La discusión de las reformas al subsector eléctrico profundizó las diferencias dentro de la bancada del Partido Liberal, que pasó de mantener un rechazo unificado al proyecto enviado por el Poder Ejecutivo a dividirse entre diputados que negocian cambios al dictamen y quienes mantienen su oposición.
De los 41 diputados liberales, un grupo mayoritario de 32 legisladores, vinculado a la corriente de Jorge Cálix, participa en las mesas de diálogo y trabaja en una contrapropuesta, mientras nueve congresistas afines a Salvador Nasralla cuestionan las negociaciones y sostienen su rechazo a la reforma.
Inicialmente, la bancada liberal había cerrado filas contra la propuesta del Ejecutivo bajo el argumento de proteger los activos de la Enee y evitar disposiciones que pudieran traducirse en aumentos a la tarifa eléctrica.
Sin embargo, a medida que avanzaron las conversaciones en el Congreso Nacional, la mayoría de la bancada optó por presentar modificaciones y buscar consensos alrededor de un texto alternativo.
Carlos Umaña, diputado liberal afín a Nasralla, cuestionó el cambio de posición y recordó que al inicio existía una postura común. “La primera vez fue unificado el discurso, después se sacaron de la manga de la camisa una contrapropuesta que sería presentada anoche en el Congreso Nacional”, afirmó.
Jorge Cálix, jefe de la bancada liberal, defendió la participación en las negociaciones y aseguró que dialogar sobre cambios al dictamen no significa respaldar la propuesta original del Ejecutivo.
“El proyecto que mandó el Ejecutivo no lo respalda el Partido Liberal; si ese proyecto se discute así como está, el Partido Liberal en pleno votaría en contra”, sostuvo.
La contrapropuesta liberal busca introducir un esquema de mayor competencia en el mercado eléctrico, mantener la Enee bajo propiedad pública y establecer mecanismos que, según sus promotores, eviten incrementos en las tarifas. También incorpora propuestas de alcaldes liberales relacionadas con el alumbrado público y la autonomía municipal.
Los nueve diputados que mantienen su oposición consideran, en cambio, que las negociaciones rompieron la posición común de la bancada. Umaña rechazó que ese grupo sea responsable de que la reforma continúe sin aprobarse.
“No nos pueden echar la culpa a los nasrallistas, que solo somos nueve, de que nosotros tenemos empantanado esto; si tanto es la situación, que expongan y que vote cada quien”, manifestó.
Las diferencias también alcanzaron a la dirigencia liberal. Umaña advirtió que la discusión podría profundizar las divisiones internas y dejar consecuencias políticas dentro del partido. “Esto va a marcar un antes y un después porque es bien difícil resanar heridas, sobre todo cuando usted tiene diferencias internas; el reino dividido no va a ningún lado”, expresó.
Cinco claves para entender dónde están las reformas
1. El proyecto del Ejecutivo sigue sin los votos necesarios. La reforma quedó frenada en el Congreso por falta de consenso. La dirigencia legislativa ha dicho que continuará negociando durante las próximas semanas y que el tema seguirá siendo una prioridad.
2. Ejecutivo y liberales coinciden en reorganizar la Enee, pero no en cómo hacerlo.Las propuestas trabajadas plantean separar las actividades de generación, transmisión y distribución. Las diferencias están principalmente en la propiedad y manejo de los activos, la estructura de las nuevas empresas, la deuda y los controles que tendría el Estado.
3. Los liberales presentaron su propia propuesta. La denominada propuesta de Justicia Energética plantea que las empresas resultantes funcionen como subsidiarias, pero que los activos permanezcan en la empresa matriz. También contempla candados para mantener el carácter público de la Enee y disposiciones relacionadas con su deuda.
4. La crisis financiera presiona la discusión. La Enee arrastra pérdidas técnicas y no técnicas equivalentes a alrededor del 30% al 35% de la energía generada. En las discusiones previas se ha estimado que esas pérdidas representan entre L1,300 millones y L1,500 millones mensuales, además de una deuda cercana a L7,000 millones.
5. El debate ya no es simplemente aprobar o rechazar. La discusión entró en una fase de negociación artículo por artículo. El Partido Liberal entregó observaciones y una contrapropuesta, mientras una comisión analiza cuáles podrían incorporarse al dictamen. Dentro de la propia bancada liberal, sin embargo, persiste la división entre los 32 diputados que negocian y los nueve que consideran que debe mantenerse el rechazo.