Honduras pasó de perspectiva crediticia negativa a estable en el último informe de calificación de la agencia estadounidense Standard & Poor's (S&P Global) y confirmó su categoría soberana en “BB-”, de acuerdo con una publicación del 26 de marzo de 2026.
Según el reporte, la decisión se basa en una disminución de la incertidumbre política tras las elecciones de 2025 y el cambio de administración en enero de este año.
La calificadora señala que el nuevo gobierno ha introducido ajustes relevantes en su enfoque económico, priorizando la consolidación fiscal y una relación más cercana con el sector privado, así como con organismos internacionales y Estados Unidos.
La perspectiva estable refleja la expectativa de que estas condiciones se mantengan en el corto plazo, lo que podría contribuir a reducir riesgos fiscales, incluyendo posibles obligaciones derivadas de disputas legales contra el Estado.
Deuda y advertencias
En su análisis, la firma también destaca que Honduras ha mantenido déficits fiscales moderados y un perfil de deuda relativamente favorable, con una parte importante de sus compromisos adquiridos en condiciones concesionales. Sin embargo, advierte que persisten debilidades estructurales, como el bajo ingreso per cápita —estimado en unos 3,900 dólares para 2026— y limitaciones en sus instituciones.
En el plano económico, S&P Global Ratings prevé que el crecimiento del país se modere a alrededor del 3 % entre 2026 y 2029. Este comportamiento estaría influido por la normalización de las remesas —que representan cerca del 30 % del PIB—, condiciones financieras internacionales más restrictivas y el impacto de los precios de la energía.
El informe también señala que el nuevo gobierno enfrenta el reto de ordenar las finanzas públicas tras un aumento del gasto y de la deuda durante el periodo de transición política. En ese sentido, se proyecta que la deuda pública neta se estabilice en torno al 41 % del PIB en los próximos años, mientras se implementan medidas para contener el déficit.
Otro de los puntos señalados es la situación del sector energético, particularmente la estatal Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), que continúa registrando pérdidas y atrasos, lo que representa una carga para las finanzas del Estado y un obstáculo para atraer inversión.
En cuanto a los escenarios, la calificadora advierte que podría rebajar la nota si factores externos —como una caída en la inversión o un entorno internacional adverso— afectan el crecimiento y presionan las finanzas públicas.
Por el contrario, una mejora en la calificación dependería de avances más rápidos en reformas estructurales, fortalecimiento institucional y mayor dinamismo económico sostenido.
Finalmente, el informe subraya que Honduras sigue expuesta a riesgos externos, como variaciones en el flujo de remesas, cambios en la economía global y fenómenos climáticos, elementos que podrían incidir en su desempeño económico en el mediano plazo.