ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. El cine es una experiencia personal e intransferible, y así lo vive Jesús Andrés García Contreras, un joven hondureño que da sus primeros pasos en la industria cinematográfica extranjera, codeándose con personalidades del mundo del espectáculo.
García se graduó de productor de cine en México y posteriormente hizo su máster en Escritura de Guiones Cinematográficos en la Universidad New York Film Academy en la ciudad de Los Ángeles, California. En su inicio laboral artístico ya ha escrito varias obras, así como también ha participado en festivales internacionales de cine.
Por sí solo, esto ya era un sueño cumplido: poder salir del país para estudiar algo que muy pocos conocían o consideraban viable. Durante este tiempo, logré trabajar en varios proyectos escritos y dirigidos por mí, los cuales, hasta el día de hoy, han logrado entrar en festivales internacionales como el Festival Universitario de Cine de Monterrey, el Festival Internacional de Ciudad Medrano y el Festival Internacional de Cine de Tepic”, comenzó diciendo Jesús.
Además, el compatriota tuvo la oportunidad de trabajar con Tantor Films en un video promocional en colaboración con Nike, proyecto en el que terminó chocando un carro sin tener licencia de conducir, ”algo se aprendió”, expresó con risa tímida el artista del cine.
Tras finalizar sus estudios en México, uno de sus mayores sueños desde el día uno fue vivir en Los Ángeles y buscar oportunidades en la meca del cine. Después de mucho trabajo y súplicas a Dios, su sueño se hizo realidad.
“Él me permitió ser alumno de la New York Film Academy, con sede en Los Ángeles. Conseguí una beca y finalmente me formé como guionista. Debido a mi poca capacidad para mantenerme quieto, encontré varias oportunidades, algunas como escritor. Por misericordia de Dios, uno de mis guiones, titulado ´¿Por qué los demonios son feos?´, tuvo una gran aceptación, logrando participar en un total de 24 festivales a lo largo de un año”, manifestó García.
Su talento, constancia y proactividad lo llevaron a colaborar con personas importantes en la industria del entretenimiento, entre ellos Adal Ramones y Dileep Rao, este segundo conocido por su trabajo con el legendario James Cameron.
Sus trabajos mayormente han sido independientes, y en ellos ha logrado establecerse como escritor y primer asistente de dirección (1AD). Para quienes no están familiarizados con el cine, si el director es el cerebro detrás de la obra, el 1AD es el sistema nervioso que mueve las piezas de acuerdo con las necesidades del proyecto.
Gracias a la perseverancia en la búsqueda de este sueño que sigue vigente, se me ha concedido la oportunidad de hacer cine en varios países, entre ellos Honduras, México, Colombia y Estados Unidos. Espero que sean solo los primeros de muchos más a lo largo de mi carrera”, concluyó diciendo el joven talentoso, de quien se espera muchas novedades positivas al ser un catracho cinco estrellas.
Surgimiento de un talento hondureño
Mi amor por el cine y la cultura comenzó a los 16 años, cuando inicié a trabajar en los medios audiovisuales como voluntario en el canal de televisión de la iglesia a la que asistía desde niño. Mi primera labor fue empujar un carrito de un lado a otro, pero mi objetivo era claro: aprender a manejar las cámaras y el equipo que utilizaba el canal”, recuerda Jesús García sobre su etapa más temprana.
Poco a poco, le fueron dando la oportunidad de aprender hasta que, a los 17 años, se convirtió en un miembro honorario del equipo de camarógrafos. Al estar tan inmerso en el mundo de la televisión y el arte de los medios, profundizó en la edición.
Finalmente, consiguió un puesto en el canal Ebenezer Televisión como editor, lo que representó una gran responsabilidad a tan temprana edad. “Hoy puedo decir que Ebenezer fue la incubadora que me convirtió en la persona que soy .Después de un año de trabajar y aprender cada vez más sobre lo que implica trabajar en la televisión, una chispa comenzó a crecer en mí, despertando una curiosidad insaciable por el séptimo arte”, complementó García en referencia a esas vivencias que atesora con cariño.