Tegucigalpa, Honduras.

El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) apoya a sus países miembros con la incorporación del gas natural en la matriz energética en su apuesta por el uso de energías bajas en carbono que contribuyan a impulsar el desarrollo sostenible de la región.

Así lo destacó el presidente ejecutivo del BCIE, Dante Mossi, en el foro virtual “Incrementando el uso del gas natural como combustible para la transición energética en la región” en el cual se abordaron propuestas para desarrollar acciones que permitan la seguridad y confiabilidad del sistema eléctrico y reducir el costo medio de generación, en beneficio de sectores como la industria de alimentos y bebidas, hotelería, maquila entre otros.

“Estamos conscientes que para lograr una región sustentable, debemos trabajar interinstitucionalmente con las autoridades de los sectores público y privado, reguladores, además de otros organismos internacionales, sociedad civil, inversionistas, proveedores y todos los actores que mantienen un rol fundamental en este proceso”, dijo Mossi.

El BCIE ha apoyado mediante financiamientos la ejecución de proyectos de generación de energía eléctrica a partir de gas en Panamá, y también otorgó un préstamo corporativo para financiar el desarrollo, construcción y operación de un conducto de gas natural en la República Dominicana. La participación total del Banco para ambos proyectos sumó 194 millones de dólares.

“El gas natural es realmente una tecnología que abarata costos y una tecnología de transición a energía más barata. Luego del covid-19 necesitamos reactivar las economías centroamericanas a través de una revolución industrial, y obviamente eso solo se puede lograr con una energía eléctrica barata”, agregó Mossi.

El foro contó con la participación de los expertos: Edgardo Alfredo Calderón Fernández, secretario ejecutivo del Consejo Director del Mercado Eléctrico Regional de América Central (CDMER); Darío Quiroga, socio del Grupo Mercados Energéticos Consultores; Freddy Obando, vicepresidente regional Comercial y Gas Natural de AES Corporation; Gabriel Monroy, vicepresidente de Finanzas y Mercados de Capital para Latinoamérica de Invenergy, y Carlos Gómez, gerente del Sector Público No Soberano y Privado del BCIE.

Los expositores coincidieron en que el uso del gas natural es la tendencia mundial en la estrategia de diversificación y descarbonización de las economías, frente a los retos del cambio climático.

“Lo que va a permitir la introducción rápida del gas es una transición más competitiva que va a permitir salir de los combustibles que son altamente contaminantes y pasar a un mundo totalmente renovable sin tener un gran salto de costos, sin tener que adoptar las tecnologías renovables más caras antes de tiempo”, explicó Quiroga durante su participación que consistió en la presentación de un estudio sobre cuán factible es el uso del gas natural a nivel de Centroamérica.

Oportunidad

De acuerdo con la investigación presentada durante el foro, las energías contaminantes representan el 77% de la matriz energética de los países miembros del Sica. En tanto la energía a base de fósiles significó el 54% del consumo y la de leña el 23%.

“Los sectores que se analizaron en Centroamérica donde podría tener mayor penetración (el uso del gas natural) son: obviamente generación eléctrica, pero también hay una gran posibilidad de participación en hotelería, textiles, alimentos y bebidas, plásticos y petroquímicos, y minería”, añadió Quiroga, al tiempo de indicar que el primer paso para la masificación en el uso del gas natural como combustible para la generación de energía eléctrica es que los países de la región creen una serie de condiciones, lo cual requiere de un desafíos para varios sectores.

El especialista explicó que algunas de las actividades industriales están utilizando GLP (gas licuado del petróleo), que es un combustible 30% más contaminante que el gas natural, y además, está asociado al precio mundial del petróleo.

El expositor refirió que el gas natural es un mecanismo eficaz para el desarrollo, para reducir los gases de efecto invernaderos y clave para la transición hacia una Centroamérica más competitiva.

“El desafío (para extender el uso del gas) es complejo, considerando que implica cambios estructurales y reformas en materia regulatoria en los diferentes países, que permitan crear o mejorar las condiciones habilitadoras para incrementar la participación del gas natural”, reflexionó Quiroga