Aunque en Brasil todo parecía felicidad tras sumar dos victorias en el Mundial, ayer los ánimos se prendieron en la práctica del seleccionado, cuando el defensa Luisão se encaró con el portero Julio César durante el entrenamiento que el equipo realizó en el estadio Princess Magogo de Durban, previo al partido que juega hoy ante Portugal, correspondiente a la tercera y última jornada del grupo G del Mundial de Sudáfrica.
El pleito podría haber sido de mayores dimensiones, pero la oportuna intervención de Robinho lo impidió. La misma confederación brasileña confirmó el pleito, aunque minimizó lo sucedido, diciendo que se trataba de una broma.
“El portero Julio César y el defensa Luisão se han ido a las manos en el entrenamiento de hoy. No está claro por qué el cuerpo a cuerpo entre el portero y el defensor pero el zaguero aclaró que él y Julio César hicieron una broma, tras golpearse con el balón, algo muy común previo a los entrenamientos, y no entienden cómo el hecho pudo haber sido interpretado como una pelea”, apunta en un comunicado.
Pendiente de los fracasos de varias selecciones de fuste en la Copa Mundial, el entrenador de Brasil opinó el jueves que ya es hora de dejar de hablar del peso que tienen los equipos por su tradición.
Dunga señaló que, con todos los resultados imprevistos que se han visto en Sudáfrica, “hay que estar muy concentrados para no llevarse sorpresas”.
El técnico formuló sus comentarios poco después de la eliminación de la campeona vigente Italia en primera ronda al perder 3-2 ante Eslovaquia, que avanzó junto a Paraguay en el Grupo F.
Días antes, Francia —que había perdido la final ante Italia hace cuatro años— se fue a casa sin haber ganado ninguno de sus tres partidos y con problemas internos dentro del equipo.
Inglaterra, por su parte, tuvo que sudar más de la cuenta el miércoles para clasificarse en la última fecha de su zona.