Completar las siete maratones más importantes del mundo (Boston, Londres, Berlín, Chicago, Nueva York, Tokio y Sídney) no es solo un logro deportivo, es una travesía que implica años de preparación, inversión, disciplina y una convicción inquebrantable.
Para un corredor hondureño, el reto se multiplica: viajar entre continentes, adaptarse a diferentes climas, superar barreras económicas y mantenerse competitivo en escenarios de alto nivel. Aun así, Eduar Raudales decidió intentarlo y no soltó ese objetivo hasta hacerlo realidad.
“Bueno, muy bien porque al final cumplí mi sueño que es finalizar las siete maratones más importantes del mundo. Este sueño comenzó en el 2015 en Nueva York, y ahí pues fuimos creando ese sueño, construyendo ese sueño de ser parte de las major que todo corredor en el mundo quisiera, pero es tan difícil por todo lo que implica para uno, principalmente cuando viene aquí de Centroamérica, porque hay que viajar por todos los continentes, pero sí fue una experiencia muy bonita y haber finalizado en Boston el lunes recién pasado, el Día de los Patriotas, pues me he sentido muy alegre de haber cumplido ese sueño”, inició diciendo.
Ese camino no fue lineal
Cada meta alcanzada abría una nueva exigencia, y cada planificación implicaba meses de entrenamiento constante. A lo largo de los años, Raudales fue acumulando experiencias en distintas ciudades del mundo, pero también enfrentando momentos que pusieron a prueba su paciencia y su fortaleza mental.
“Fíjese que yo empecé en el 2015 en Nueva York, son 11 años. Corrí Chicago, Berlín, recuerdo que en el 2019 estaba preparado para correr Tokio, antes había corrido Londres también, en el 2019 estaba preparado para correr Tokio, pero lastimosamente lo de la pandemia rotó ese sueño y me quedé con todo ese entrenamiento intenso de correr Tokio y se suspendió ese evento”, relató.
A las dificultades globales se sumaron las personales. Las lesiones, muchas veces invisibles para el público, se convierten en uno de los mayores desafíos para cualquier atleta, especialmente cuando el tiempo y la recuperación juegan en contra.
“También tuve una lesión de tibia y peroné que me imposibilitó y me sentí en recuperación y el tiempo que dejé de hacerlo y al final fueron 11 años los que estuve construyendo ese sueño de finalizar las major”.
Lejos de centrarse en marcas o tiempos, Raudales ha construido su historia desde una perspectiva distinta. Para él, correr es una forma de vida, un compromiso personal con su salud, su familia y su ejemplo hacia otros. Su discurso refleja más humanidad que competencia.
“Bueno, pues yo no soy un párvulo, ya tengo 61 años, pero sin embargo he querido sembrar esa semilla que yo sé que ha germinado porque muchos corredores ahora en el país lo han tomado de ejemplo y también estamos practicando esta disciplina que al final es de mi sueño, pero sobre todo también la alegría familiar que me acompaña, que me apoya y eso me fortalece bastante porque al final es un propósito personal de tener una vida activa, una vida ejemplar al final y haber finalizado las major pues me alegra mucho”, contó.
Su historia también tiene raíces profundas en Honduras. Desde Cedro, en Francisco Morazán, ha construido una vida equilibrando trabajo, familia y deporte. Cada entrenamiento ha sido parte de una rutina exigente que comienza antes del amanecer, en silencio, cuando la mayoría aún descansa.
“Yo soy del municipio de Cedro, en Francisco Morazán, también he estado en muchos medios de comunicación, en radio, en televisión y siempre con mis actividades laborales he alternado esta disciplina que claro, esto va implícito, un esfuerzo, una disciplina, un sacrificio a la vez porque hay que levantarse muy temprano de las cuatro y media, cinco de la mañana para hacer un buen plan de entrenamiento que le permita a uno no solo terminar la competencia sino que disfrutarla porque yo al final no pretendo hacer tiempo sino que terminarla con una sonrisa, con una sonrisa de alegría de haber cumplido cada maratón que he participado durante todo este tiempo”, expresó.
Representar a Honduras en escenarios internacionales le ha dado un significado especial a cada carrera. No solo se trata de cruzar una meta, sino de llevar consigo una bandera y formar parte de un grupo muy reducido de atletas que han alcanzado este nivel.
“Para mí es una satisfacción inmensa haber construido ese sueño, haberlo desarrollado, haberlo finalizado, porque si no estoy equivocado creo que solo hay dos o tres hondureños que hemos finalizado las siete maratones más importantes, porque recuerde que Sídney la agregaron hasta el año recién pasado y yo la corrí, no sé si hubo otro hondureño que la haya corrido, pero sí estoy seguro que hay unos 10 o 12 hondureños en la actualidad entre siete varones y cinco mujeres que se han finalizado las seis, pero no estoy seguro si han corrido Sídney, entonces claro hay una alegría extra de ser parte de esa cantidad mínima de hondureños que hemos finalizado las majors”, explicó.
La Maratón La Prensa fue, mucho antes de correrla, una inspiración. La escuchaba de niño, la imaginaba, la soñaba. Hoy, después de haberla disputado en seis ocasiones, sigue siendo una cita obligada.
“Para mí en Honduras la Maratón de La Prensa es el evento más emblemático que yo de pequeño escuchaba, antes que no corría, escuchaba la Maratón de La Prensa y algún día la voy a correr y la he corrido creo que unas seis oportunidades y me ha gustado mucho el recorrido, ese calor que dan los corredores porque ha tomado una gran importancia en Honduras la maratón de la prensa y sin duda yo voy a estar este mes de junio, no me puedo perder ese evento porque es parte también del apoyo de la construcción de esa semilla que uno puede dejar como corredor”, aseguró.
En su edición número 50, la de oro la competencia no solo celebra su historia, sino también a quienes han sido parte de ella. Raudales reconoce el crecimiento del evento y su impacto, no solo a nivel nacional, sino en toda Centroamérica.
“Claro yo los invito a que podamos encontrarnos en este evento, sé que va a ser una experiencia inigualable tal como la que yo he vivido en la Maratón de La Prensa porque para mí es de los eventos mejor organizados del país en el que las mentes de los corredores quieren estar y ahora mucho más porque se trata de una celebración, un 50 aniversario no es fácil, imagínese que yo tenía 11 años de nacido cuando comenzó la prensa y hay tantas generaciones que también lo están haciendo”, comentó.
Aunque su cuerpo le exige prudencia, su espíritu competitivo sigue intacto. Esta vez, su participación será distinta, más cercana, más familiar, pero igual de significativa.
“Sí, esta vez porque para mí va a ser recreativa y participativa solo voy a correr 10 kilómetros, yo vengo de un entrenamiento fuerte, no estoy bien de los meniscos porque yo tuve una lesión de menisco, me operé y no me he recuperado totalmente, pero sí quiero estar en mi programa de participación este año con mi familia, vamos a estar el próximo mes de junio en la actividad de estos 50 años de aniversario”, cerró.