La Universidad Tecnológica de Honduras (UTH) clausuró con gran éxito la primera edición del Festival de las Naciones, un increíble evento que reunió a empresarios, diplomáticos, autoridades, academia y familias sampedranas. Esta impresionante jornada cultural, enmarcada en las celebraciones del 40 aniversario de la institución de educación superior, se consolidó como un emocionante punto de encuentro para celebrar la diversidad global sin salir de la ciudad.
Durante el pasado fin de semana, el campus universitario se transformó en una unión de culturas. Las banderas de distintos países, la música, las danzas, la rica gastronomía y el entusiasmo de cientos de asistentes marcaron el ritmo de un festival que cumplió con su visión principal: acercar a la comunidad a las tradiciones y expresiones artísticas de diferentes rincones del mundo, que a su vez se adapta a la internacionalización de la universidad.
La ceremonia inaugural, que dio el banderazo de salida a las actividades, congregó a representantes de diversos sectores de la sociedad sampedrana. El evento contó con la presencia de fuerzas vivas, miembros del Gabinete de Gobierno, la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), autoridades municipales, CANATURH, Turismo Municipal y el Buró de Convenciones.
El acto protocolario incluyó los mensajes de destacadas personalidades, entre ellos Karim Qubain, presidente de la CCIC; Rebeca Ávila, viceministra de Turismo; Javier Mejía, rector general de UTH; Maritza Soto, vicealcaldesa de San Pedro Sula; y el Sr. Santiago Mateos, cónsul de México, quien asistió en representación de la Asociación del Cuerpo Consular Sampedrano.
Identidad nacional con visión global
El programa artístico inaugural deslumbró a los presentes con una profunda muestra de la diversidad cultural hondureña. El público disfrutó de un destacado show garífuna a cargo de Frank González, seguido por la impecable presentación del Ballet Folklórico Ópalo, bajo la dirección de Elías Hernández.
Se realizó también el Desfile de Banderas, protagonizado por estudiantes de excelencia académica de UTH en conjunto con el Liceo Militar del Norte. Esta puesta en escena simbolizó la convergencia de las naciones dentro de una institución que apuesta firmemente por una formación con visión global. Los desfiles, las danzas, sumados a los diferentes stands de cada país dieron forma a un ambiente de pura cultura, rotundamente festivo y hermoso, explorando la rica tradición de cada país.
Para la máster Emma Mejía de Valladares, directora Nacional de Mercadeo de UTH, este magno evento representó mucho más que una simple actividad conmemorativa. Al referirse al propósito y futuro del festival, señaló íntegramente:
“Queremos que esto se convierta en una tradición. Esta primera edición nos confirma que San Pedro Sula y Honduras necesitan espacios donde podamos encontrarnos, conocer otras culturas, celebrar nuestras diferencias y reconocer todo aquello que nos une. El Festival de las Naciones nace con ese espíritu y nuestra intención es que, a partir de esta experiencia, se institucionalice y se convierta en una tradición de UTH, abierta a nuestra comunidad universitaria, a las familias y a toda la sociedad.”
Un fin de semana de fiesta y hermandad
Tras la exitosa inauguración, la celebración se extendió a lo largo del sábado 12 y domingo 13 de septiembre. La entrada gratuita permitió una masiva afluencia de ciudadanos, ampliando la participación y convirtiendo al recinto universitario en un verdadero espacio de convivencia para toda la región.
Durante el sábado, las actividades ofrecieron exposiciones culturales, exhibiciones y un viaje gastronómico inigualable. El clímax de esa jornada se vivió a las 6:00 de la tarde, cuando el reconocido cantautor capitalino Polache brindó un animado concierto gratuito con la emoción y amor por la cultura catracha que tanto lo caracteriza.
Finalmente, el domingo 13 cerró con broche de oro, manteniendo intacta la propuesta de entretenimiento y encuentro entre comunidades desde tempranas horas de la mañana.
Con la clausura de esta exitosa primera edición, UTH no solo festejó por todo lo alto sus cuatro décadas de historia, sino que sentó las bases definitivas para convertir el Festival de las Naciones en una nueva tradición institucional; una plataforma permanente que promueve la cultura, abraza la diversidad y reúne a Honduras con el mundo desde el corazón de San Pedro Sula.