Honduras se convirtió en 2025 en el país de América Latina que recibió el mayor porcentaje de remesas respecto al Producto Interno Bruto (PIB), consolidando su alta dependencia económica de los emigrantes que trabajan en Estados Unidos.
Según el informe Resiliencia y perspectivas de crecimiento en una economía global cambiante, publicado el 3 de marzo por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Honduras recibió remesas equivalentes a aproximadamente el 30% de su PIB en 2025.
En 2025, de acuerdo con la balanza de cambiaria del Banco Central de Honduras (BCH), los hondureños en el exterior transfirieron a sus familias en Honduras más de $12,212 millones.
En comparación, otros países de la región mostraron porcentajes menores aunque significativos: Nicaragua rondó el 30%, El Salvador el 27.5%, Guatemala el 21%. República Dominicana, México, Ecuador, Bolivia y otros países registraron una participación inforior al 10%.
"Las remesas siguen siendo uno de los amortiguadores externos más importantes de América Latina y el Caribe. Para muchas economías de la región, no solo son una fuente de ingresos para los hogares, sino también un estabilizador macroeconómico que respalda el consumo, ayuda a financiar los déficits comerciales y sostiene la liquidez externa en períodos de tensión", según el BID.
En algunos países de Centroamérica, plantea el informe, "las remesas representan entre el 20 y 30% del PIB, y en economías del Caribe como Haití y Jamaica superan el 10%. Sin embargo, las tendencias recientes sugieren que este amortiguador, aunque sigue resistiendo, está comenzando a cambiar en cuanto a su composición, intensidad y geografía".
El BID considera que "en Centroamérica, parte del aumento parece ser preventivo; es posible que los migrantes estén adelantando las transferencias ante la propuesta de un impuesto del 1% sobre las remesas previsto para 2026, respaldado por el aumento de las horas de trabajo y los modestos avances en el mercado laboral"
En contraste, "en México, el menor crecimiento de las remesas refleja cambios en los patrones migratorios, la participación en la población activa en Estados Unidos y las condiciones del tipo de cambio".