En una entrevista cargada de emociones, Lovely Granados brindó detalles de su faceta maternal que ha estado marcada por desafíos, aprendizajes y, sobre todo, un amor inquebrantable.
Entre sonrisas tímidas y respuestas sinceras, ella y su hijo Asaf compartieron un testimonio que refleja la realidad de muchas familias; pero también la esperanza que se construye día a día.
“De verdad estoy bien agradecida porque nos dan la oportunidad hoy de estar hablando de un tema tan importante y hoy es la primera vez que estamos junto con Asaf”, expresó Lovely al inicio de la conversación, visiblemente conmovida por poder alzar la voz en representación de otras madres de niños autistas.
Con sus ojos llenos de recuerdos, Lovely retrocedió en el tiempo, afirmando que su camino como madre comenzó muy joven y que, con el paso de los años, su hijo se convirtió en su mayor maestro. “Creo que él me convirtió y todavía me sigue enseñando el ser mamá, aunque ahora tengo dos hijos más, uno de 4 años y otro bebé de dos meses”.
Un diagnóstico que lo cambió todo
Las primeras señales de autismo fueron identificadas por su madre cuando Asaf tenía apenas 18 meses. “Yo me fijaba que Asaf no jugaba con sus juguetes de manera normal, le daba vuelta a los carritos, jugaba con las rueditas, arreglaba todo en orden, caminaba en puntitas, no respondía a su nombre y no me decía mamá. Esas cosas fueron de alarma”, explicó.
Fue entonces cuando decidió buscar ayuda profesional y recibió una respuesta que cambiaría su vida: autismo leve.“Con el tiempo entendí que no es una enfermedad, sino un estilo de vida, una condición con la que mi hijo va a vivir”, afirmó.
Ese momento, según describió, fue “un balde de agua fría” que la llevó a replantear su vida por completo. La decisión de alejarse de los medios de comunicación para dedicarse a su hijo marcó un antes y un después.
“Empezamos a ser solamente dos, y yo decidí separarme de la televisión para enfocarme en él. Me di cuenta de que no tenía la paciencia ni las herramientas necesarias, y eso también fue difícil, pero cada pieza de este rompecabezas se fue armando poco a poco”, confesó.
Los retos más grandes
Entre balancear su vida laboral, la maternidad, llevarlo a terapia, sanar su corazón y demás responsabilidades, encontrar una escuela adecuada para Asaf implicó decisiones difíciles y críticas externas.
“Todo el mundo me decía que no lo pusiera en una escuela grande, pero eso me empujó a decir: sí, lo voy a hacer, porque mi hijo lo va a lograr”, recordó.
Hoy, Asaf estudia en Franciscan School, donde ha logrado adaptarse y crecer, demostrando avances que llenan de orgullo a su madre. A pesar de las dificultades, Asaf ha demostrado habilidades sorprendentes.
Con facilidad responde preguntas de historia, matemáticas y hasta habla inglés, e incluso aprende portugués de forma autodidacta. “Tiene tanta información en su cabeza, pero a veces hay que guiarlo, y eso es un trabajo de todos los días”, comentó su madre, mientras lo observaba con un brillo especial en sus ojos.
Nuevas expectativas
El momento más emotivo llegó cuando Asaf habló de su futuro. “Quiero vivir en México y ser ingeniero, porque tengo que ayudar a mi papá, porque él ya va a ser mayor y yo voy a ser el jefe”, dijo con seguridad, provocando sonrisas.
También compartió lo que más le hace feliz: “Ir al cine, editar videos, jugar e ir a la escuela”, además, mencionó lo feliz que se siente porque obtuvo el primer lugar en un ‘talent show’ escolar tras mucho esfuerzo junto a sus compañeros y maestra.
Para cerrar, Lovely dejó un mensaje lleno de fe para otras madres que enfrentan un diagnóstico reciente: “No se desanime porque todo pasa. Los momentos de angustia solo van a ser un recuerdo.
Yo les puedo decir que entreguen su vida al Señor, porque de ahí viene la fuerza. Y con perseverancia y práctica lo van a lograr. Si mi hijo lo logró, su hijo también puede hacerlo”.
Una declaración que no solo resume su historia, sino que se convierte en un faro de esperanza para muchas familias hondureñas.
Dato
El Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo se celebra el 2 de abril, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas desde 2007 para fomentar la inclusión, aceptar la neurodiversidad y mejorar la calidad de vida.