El Gobierno de Honduras articuló este miércoles una respuesta nacional para enfrentar el impacto del sargazo en las costas del Caribe, mediante la participación de 17 instituciones públicas, municipalidades, sector privado y organismos de cooperación, durante una reunión realizada en el Centro Cívico Gubernamental.
La jornada fue convocada por el Despacho del Designado Presidencial, con el propósito de establecer acciones preventivas y coordinadas frente al fenómeno que afecta especialmente a las zonas costeras e insulares del país.
En el encuentro participaron representantes de las alcaldías de Roatán, Utila y Guanaja, así como de instituciones estatales, organizaciones de conservación, la Cámara de Comercio de Islas de la Bahía y organismos internacionales.
Entre las instituciones participantes estuvieron Copeco, el Instituto Hondureño de Turismo, Marina Mercante, Serna, SAG/Digepesca, Educación, Relaciones Exteriores, ICF, Zolitur y el Parque Nacional Marino Islas de la Bahía, además del PNUD y representantes de las embajadas de México y Francia.
Como resultado de la reunión, las instituciones acordaron establecer una mesa de trabajo interinstitucional y suscribieron una Carta de Entendimiento para elaborar una hoja de ruta enfocada en la prevención, monitoreo, recolección y aprovechamiento del sargazo.
El Designado Presidencial, Carlos Flores Guifarro, explicó que uno de los principales objetivos será anticiparse a la llegada de la macroalga a las playas mediante herramientas tecnológicas.
“Una de las medidas para el sargazo es la prevención, monitorearlo a través de los satélites, las boyas de contención; están los barcos también que recogen antes de que el sargazo llegue a la playa”, explicó.
Flores Guifarro señaló que la acumulación del sargazo puede generar efectos negativos en el turismo, la inversión y la salud debido al mal olor que produce cuando la macroalga muere y comienza a descomponerse.
“El sargazo es una macroalga viva que cuando muere tiene un mal olor, ahuyenta el turismo, afecta el turismo, afecta la inversión, afecta la salud”, manifestó.
Además de reducir sus impactos, el Gobierno busca explorar alternativas para convertir el sargazo en un recurso aprovechable. Entre las opciones mencionadas están su utilización como fertilizante, biodiésel y biomasa.
“No solamente quitando el sargazo como un mal de salud y también turístico, sino que también poderlo potenciar, poderlo monetizar, darle valor agregado con los países cooperantes”, afirmó Flores Guifarro.
El ministro de Serna, Juan Carlos Ramos, destacó que la prioridad debe ser actuar antes de que el fenómeno alcance niveles críticos. “Es muy importante llevar las medidas de prevención, porque eso es lo importante: prevenir; o sea, no estar en el momento que ya estamos con el problema”, señaló.
Por su parte, el representante residente del PNUD, Alessandro Fracassetti, respaldó la iniciativa y consideró necesario desarrollar una estrategia basada en información científica, monitoreo y experiencias de otros países.
“Nuestro sugerimiento es invertir en un plan de gestión de sargazo que empiece con la prevención, con la información, con los datos, con el monitoreo y que pueda utilizar también buenas lecciones y prácticas que otros países han ya adoptado”, manifestó.
Fracassetti recordó que el sargazo es un fenómeno de alcance global y que no existe una solución única para eliminarlo. “Es un fenómeno global y afecta también a muchos otros países”, explicó.
Con la mesa interinstitucional y la Carta de Entendimiento, Honduras busca pasar de una respuesta centrada únicamente en la limpieza de las playas a un modelo que incluya prevención, monitoreo, contención, recolección y aprovechamiento responsable de la biomasa, con el acompañamiento de la cooperación internacional.