extraordinario, como el ocurrido esta semana, los delata.
Guatemala y Honduras mantienen mecanismos de cooperación para la recuperación de la cuenca del Motagua. En septiembre de 2025 autoridades de ambos países revisaron proyectos de restauración, gestión del agua y planes nacionales de acción, dentro del Proyecto de Gestión Ambiental Integral de la Cuenca del Río Motagua.
Ahora, mientras los técnicos intentan identificar qué volvió rosadas las aguas de Las Vacas, el episodio vuelve a demostrar que la contaminación de esta cuenca no reconoce fronteras.
Lo que entra a los drenajes de Ciudad de Guatemala puede incorporarse a Las Vacas; Las Vacas alimenta al Motagua, y el Motagua desemboca en el mismo Caribe cuyas playas hondureñas han recibido durante años las consecuencias visibles de esa contaminación.