San Pedro Sula, Honduras. "Capito", de 25 años y egresado de Sociología, conoció las batallas de aura a través de memes que circulaban en internet. Lo que comenzó como una conversación con sus amigos de un grupo de la iglesia en Tegucigalpa terminó convirtiéndose en una oportunidad para experimentar con una tendencia que ya despertaba curiosidad entre los jóvenes. Sin pensarlo demasiado, decidió participar.
Frente a otras personas, los competidores se enfrentan mediante gestos, poses, bailes y miradas, sin necesidad de pronunciar una palabra. El objetivo es demostrar quién tiene más "aura", una expresión que en las redes sociales se utiliza para describir el carisma, la seguridad o la presencia que proyecta alguien.
"Me sentí parte de 'la chaviza', como dicen los jóvenes, y era algo en lo que sabía cómo funcionaba; lo hice porque quería experimentar, no por moda", explicó.
¿Qué significa farmear aura y cómo funcionan estas batallas?
El término "farmear aura" combina una expresión utilizada en los videojuegos con una palabra que se ha popularizado en las redes sociales.
"Farmear" hace referencia a realizar acciones repetitivas para conseguir puntos, recursos o recompensas dentro de un juego. En este caso, el aura se convierte en una especie de puntuación imaginaria (+1000 puntos de aura) que los participantes buscan acumular mediante sus gestos, movimientos y actitudes.
Las batallas se realizan cara a cara en espacios públicos, principalmente en parques y universidades. En Honduras, la tendencia ya llegó a centros universitarios públicos y privados, donde las competencias reúnen a jóvenes y generan momentos de diversión, como muestran los videos que circulan en las plataformas digitales.
Una forma de diversión y pertenencia
Así como para "Capito" fue una oportunidad de divertirse con sus amigos y probar algo nuevo, muchos jóvenes encuentran en estas tendencias una forma de compartir y sentirse parte de un grupo, una dinámica que, según los expertos, responde a la necesidad de pertenencia.
La máster en psicología clínica Claudia Avilés detalló que esta búsqueda no es exclusiva de las nuevas generaciones, sino que forma parte de la naturaleza humana. "Siempre ha existido, y esto es algo innato del ser humano: querer pertenecer a un grupo social, querer tener valía o aprobación de otros".
La especialista dijo además que cada generación ha encontrado sus propias formas de expresar esa necesidad de pertenecer. Desde los movimientos hippies y los emos hasta las expresiones juveniles actuales, las tendencias han funcionado como espacios para construir una identidad colectiva y compartir intereses.
En el caso de las batallas de aura, esa necesidad se manifiesta mediante competencias en las que los participantes buscan destacar frente a sus compañeros. Sin embargo, Avilés señala que el fenómeno no debe interpretarse automáticamente como un problema psicológico, ya que participar en una tendencia no significa necesariamente identificarse por completo con ella.
"No lo podemos marcar como que afecta o que nos lleva a un trastorno del estado de ánimo", apuntó la psicóloga, al comparar esta participación con la identificación de los adolescentes con determinados géneros musicales. Según explicó, una persona puede formar parte de un movimiento sin que este defina por completo su identidad.
Desde la perspectiva de Germán Enrique Gavarrete Velásquez, psicólogo y analista de la conducta, las batallas también pueden entenderse como una forma de autopresentación: la manera en que una persona quiere ser percibida por los demás. En estas dinámicas, los participantes muestran determinados comportamientos y reciben respuestas del público que pueden influir en sus acciones posteriores.
El especialista explica que las risas, los aplausos y otras muestras de reconocimiento pueden funcionar como refuerzos sociales. Cuando una persona realiza una acción y obtiene una respuesta positiva, aumenta la posibilidad de que vuelva a repetir ese comportamiento.
No obstante, Gavarrete advierte que las motivaciones pueden variar de una persona a otra. Mientras algunos jóvenes participan por diversión o para compartir con sus amistades, otros pueden buscar admiración o validación emocional. Por eso, considera importante analizar qué función cumple la actividad para cada individuo, en lugar de juzgarla únicamente por su apariencia.
Una tendencia que cruza fronteras
En Pucallpa, Perú, Carlos "Sin Cuello", de 16 años, llegó hasta las semifinales de una batalla de aura, luego de que sus amigos lo animaran a participar. Para él, estas competencias son una oportunidad para divertirse, hacer bromas y compartir con otras personas. "Me gusta porque es una forma de divertirme, hacer chistes y pasar un buen momento de manera sana", explicó.
Aunque recibió algunas críticas, Carlos dijo que participar fue una decisión personal y que la experiencia le permitió ganar reconocimiento en su colegio.
Sus padres y primos también lo apoyaron y lo animaron a competir nuevamente. Además, relacionó el concepto de "aura" con situaciones cotidianas, como una jugada deportiva que despierta admiración.
En Chillán, Chile, Sebastián Moraga, de 18 años, conocido como "Tío Aura", organiza batallas en las que los participantes compiten con gestos, bailes e improvisaciones para destacar ante el público.
Moraga comparó estos encuentros con las competencias de freestyle, aunque, en lugar de rimas, aquí los jóvenes buscan demostrar quién consigue "lucirse" más.
Para el organizador, las batallas son una forma de entretenimiento y convivencia. Aunque algunos las consideran una pérdida de tiempo, él destaca que son una oportunidad para que los jóvenes se diviertan, compartan y decidan libremente cómo participar en esta tendencia.
Reportaje realizado por estudiantes de Periodismo de CEUTEC: Blanca Domínguez, Cinthia Maradiaga, Eybi Ramos, Mery Ordóñez y Valery Castillo.