A las puertas de la temporada de Semana Santa, los consumidores hondureños se enfrentan a un duro golpe en el bolsillo. El pescado seco, ingrediente estrella de la tradicional sopa de tortas, ha experimentado un aumento significativo en su costo debido a una marcada escasez del producto provocada por condiciones climáticas adversas.
Según explicó el comerciante Ángelo Guevara, los fenómenos meteorológicos durante los meses de diciembre y enero fueron determinantes para el encaremiento de este producto del mar.
El mal clima impidió que los pescadores realizaran sus faenas con normalidad, interrumpiendo la cadena de suministro y comercialización.
"Este año ha sucedido ha sido complejo para los pescadores. En los meses de diciembre y enero se dificultó la comercialización, por lo que el precio subió ante la falta de producto", señaló Guevara.
El róbalo por las nubes
El impacto se refleja directamente en el róbalo, la variedad más buscada por la población. El incremento en comparación con el año anterior es considerable. El año pasado la libra de pescado se comercializaba entre 120 y 140 lempiras, mientras que en la actulalidad el precio ronda los 170.00 y 180.00.
Este producto, que abastece tanto al litoral atlántico como al resto del país, conlleva un arduo proceso que inicia en los bancos de pesca de La Mosquitia, seguido por la extracción, salación y el traslado final a tierra firme.
Cómo identificar pescado de calidad
Ante los altos costos, es vital que el consumidor no sacrifique la calidad por el precio. Las autoridades de salud suelen decomisar miles de libras cada año por no ser aptas para el consumo humano.
Para evitar riesgos, Guevara recomienda realizar una inspección minuciosa al comprar. Observe el pescado cortado en rajas. Revise las vértebras, entre los surcos o vértebras no debe haber coloración rosada o roja.
Detecte hongos, la presencia de estos tonos indica la existencia de hongos, lo que disminuye la calidad del producto y lo vuelve peligroso para la salud.