Ilama, Santa Bárbara

Construida con concreto hidráulico fundido, sin espacio para comunicaciones internas y bajo monitoreo las 24 horas de cámaras de seguridad, la cárcel de máxima seguridad en Santa Bárbara se convierte ahora en el reclusorio para los hombres más peligrosos de Honduras.

Tiene una capacidad para 2,500 reclusos y está a 25 minutos de San Pedro Sula. Empezó a ser construida en 2014 en un terreno de 120 manzanas, de las cuales solo 35 comprenden la penitenciaría y otras 85 están libres para expansiones.

Tiene seis pabellones independientes, inspirados en las cárceles de Estados Unidos, cada uno con tres pisos, puertas reforzadas con varilla de una pulgada.

Las celdas fueron construidas en base a contenedores de carga, cada uno para cuatro celdas de 2.45 metros de largo por 3.05 de ancho acondicionadas para dos privados de libertad.

$!Foto: La Prensa

Las celdas tienen un sanitario, lavamanos y ducha para que los presos no salgan de ellas y cada pared la conforman bloques de ocho pulgadas y varilla de media. Entre ambas estructuras hay una fundición de 15 centímetros que hace casi impenetrable la prisión.

Los reos de alta peligrosidad estarán aislados por completo, haciéndolo el primer penal de este tipo en el país. Tiene dos canchas polideportivas, talleres de oficios y áreas de cultivo ya que los internos deberán producir sus alimentos.

El Pozo será abastecido de agua potable por una represa independiente y tendrá una planta de tratamiento de aguas negras que abastecerá los cultivos.

No habrá visitas a las celdas y solo se podrán hacer en una sala habilitada para tal fin. Tampoco se permitirá que las esposas de los presos se queden durmiendo con ellos.

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