El proceso para escoger a los nuevos magistrados del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del Tribunal de Justicia Electoral (TJE) entra en su momento más crítico, en medio de una vigilancia constante de la sociedad civil y la academia sobre la Comisión Especial del Congreso Nacional encargada de depurar a los aspirantes.
Más allá de los requisitos formales, el debate público se ha centrado en un punto clave: la idoneidad ética y democrática de quienes aspiran a integrar ambos órganos, considerados pilares del sistema electoral hondureño.
Especialistas sostienen que los futuros funcionarios no solo deben contar con formación profesional sólida, sino también evidenciar independencia frente a las estructuras partidarias y un compromiso claro con los principios democráticos.
La analista Julieta Castellanos afirmó que la integridad y la ética constituyen pilares indispensables para ejercer funciones en los órganos electorales.
Añade que la preferencia política es un derecho ciudadano, pero no debe trasladarse a las instituciones encargadas de garantizar procesos transparentes.
Para la académica, el respeto a la ley debe ser absoluto y acompañado de una conducta democrática que reconozca que las decisiones en órganos colegiados se adoptan por mayoría y deben acatarse con madurez institucional.
“Cuando una persona no es democrática y sus valores son autocráticos, va a llegar a imponerse, a querer que prevalezcan sus criterios por encima de la ley; eso provoca inestabilidad y confrontación”, expresó Castellanos.
La analista política recordó que conductas observadas recientemente en representantes del partido Libertad y Refundación (Libre) dejaron, a su juicio, una lección negativa para el funcionamiento institucional. Señaló que, al no lograr imponer sus criterios, algunos funcionarios optaron por ausentarse de las sesiones para romper el quórum.
Ante ese escenario, instó a los diputados del Congreso Nacional a priorizar perfiles independientes, capaces de sostener criterios propios sin subordinación política.
Augusto Aguilar, expresidente del extinto Tribunal Supremo Electoral (TSE), coincide que la idoneidad es la base para recuperar la credibilidad de las instituciones electorales.
Consideró que muchas irregularidades históricas se originan cuando los funcionarios actúan como representantes partidarios y no como garantes de la ley. En ese sentido, subrayó la necesidad de elegir personas moderadas y alejadas de posturas extremas que afecten la estabilidad social.
“Lo más importante es que los organismos electorales estén desvinculados de los partidos para que los procesos sean confiables y creíbles”, afirmó Aguilar.
El Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) informó que mantiene seguimiento al trabajo de la comisión integrada por 12 diputados encargados del proceso de selección.
El organismo advirtió que esta etapa será determinante para establecer si la nómina final de aspirantes responde a criterios técnicos y de mérito profesional o si prevalecerán acuerdos políticos sobre la capacidad y trayectoria de los candidatos.
El proceso de recepción de documentos cerró ayer a las 5:00 de la tarde. Entre los postulantes figuran nombres vinculados a distintas fuerzas políticas, como Renán Inestroza, Mirtha Gutiérrez y Oved López, lo que anticipa un proceso de evaluación bajo alta tensión política.