27/05/2024
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Crece el apetito por deuda emergente en moneda local

  • 23 julio 2014 /

Aunque los inversionistas llevan años comprando deuda emergente en dólares la inclinación ha­cia los bonos en moneda local muestra que algunos están dando pasos más audaces para obtener mayores rendimientos.

Hong Kong, China.

Los inversionistas se aba­lanzan sobre la deuda de mercados emer­gentes denominada en monedas locales ante señales de estabilidad política y económi­ca en algunas regiones y a pesar de que las tensiones se intensifican en Ucrania y Me­dio Oriente.

Aunque los inversionistas llevan años comprando deuda emergente en dólares, que es considerada más segura, la inclinación ha­cia los bonos en moneda local muestra que algunos están dando pasos más audaces para obtener mayores rendimientos.

Los gestores de dinero están entrando a este segmento a pesar de que algunas de las divisas de mayor riesgo en los mercados emergentes conocidos como los “cinco frá­giles” —Brasil, Indonesia, India, Sudáfrica y Turquía— se han visto sacudidas por las gran­des fluctuaciones de los precios del petróleo a raíz de la intensificación de la violencia en Irak. La invasión de Gaza por parte de Israel y el conflicto en Ucrania han aumentado los temores de una interrupción de los suminis­tros globales.

La deuda vendida en monedas que van desde el real brasileño hasta el baht tailandés ha subido 12% en promedio desde principios de febrero, cuando un índice de J.P. Morgan que sigue los bonos en moneda local de países emergentes llegó a su mínimo de este año.

Sólo en los últimos dos meses, los bonos turcos denominados en liras ganaron 2% pese a que la moneda del país cayó más de 2%. El real brasileño perdió 1%, pero los bonos denomina­dos en esa divisa subieron 3%.

Entre abril y junio de este año, se han in­yectado en total US$4.900 millones netos en bonos denominados en moneda local, lo cual casi compensa los US$5.500 millones que sa­lieron entre enero y marzo, según EPFR Glo­bal, un proveedor de datos.

La ola de efectivo estuvo cerca de igualar los US$5.400 millones que ingresaron a fon­dos que compran deuda de mercados emer­gentes denominada en las llamadas monedas duras —dólares, euros y yenes— que los in­versionistas suelen favorecer.

Esta tendencia marca un cambio drástico con respecto al año pasado. En ese entonces, las economías emergentes fueron golpeadas por una venta generalizada luego de que Es­tados Unidos dio señales de que reduciría las compras de bonos que en los últimos años con­tribuyeron a una racha alcista de los precios de los activos en varios países en desarrollo.

J.P. Morgan Asset Management, con US$1,5 billones (millones de millones) en activos, ha incrementado sus tenencias de deuda en mo­neda local de 3% el año pasado a 5% de su car­tera concentrada en mercados emergentes.
“Lo que ha cambiado este año es que (…) los fundamentos de los mercados emergen­tes se están ajustando y cíclicamente están en mejor forma”, afirma el gestor de fondos Ma­tías Silvani, de J.P. Morgan. “Esto sorprendió a algunas personas”.

El optimismo generado por los nuevos lí­deres de Indonesia tras una elección llevada a cabo este mes ha impulsado la rupia a un máximo de siete semanas. En tanto, las ac­ciones se encuentran en su punto más alto en 13 meses.
Asimismo, el nuevo gobierno de India ha traído esperanzas de que reformas económi­cas se lleven a cabo de manera eficiente. Las acciones, los bonos y su moneda han subido, si bien las alzas han perdido un poco de fuer­za últimamente.

El creciente apetito por la deuda india llevó a la gestora de dinero Invesco a lanzar un fondo en abril para invertir en bonos de­nominados en rupias en el mercado interno del país.
“Después de años de una administración pública ineficiente, el gobierno indio encabe­zado por el partido BJP es uno que finalmente tiene fortaleza y cuenta con mucho apoyo de la gente”, expresa Ken Hu, director de inver­siones de renta fija de Asia-Pacífico en Inves­co, quien ayuda a gestionar US$790.100 mi­llones de activos. “Hay esperanzas de que la implementación de políticas se acelere”.

Muchos gestores de dinero mantienen una posición más pequeña en bonos indios de lo que recomiendan los principales índi­ces de referencia, por lo que tienen margen para elevar su exposición en momentos en que los papeles del gobierno indio rinden más de 8%, indica Hu. En contraste, la deu­da soberana a 10 años de España e Italia, dos países europeos que tienen dificultades para mantener el crecimiento, ofrece rendimien­tos menores a 3%.

De todas formas, recientemente hubo algo de tambaleo. En las primeras tres semanas de julio, US$111 millones netos salieron de los bonos de mercados emergentes en mo­neda local, según EPFR Global. Los conflictos geopolíticos han causado preocupaciones de que los precios petroleros puedan aumentar, lo que perjudicaría a economías emergentes que importan grandes volúmenes de energía. Unos precios más altos pueden causar infla­ción y déficits comerciales más amplios, dos factores que pueden devaluar una moneda. Una divisa debilitada socavaría los retornos que ofrecen los bonos en moneda local.

“Asia está expuesta a los precios energé­ticos, que están aumentando y lastrando los costos de las importaciones para la región (…) Es por eso que este año preferimos man­tener monedas duras”, dice Yerlan Syzdykov, director de bonos de mercados emergentes e inversiones de alto rendimiento de Pio­neer Investments, quien ayuda a gestionar US$249.000 millones en activos.

Sin embargo, otros inversionistas y ana­listas confían en que cualquier agitación será pasajera y que los altos rendimientos com­pensarán una debilidad de las divisas.

Sudáfrica, por ejemplo, paga una tasa de interés de 7,9% por sus bonos de referencia a 10 años, mientras que los bonos turcos ofre­cen rendimientos de 8,7%, lo que supera considerablemente los porcentajes de 4,5% y 4,6% que ofrecen respectivamente los bo­nos en dólares de estos países.


























Deutsche Bank es sacudido por críticas de EE.UU. a sus deficiencias contables


FRÁNCFORT—Durante sus seis años como director financiero de Deutsche Bank AG, Stefan Krause, ha asumido la reforma de los sis­temas de reportes financieros del banco alemán como un pilar de su gestión. Sin embargo, después de que las autoridades de Estados Unidos expresaron serias preocu­paciones sobre sus datos, ahora es el propio Krause quien se encuen­tra bajo presión.
En una evaluación que hizo el año pasado, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York halló que las gigantescas operaciones estado­unidenses de Deutsche Bank tienen numerosos y graves problemas en sus informes financieros y que el banco no los ha corregido pese a haber estado al tanto de ellos des­de hace años, según documentos a los que tuvo acceso The Wall Street Journal.
Krause es el principal guardián de los datos financieros de Deutsche Bank y encabeza una iniciativa que abarca toda la empresa para mejo­rar la calidad de sus informes, un proyecto que la Fed de Nueva York calificó de inadecuado.
En una carta enviada a ejecuti­vos de Deutsche Bank en diciembre, Daniel Muccia, vicepresidente sé­nior de la Fed de Nueva York a car­go de supervisar las operaciones en EE.UU. del banco, escribió que los informes producidos por algu­nas de sus divisiones “son de baja calidad, imprecisos y poco fiables”. Muccia agregó que “la envergadura y amplitud de los errores sugieren que toda la estructura de informes regulatorios del banco en EE.UU. requiere de diversas medidas co­rrectivas”.
Otros reguladores que supervi­san a las más de 8.500 entidades legales que tiene Deutsche Bank en todo el mundo han expresado pre­ocupaciones sobre los sistemas de control del banco. El supervisor bancario alemán, BaFin, abrió una investigación en junio acerca de sus controles internos en la división de commodities, según una fuente al tanto. Las reacciones reflejan el ma­yor escrutinio regulatorio que han enfrentado los bancos desde la crisis financiera.
“Hemos estado trabajando dili­gentemente para reforzar más nues­tros sistemas y controles, y estamos comprometidos con ser el mejor de la clase”, dijo un portavoz de Deuts­che Bank el martes. Como parte de la iniciativa, agregó, el banco va a invertir 1.000 millones de euros (US$1.350 millones) a nivel mundial y designará 1.300 personas para es­tas tareas.
Las críticas del banco regional de la Fed significan una reprimen­da a uno de los mayores bancos del mundo, en momentos en que los reguladores de EE.UU. inten­sifican su enfoque en la salud de las firmas financieras extranjeras con importantes operaciones en el país.
La carta, fechada el 11 de di­ciembre, decía que Deutsche Bank no había hecho “ningún avance” en la corrección de problemas identificados previamente. Según la nota, los examinadores encon­traron “errores materiales y mala integridad de datos” en los infor­mes financieros de sus entidades en EE.UU., que son utilizados por los reguladores, economistas e in­versionistas para evaluar sus ope­raciones. Los problemas iban desde errores de ingreso de datos a no te­ner en cuenta el valor de garantías a la hora de estimar el riesgo de los préstamos.
Las deficiencias constituyen una “falla sistémica” y “exponen a la fir­ma a un considerable riesgo opera­tivo e informes regulatorios erró­neos”, escribió Muccia.
La Fed de Nueva York tiene va­rias herramientas a su disposición para abordar las falencias de los bancos que regula. Puede enviar cartas privadas exigiendo medidas, como lo hizo con Deutsche Bank, o, en casos más graves, puede impo­ner restricciones sobre las activi­dades de las firmas.
La carta, que no había salido a la luz hasta ahora, ordenó a Deutsche Bank a asegurarse de que se toma­rán medidas para solucionar los pro­blemas. También indicó que el banco podría tener que modificar algunos de los datos financieros que presen­tó a los reguladores.
Las operaciones estadouniden­ses de Deutsche Bank, que incluye banca de inversión, gestión de acti­vos y procesamiento de transaccio­nes, ascienden a US$600.000 millo­nes en activos, o más de un cuarto del total de la empresa a nivel mun­dial, según ejecutivos. En América Latina, Deutsche Bank tiene pre­sencia en Argentina, Brasil, Chile y Perú, pero opera sólo en los seg­mentos de finanzas corporativas e institucionales.
Grandes porciones de las opera­ciones en EE.UU. eran responsabili­dad de Anshu Jain, hoy copresidente ejecutivo del banco. El actual presi­dente ejecutivo de Deutsche Bank en América del Norte es Jacques Brand. El portavoz del banco no quiso hacer declaraciones en nombre de ellos.
Krause se incorporó a Deutsche Bank como director financiero en 2008, proveniente de la automo­triz BMW AG. Las críticas de la Fed de Nueva York a su trabajo contras­tan con las reacciones positivas que ha recibido de muchos inversionis­tas por desprenderse de activos no esenciales y ayudar a reafirmar la base financiera del banco en los úl­timos dos años.
Uno de los proyectos más im­portantes de Krause desde que asumió el cargo ha sido implemen­tar un gigantesco proyecto de tec­nología de la información llamado Stride, un acrónimo de Strategic Reporting and Information Deli­very Program (algo así como Pro­grama Estratégico de Reportes y Entrega de Información). Iniciado en 2010, el programa tiene como objetivo mejorar los informes fi­nancieros de todas las divisiones al consolidar en un sistema único los más de 1.000 sistemas de tec­nología de la información que uti­liza el banco.
No obstante, el progreso de Stri­de ha sido lento. Se preveía en prin­cipio que se completara el próximo año, pero la fecha ha sido aplazada hasta 2016, en parte por problemas técnicos. La lenta implementación llevó a Deutsche Bank a reducir la remuneración de Krause el año pa­sado, según personas al tanto.
“Creemos que el programa Stri­de, bajo el liderazgo de Stefan Krau­se, ha sido un componente instru­mental que nos ayuda a consolidar y modernizar aún más nuestros in­formes regulatorios y financieros”, dijo el vocero del banco el miércoles. “El programa está avanzando paso a paso, pero como cualquier proyecto de sistemas ambicioso, es una inicia­tiva de varios años”.
“Debido a que el banco no ha sido capaz de eliminar las deficien­cias durante un período tan largo (...) tiene que haber consecuen­cias para el director financiero”, afirma Dieter Hein, analista de la firma de investigación financiera Fairesearch, en Fráncfort.
La divulgación de la carta de la Fed de Nueva York es “horrible­mente embarazosa” para Deutsche Bank, dice Dan Davies, analista de Exane BNP Paribas, en Londres. Sin embargo, dijo, el asunto “no debe­ría exagerarse (...) La incompeten­cia general de los sistemas y los controles es una gran prioridad de la Fed en este momento”.