Los grandes también fallan, incluso en los escenarios más inesperados. Lionel Messi protagonizó este lunes una de las acciones más comentadas del inicio del duelo entre Argentina y Austria, correspondiente a la segunda jornada del Grupo J del Mundial 2026 que se disputa en Estados Unidos, Canadá y México.
El encuentro apenas comenzaba cuando el conjunto argentino encontró una oportunidad inmejorable para adelantarse en el marcador. Tras una jugada dentro del área sobre Lautaro Martínez, el árbitro inicialmente dejó seguir la acción, pero el VAR intervino de inmediato para revisar la incidencia. Luego de la revisión, se confirmó la infracción y se sancionó penalti a favor de la selección albiceleste.
Como era de esperarse, Lionel Messi tomó la responsabilidad. Con la serenidad que lo caracteriza en este tipo de momentos, el capitán argentino se dirigió al punto penal, acomodó el balón y se preparó para lo que parecía una oportunidad perfecta para escribir otra página en la historia de los Mundiales, incluso con la posibilidad de convertirse en el máximo goleador de la Copa del Mundo.
El estadio contenía la respiración. Todos esperaban el desenlace habitual en una situación así, pero el destino tenía otros planes. Messi ejecutó el disparo, sin embargo, el balón salió desviado y pasó rozando el poste, perdiéndose por la línea de fondo ante el asombro general de jugadores, cuerpo técnico y aficionados argentinos.
El fallo dejó una mezcla de incredulidad y sorpresa en el ambiente, especialmente por tratarse de una ocasión tan temprana y de una figura acostumbrada a resolver partidos decisivos desde el punto penal. Mientras algunos compañeros intentaban animarlo, el propio Messi reaccionó con visible frustración, consciente de la oportunidad desperdiciada.
El error no cambia el peso de su legado, pero sí añade un capítulo inesperado a su participación en este Mundial 2026, donde cada detalle puede marcar el rumbo de una selección argentina que sigue siendo una de las principales favoritas al título.