San Pedro Sula, Honduras. Los recientes reportes de contaminación del río Las Vacas, en Guatemala, vuelven a generar preocupación en Honduras.
LA PRENSA reportó el miércoles sobre el alto grado de contaminación encontrado en el río Las Vacas, en Guatemala, a tal punto que sus aguas se tornaron de color rojizo, indicativo de un grado de contaminación muy elevado.
Dicho peligro puede terminar por tener repercusiones en Honduras, debido a que Las Vacas es un afluente del río Motagua, de modo que las aguas contaminadas se vierten en este río y terminan en su desembocadura, sobre la costa caribeña guatemalteca y muy cerca de la frontera con Honduras.
Por este motivo, zonas costeras hondureñas cercanas a la frontera, como el municipio de Omoa, han sufrido durante años las consecuencias de la contaminación, principalmente por la acumulación de desechos sólidos, muchos de los cuales tienen su origen en hospitales, con el consecuente riesgo para la salud de las personas que pudieran encontrarse con ellos.
Autoridades guatemaltecas, como el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marn), confirmaron el inicio de una investigación tras las denuncias ciudadanas sobre la extraña coloración rojiza de las aguas del río Las Vacas.
De acuerdo con el Marn, las autoridades tomaron muestras del agua contaminada para tratar de determinar la naturaleza del contaminante y su origen.
Si bien en ocasiones esta clase de fenómenos se produce de forma natural, medios del país vecino reportan que se investigan otras posibilidades, como un vertido industrial o una especie de polvo vertido a través del sistema de alcantarillado de la zona metropolitana de la capital guatemalteca.
Hasta el momento de la publicación de este reporte, el Marn aún no había dado una respuesta sobre cuándo estaría en capacidad de informar los resultados del análisis de las muestras de agua contaminada.
Aunque el país vecino ha hecho grandes esfuerzos por contener la acumulación de desechos que contaminan sus ríos, mediante biobardas, estas solo funcionan contra los desechos sólidos. Los agentes químicos o los coliformes fecales constituyen un problema diferente y de más difícil solución, por cuanto dichas sustancias se mezclan con el agua y no son detenidas por las infraestructuras de contención.
LA PRENSA intentó contactar con Juan Carlos Ramos, ministro de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna), para conocer la postura de las autoridades ambientales hondureñas, pero el funcionario no estuvo disponible para comentar sobre el tema.
Hay que tomar precauciones
Aunque no existen estudios en profundidad sobre los efectos concretos de la contaminación en los ecosistemas coralinos en esta región del Caribe occidental, los expertos no descartan la necesidad de tomar medidas de prevención.
El biólogo Saulo Romero, experto en temas ambientales, recomienda que, debido a la amenaza latente que representa la presunta contaminación química reciente que llega a las aguas del Caribe a través de la desembocadura del río Motagua, se tomen algunas precauciones, como:
Visitar playas cuyas corrientes no acumulen basura. Usar calzado protector para prevenir lesiones en la planta del pie por objetos punzocortantes. Evitar meterse en el mar por períodos prolongados. Enjuagarse el agua salada al salir del mar.
“Esperamos que no sea un problema de contaminación alta, pero siempre hay que evitar mantenerse mucho tiempo en el mar”, advierte.
El experto indica también que el peligro de contaminación no afecta solamente a los seres humanos, sino también a los ecosistemas de la vida marina, en mayor medida por las llamadas “islas de basura”, las cuales se acumulan en la superficie e interrumpen el paso de la luz solar.
“Esto hace, por ejemplo, el mangle rojo, su proceso de reproducción, ellos tiran un hijuelo, los hijuelos salen y al tener esa basura que no le permite que la luz llegue a algunas zonas, hace que el proceso de regeneración se complique un poco, o sea, las playas cercanas al manglar están con basura”.
Algo similar sucede con los arrecifes coralinos. “Efectos de sombra, por ejemplo, hay ocasiones, cuando hay mucha basura, que se forman unas islas de de basura flotantes que se ponen cerca de las zonas de arrecife y esto genera que la intensidad al lumínica disminuya y afecte toda esa línea de la cadena fotosintética de los organismos que están en ese espacio”, señala el biólogo.
La salud humana también se ve comprometida debido al fenómeno de la fragmentación del material plástico en el agua, lo que produce lo que se ha dado en llamar “microplásticos”, los cuales son ingeridos por los peces y, cuando estos son capturados para el consumo, pueden terminar siendo ingeridos por las personas.
“Se han encontrado que ya en algunos peces de importancia comercial, que se distribuyen en la zona del Caribe, en el contenido estomacal de ellos se encuentran estos microplásticos”, indica Romero.
El experto apunta a la necesidad de contar con estudios especializados sobre el impacto ambiental de la contaminación en la zona del Golfo de Honduras, a fin de conocer con precisión el grado de deterioro ambiental que se ha provocado, información con la que, de momento, no se cuenta.
Omoa se siente preparada
Las playas del municipio de Omoa se cuentan entre los lugares históricamente más perjudicados por el fenómeno de la contaminación. Sin embargo, gracias, por una parte, a ciertas medidas tomadas en Guatemala para contener la llegada de desechos y, por otra, a los esfuerzos de limpieza, las playas de este municipio costero han logrado mantenerse relativamente libres de contaminantes en tiempos recientes.
“Yo le puedo decir que sí hemos mejorado a pesar de cualquier lluvia, a pesar de cualquier situación climática, ya hemos visto que muy poco desecho llega aquí a las playas de Omoa”, asegura Ricardo Alvarado, alcalde de Omoa.
Para el jefe edilicio, existen otras situaciones que plantean una preocupación mayor que la contaminación por sustancias químicas o desechos sólidos.
“Una preocupación ahorita latente que tenemos es que se nos ha venido el sargazo y vemos ahorita que tenemos bastante trabajo para poder mantener las playas limpias”.
Alvarado sostiene que los esfuerzos efectuados hasta ahora han dado frutos, por lo que los visitantes podrán disfrutar su estadía sin preocupaciones.
Pero incluso si se llegase a presentar una situación de contaminación, las autoridades locales, con el apoyo de instituciones como las cámaras de comercio y de turismo, han unido esfuerzos para asegurar que los visitantes no tengan ningún inconveniente.
“Estamos preparados para cualquier eventualidad, que las playas estén nítidas, limpias”, dice Alvarado con confianza.