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La caída del crudo afecta desde las aerolíneas a los agricultores

  • 09 noviembre 2014 /

El derrumbe está generan­do dolores de cabeza en una industria estadounidense que se ha expandido en los últimos años.

Nueva York, Estados Unidos.

La caída de los precios del petróleo es una buena noticia para las aerolíneas, las automo­trices e incluso los agricultores de maíz de Estados Unidos, pero si el descenso continúa también podría acarrear riesgos para otros sectores.

Los precios del crudo han descendido cerca de 25% en apenas cuatro meses y el mar­tes pasado alcanzaron el ni­vel más bajo de los últimos tres años, US$77,19 por barril en la Bolsa Mercantil de Nue­va York. El viernes, subieron a US$78,65.

El derrumbe está generan­do dolores de cabeza en una industria estadounidense que se ha expandido en los últimos años y podría perjudicar a los fabricantes que abastecen a las energéticas. No obstante, también está reduciendo las facturas de combustible de las compañías de transporte y los propios consumidores, quienes probablemente gastarán al me­nos parte de los ahorros en bie­nes y servicios que impulsarán la economía.

El mayor beneficiario direc­to tal vez sea la industria aé­rea. El combustible es el costo más importante de las aerolí­neas estadounidenses, que el año pasado destinaron un to­tal de US$51.000 millones al año a este segmento. Airlines for America, el principal grupo del sector, estima que cada cen­tavo de dólar que varía el pre­cio del galón equivale a US$190 millones en el gasto anual de las empresas aéreas, según las ac­tuales tasas de consumo.

Los precios del combustible de avión al contado han caído cerca de 16% desde principios de septiembre, lo que, según ana­listas, reduce en unos US$5.000 millones el gasto en 2015 que habían proyectado antes del reciente colapso del crudo.
En el corto plazo, esos aho­rros “irán directamente a en­grosar las ganancias”, afirma Scott Kirby, director general de American Airlines Group Inc., la mayor aerolínea estadouniden­se por tráfico.

De manera similar, las com­pañías de envíos FedEx Corp. y United Parcel Service Inc. se beneficiarán, al igual que la in­dustria del transporte por ca­mión, que traslada 69% de todo el cargamento en términos de tonelaje en EE.UU. Los menores costos del petróleo están con­trarrestando el aumento de los sueldos provocado por la esca­sez de conductores.

Las empresas de envíos suelen traspasar los ahorros de combustibles a los clientes, pero no de inmediato, lo que significa que podrían abultar sus utilidades. “Sin dudas, si los precios se mantienen así de bajos, sería un beneficio para el cuarto trimestre”, reconoció Kurt Kuehn, director financie­ro de UPS, en una entrevista el mes pasado.

El abaratamiento del crudo también favorece a los agricul­tores, y no sólo porque gastan menos en combustible para sus tractores. Si la caída en los pre­cios lleva a los estadouniden­ses a consumir más gasolina, eso estimularía la demanda de etanol. Los productores de este aditivo del combustible son uno de los mayores usuarios de maíz del país.

Los bajos precios de la gaso­lina también ayudan a las auto­motrices, ya que alientan a los consumidores a comprar más pickups y todoterrenos, que en general dejan mayores márge­nes de ganancia que los autos pequeños.

No obstante, la debilidad en los precios del crudo puede ser contraproducente. En el caso de las automotrices, el gobier­no exige que mejoren el prome­dio de economía de combusti­ble de sus autos y camionetas en EE.UU. cada año para alcan­zar la meta de 54,5 galones por milla (unos 23 kilómetros por litro) para 2025. Eso requiere vender muchos autos pequeños, vehículos eléctricos y modelos más grandes fabricados con materiales livianos y otros com­ponentes para ahorrar combus­tible. “Se está convirtiendo en una estampida que se aleja de la eficiencia de combustible”, advierte Mike Jackson, presi­dente ejecutivo de AutoNation Inc., la mayor cadena de conce­sionarios de EE.UU.

Una caída sostenida del pre­cio del petróleo también afec­taría al sector químico estado­unidense, que está invirtiendo miles de millones de dólares en nuevas plantas para hacer resi­nas y otros productos derivados del gas natural barato. Algunos petroquímicos —por ejemplo, el polietileno, que se emplea para fabricar plásticos y otros materiales— pueden obtenerse de derivados de tanto el petró­leo como el gas.

Los fabricantes de polieti­leno de EE.UU. usan líquidos del gas natural y tienen venta­ja frente a sus rivales de Euro­pa y Asia, que no tienen acceso a gas barato y, por ende, de­penden del crudo. Cuando los precios del petróleo caen, esa ventaja disminuye, lo que reduce los márgenes de las empresas estadounidenses.

Las consecuencias varían tam­bién para los fabricantes de duc­tos, válvulas, bombas y otros equi­pos usados en el sector petrolero. Estas se benefician de los menores costos del transporte, pero la de­manda se desacelera en unos de los sectores más robustos del país.

Para las empresas ferroviarias, el transporte de crudo por el auge energético de EE.UU. ha pasado a ser uno de sus segmentos más ren­tables y de mayor crecimiento. Los ingresos de las principales com­pañías por transportar petróleo se dispararon de US$25,8 millo­nes en 2008 a US$2.150 millones en 2013, según cifras oficiales.

Si los productores petroleros empezaran a replegarse, perjudica­rían a algunas ferroviarias más que otras, incluida BNSF Railway Co., filial de Berkshire Hathaway Inc., el holding de Warren Buffett.

Incluso para las aerolíneas, el crudo más barato podría no ser del todo positivo, dicen los analistas, si los operadores lo ven como una oportunidad para aumentar su ca­pacidad y luego reducen las tarifas para llenar los asientos. Hunter Keay, analista de la firma de in­vestigación Wolfe Research LLC, indicó que las aerolíneas hicieron justamente eso durante una caí­da de los precios en 2010. “Luego, los precios del petróleo volvieron a subir, como tienden a hacerlo, y 2011 fue malo”, escribió.

Otros analistas desestiman esta preocupación, sosteniendo que los ejecutivos del sector han aprendido a tener disciplina finan­ciera después de una década de fu­siones y solicitudes de protección de la ley de bancarrota.

Una caída sostenida de los precios del combustible de avio­nes podría reducir la demanda de aviones eficientes, lo que perjudi­caría a fabricantes como Boeing Co. Su presidente ejecutivo, Jim McNerney, aseveró el mes pasado que el crudo tendría que caer por debajo de US$70 el barril duran­te un lapso prolongado para que haya cancelaciones y postergacio­nes de pedidos de sus clientes.