San Sebastián. La actriz Naomi Watts , de 57 años, ha comentado este sábado al recoger el Premio Donostia que se siente "muy agradecida" de "formar parte de ese cambio de relación" que permite a las mujeres de su edad seguir protagonizando películas. "Las mujeres también necesitamos vernos reflejadas en las pantallas", ha subrayado.
Con un vestido negro drapeado de tirantes, adornado con dos flores blancas, la actriz, nacida en Inglaterra pero criada en Australia, ha recibido el galardón que concede el Festival Internacional de Cine de San Sebastián de manos de José Antonio Bayona, que la dirección en 'Lo imposible'.
"A los 31 años, y tras rodar 'Mulholland Drive', muchos dijeron que todo habría terminado para mí a los 40", ha recordado el intérprete, que ha dedicado su premio precisamente al director de esa película, David Lynch, quien le dio "un papel que ni siquiera pudo haber soñado" tras diez años de rechazos.
" David Lynch me cambió la vida. Me hizo entender de otra manera lo que significa actuar, confiar en el instinto, aceptar la incertidumbre, no tener miedo de lo extraño ni de lo inexplicable. Pero más que eso, creyó en algo que había en mí antes incluso de que yo misma lo creyera, y eso es un regalo que nunca se olvida", ha remarcado.
Desde entonces, tal y como ha recordado, pudo trabajar con grandes directores de cine como Michael Haneke (en 'Funny Games'), David Cronenberg (en 'Promesas del Este'), Alejandro González Iñárritu ('21 gramos'), Peter Jackson ('King Kong') o el propio Bayona, para quien ha tenido palabras de especial agradecimiento.
"Confié en ti desde el primer día" y "los recuerdos de aquella experiencia figuran entre los más bellos que conserva", le ha dicho al cineasta español, que, a su vez, ha asegurado que rodar con Watts "no sólo cambió" su forma de dirigir a los actores, sino que cambió su forma "de entender el cine".
La actriz ha presentado además en el festival su último trabajo, 'La esposa perfecta', en el que, dirigida por Ben Shirinian, interpreta a una ama de casa implicada en una investigación periodística sobre un presunto nazi oficial que vive en la clandestinidad en Nueva York.
"Pasas la vida intentando meterte en la piel de otras personas y de alguna manera, por el camino acabas descubriendo más sobre ti. Y eso para mí es lo más maravilloso de ser actriz. Me encanta precisamente por ese motivo y sigo aprendiendo y sigo creciendo", ha remarcado Naomi Watts, que recibe el segundo Premio Donostia de esta edición del festival, tras el que se le concedió a Werner Herzog.