Michelle Obama volvió a captar la atención del público, esta vez lejos de los escenarios políticos y más cerca de su faceta personal. Durante un reciente episodio de su podcast IMO, la ex primera dama sorprendió al revelar que se realizó 10 nuevos piercings en las orejas “en una sola sesión”, una decisión tan inesperada como simbólica en esta etapa de su vida.
La confesión se dio en una conversación relajada junto a su hermano y coanfitrión, Craig Robinson, con quien comparte anécdotas, reflexiones y bromas al aire. El comentario generó risas inmediatas en el estudio y dejó en evidencia la complicidad que caracteriza el espacio.
Robinson, de 63 años, no tardó en señalar el cambio de imagen de su hermana. “Intentaste perforarte las orejas y pensaste que no me había dado cuenta. Y veo que te has hecho un montón de piercings nuevos”, comentó en tono juguetón. Michelle respondió entre risas: “No creo que te hayas dado cuenta”, dando pie al relato detrás de la transformación.
A sus 62 años, la ex primera dama explicó que la idea rondaba su mente desde hacía tiempo. “Siempre he pensado en hacerme más piercings en la oreja, pero nunca me decidí”, confesó. Recordó que antes de convertirse en madre llevaba un segundo pendiente, aunque dejó de usarlo con el paso del tiempo.
La inspiración, contó, llegó al observar a las nuevas generaciones y la diversidad de accesorios disponibles en la actualidad. “Hoy, los jóvenes de mi vida se hacen más piercings. Hay más adornos bonitos”, expresó mientras describía el resultado como “una constelación, con destellos”, una metáfora que resume el efecto visual que buscaba.
Lo que comenzó como una prueba discreta terminó convirtiéndose en una decisión impulsiva. “Le dije al perforador: ‘Oh, pon uno ahí y pon otro (ahí). Ah, sí, probemos con uno ahí’. Así que, de una sentada, me hice 10 piercings”, relató. Ante la reacción de su hermano —“¡Ay!”—, Michelle aseguró que la experiencia “no estuvo nada mal”.
La anécdota también incluyó la reacción de su esposo, el expresidente Barack Obama. Según contó, él tardó varios días en notar el cambio. “Tardó un par de días”, dijo divertida. En un primer momento, Barack solo comentó sobre su cabello: “Me dijo: ‘No te has recogido el pelo, te lo has soltado’”.
Con su característico sentido del humor, Michelle respondió: “No sé. Me gusta dormir contigo todas las noches, ¿sabes?”. Finalmente, el exmandatario advirtió los nuevos piercings tres días después, lo que desató más bromas entre los hermanos. “No le digas que yo me di cuenta antes que él”, pidió Robinson. “Creo que sí”, replicó ella.
Más allá de la anécdota familiar, la conversación derivó en una reflexión más profunda sobre su imagen pública tras dejar la Casa Blanca. Michelle abordó cómo, durante años, cada elección estética fue examinada con lupa y cargada de interpretaciones políticas.
Ese proceso quedó plasmado también en su libro The Look, donde analiza la manera en que la moda y la percepción pública influyeron en su narrativa personal. Tras años bajo escrutinio constante, hoy asegura sentirse más libre para experimentar con su estilo.
Uno de los ejemplos más significativos es su elección de llevar trenzas, un peinado que asocia con autonomía y comodidad. “Las trenzas me permiten hacerme el peinado, y es una cosa menos en la que tengo que pensar. Cuando no estoy en público, nado, juego al tenis, y las trenzas representan esa libertad para mí”, explicó.
Durante los dos mandatos presidenciales evitó lucirlas por completo, consciente del debate racial y cultural en torno al cabello afro. “La Ley de la Corona aún no se había aprobado, y al igual que con la moda, no quería que mi cabello se convirtiera en una distracción”, reveló, en referencia a la legislación que protege contra la discriminación capilar.
Hoy, lejos de los protocolos de la Casa Blanca y del peso simbólico de cada aparición pública, Michelle Obama asume su imagen con mayor espontaneidad.