John Travolta perdió a su hijo Jett el 1 de enero de 2009, cuando el adolescente de 16 años sufrió una convulsión durante las vacaciones familiares en las Bahamas.
El joven fue encontrado inconsciente en el baño de la residencia familiar en el resort Old Bahama Bay, en la isla de Grand Bahama, y fue trasladado en ambulancia al hospital Rand Memorial de Freeport, donde fue declarado muerto.
Jett había nacido en 1992 y padecía autismo, además de un historial de convulsiones que su familia mantuvo en privado durante años.
Según su abogado Michael Ossi, el joven había estado recibiendo medicación anticonvulsiva durante varios años, aunque el tratamiento fue suspendido después de que el medicamento perdiera efectividad y surgieran preocupaciones sobre sus efectos secundarios. En ese momento, Jett sufría aproximadamente una convulsión grave por semana.
Tras la muerte de su hijo, Travolta emitió un comunicado en su sitio web. “Jett fue el hijo más maravilloso que dos padres pudieron haber pedido e iluminó las vidas de todos los que lo conocieron”, escribió junto a su esposa, la también actriz Kelly Preston.
“Estamos destrozados de que nuestro tiempo con él fuera tan breve. Atesoraremos el tiempo que tuvimos con él por el resto de nuestras vidas”.
El abogado Ossi relató a la revista People los últimos momentos del actor junto a su hijo. “No quería que nada le pasara a ese chico, y siguió tratando de reanimarlo”, dijo. “Le hizo respiración boca a boca hasta que tuvieron que quitarle físicamente a John para llevar a Jett al hospital”.
Y agregó: “Nunca se imaginó esto. Su relación era tan cercana. Siempre decía: ‘Soy feliz mientras mis hijos sean felices’. Está destrozado... Enterrar a tu hijo es lo peor que puedes hacer”.
En 2009, John Travolta también testificó en un juicio en las Bahamas contra dos personas acusadas de intentar extorsionarlo con 25 millones de dólares, utilizando información relacionada con la muerte de Jett.
Ante el jurado, describió la madrugada del fallecimiento: relató que él y Preston fueron despertados por una niñera alrededor de las 10:15 de la mañana del 2 de enero.
“Bajé corriendo las escaleras con mi esposa para ayudar a mi hijo”, declaró, según recogió The Associated Press.
En ese mismo testimonio, Travolta confirmó públicamente por primera vez la condición de su hijo: “Era autista. Sufría de un trastorno de convulsiones”.
Años más tarde, en una entrevista recogida por la BBC en 2014 durante un evento en el Theatre Royal Drury Lane de Londres, la estrella de Hollywood habló con una franqueza inusual sobre el impacto que tuvo la pérdida de Jett en su vida.
“La verdad es que no sabía si iba a lograrlo”, confesó. “La vida ya no me interesaba, así que costó mucho recuperarme”.
Travolta también reconoció que “no quería despertar” tras la muerte de su hijo, y calificó la pérdida como “lo peor que me ha pasado en la vida”.
En ese mismo espacio, agradeció el apoyo de la Iglesia de la Cienciología durante su proceso de duelo. “Estaré eternamente agradecido a la Cienciología por apoyarme durante dos años seguidos, de lunes a domingo”, afirmó ante la BBC. “No se tomaron un día libre”.
En febrero de 2009, Travolta y Preston crearon la Jett Travolta Foundation para honrar la memoria de su hijo y apoyar a niños con necesidades especiales, con énfasis en movilidad, comunicación, aprendizaje y salud ambiental.
El 13 de abril de 2025, en lo que habría sido el cumpleaños número 33 de Jett, Travolta publicó una foto antigua junto a su hijo en redes sociales. “¡Feliz cumpleaños Jett, te extraño tanto!”, escribió. “¡Te amaré por siempre!”.