San Pedro Sula, Honduras
Si los 142 bulos difundidos por pseudomedios entre enero y julio de 2026 se colocaran uno junto al otro, la desinformación parecería repartida entre decenas de nombres. Pero al ordenar los datos por frecuencia, esa dispersión comienza a desaparecer.
Esos 142 contenidos forman parte de un universo de 393 bulos analizados por EH Verifica y LA PRENSA Verifica durante siete meses.
La primera entrega de esta investigación estableció que el 36.1% había sido difundido por cuentas que utilizan nombres, diseños, logotipos o formatos similares a los de medios de comunicación.
Ahora, al mirar dentro de esos 142 casos, aparece otro patrón: más de seis de cada diez publicaciones no corresponden a apariciones aisladas.
De los contenidos identificados, 89 —el 62.7%— fueron difundidos por pseudomedios que aparecieron dos o más veces durante el período analizado. Los otros 53 registros, el 37.3%, correspondieron a cuentas detectadas una sola vez.
La nueva revisión permite observar algo que el dato global no mostraba: no todos los pseudomedios tuvieron el mismo peso ni la desinformación estuvo distribuida de manera uniforme.
A medida que se reduce el universo, la concentración se vuelve más evidente. Cinco nombres reúnen 62 publicaciones. Son el 43.7% de todos los bulos atribuidos a pseudomedios durante el período analizado.
Dicho de otra manera: por cada diez contenidos falsos o engañosos difundidos por este tipo de cuentas, más de cuatro salieron de ese pequeño grupo. Y dentro de esos cinco hay uno que se distancia del resto.
Uno domina con superioridad
NoticiasDigitalhn acumuló 28 contenidos falsos o engañosos. La cifra representa el 19.7% de los 142 casos y equivale, por sí sola, a casi uno de cada cinco bulos difundidos por pseudomedios.
De los 28 casos identificados, 26 fueron calificados como falsos y dos como engañosos.
Después aparece una caída considerable. Libertad Digital registró 11 publicaciones; Señor Ortografia, 10; Jc Madrid, siete; y Espacio Democrático HN, seis.
Los cuatro suman 34. NoticiasDigitalhn, por sí sola, acumuló 28.
Así, cinco pseudomedios concentran 62 de los 142 registros, mientras el resto se distribuye entre decenas de nombres con una presencia considerablemente menor.
Por debajo de ese grupo, la frecuencia comienza a fragmentarse. Honduras Sin Filtros apareció cuatro veces. MEGA Honduras, Pescadores del Sur y Agenda Total registraron tres casos cada uno. Después aparecen cuentas con dos registros y, finalmente, el grupo de apariciones únicas.
El patrón dibuja una especie de pirámide: pocos pseudomedios en la parte superior concentran una porción considerable de los bulos; hacia la base, el número de nombres aumenta, pero disminuye su frecuencia individual.
La mayoría no apareció una sola vez
Los 89 casos de reincidencia representan casi dos tercios de los 142 contenidos. La proporción permite establecer una diferencia entre presencia y recurrencia. Identificar decenas de pseudomedios muestra que el fenómeno está disperso entre numerosas cuentas; determinar que el 62.7% de los contenidos provino de cuentas que aparecieron repetidamente permite advertir que, dentro de esa dispersión, existen focos recurrentes.
Los datos tampoco permiten afirmar que cada publicación haya sido creada originalmente por el pseudomedio que la difundió.
Una misma desinformación puede saltar entre cuentas y plataformas. Lo que registra el análisis es la presencia reiterada de determinados nombres dentro de los contenidos sometidos a verificación.
Ese matiz es relevante: el estudio mide difusión identificada, no necesariamente autoría de los bulos. Pero la reincidencia deja otra pregunta abierta. Publicar más veces no significa necesariamente llegar más lejos.
Seis publicaciones frente a 121
Facebook domina cuando la medición se hace por cantidad. De las 142 publicaciones, 121 circularon en esa plataforma: aproximadamente 85 de cada 100 registros.
TikTok aparece muy lejos, con 15, y X apenas registra seis. Si el análisis terminara allí, Facebook parecería concentrar prácticamente todo el fenómeno. Las métricas de circulación cuentan otra parte de la historia.
Las 121 publicaciones de Facebook acumularon al menos 16,229 compartidos. Las 15 de TikTok registraron 529,346 visualizaciones. Y las seis de X superaron, juntas, los dos millones: 2,052,703 visualizaciones.
La relación se invierte. X representa únicamente el 4.2% de las publicaciones analizadas, pero sus seis registros consiguieron una exposición que supera ampliamente las visualizaciones acumuladas por los 15 contenidos identificados en TikTok.
Entre ambas plataformas, 21 publicaciones sumaron 2,582,049 visualizaciones. No es posible sumar ese resultado con los 16,229 compartidos de Facebook como si se tratara de una sola medida de alcance. Una visualización y un compartido representan acciones distintas y las plataformas utilizan metodologías diferentes para contabilizarlas.
Tampoco dos millones de visualizaciones equivalen necesariamente a dos millones de personas. Un mismo usuario puede visualizar una publicación más de una vez y la métrica no permite establecer cuántos creyeron, rechazaron o simplemente observaron el contenido.
Pero el contraste permite advertir algo: frecuencia y circulación no son sinónimos. Una plataforma puede reunir la mayoría de los contenidos identificados mientras otra, con apenas un puñado de publicaciones, concentra millones de visualizaciones.
Los mismos nombres
La primera entrega permitió dimensionar cuánto pesaban los pseudomedios dentro de los 393 bulos analizados entre enero y julio: casi cuatro de cada diez.
Al observar únicamente esos 142 registros, aparece una segunda capa. Primero, 89 fueron reincidencias. Después, 62 se concentran en cinco pseudomedios. Y, finalmente, 28 corresponden a uno solo.
La secuencia —142, 89, 62, 28— muestra cómo un fenómeno aparentemente disperso se concentra conforme se examina quién está detrás de las publicaciones.
Los 142 bulos, entonces, no cuentan 142 historias independientes. Detrás de buena parte de ellos vuelven a aparecer los mismos nombres.
La desinformación parece dispersa cuando se observa publicación por publicación; al seguir quién la difunde, la concentración emerge.
El alcance agrega otra dimensión. Los pseudomedios que más veces aparecen no necesariamente son los únicos que consiguen mayor exposición: una publicación puede ser apenas una entre 142 y, aun así, alcanzar cientos de miles de pantallas.
La reincidencia permite saber quiénes vuelven a aparecer. Las visualizaciones y los compartidos permiten comenzar a medir hasta dónde llegan.