San Pedro Sula, Honduras
La designada presidencial, María Antonieta Mejía, ha sido blanco de publicaciones falsas y engañosas difundidas en redes sociales en los últimos días. Los mensajes retoman su postura de años anteriores sobre el alza de los combustibles para presentarla como contradictoria frente al escenario actual.
Durante el gobierno de Xiomara Castro, iniciado en 2022, Mejía, entonces diputada de oposición, cuestionó incrementos similares en los precios de los carburantes y planteó la eliminación de esas alzas como una medida para reducir el impacto en los consumidores.
Ese antecedente ha sido reutilizado en publicaciones recientes para construir narrativas que la señalan de incoherencia. Sin embargo, el uso de declaraciones pasadas fuera de contexto puede distorsionar el debate público y alimentar desinformación, sobre todo en un tema de alta sensibilidad social y económica como el precio de los combustibles en Honduras.
El encarecimiento de los carburantes tiene un impacto directo en el costo de vida de los hondureños, por lo que cualquier mensaje relacionado con este tema suele amplificarse con rapidez en redes sociales y generar reacciones inmediatas.
En ese contexto, piezas de desinformación han aprovechado la posición que Mejía sostuvo como opositora para confrontarla con la coyuntura actual. El objetivo de ese tipo de contenido no siempre es informar, sino aumentar la presión pública, erosionar la credibilidad de funcionarios y simplificar una discusión compleja en términos de ataque político.
LA PRENSA Verifica explica en este artículo que esta práctica consiste en tomar hechos, declaraciones o posturas reales del pasado y reintroducirlos sin contexto suficiente, con un encuadre que induce a conclusiones engañosas.
Aunque el material base pueda ser auténtico, su reutilización descontextualizada altera el sentido original del mensaje.
En asuntos como el aumento de los combustibles, donde confluyen factores internacionales, económicos y políticos, la circulación de desinformación puede influir en la percepción ciudadana y profundizar la polarización.
Desinformación como herramienta política
El caso de Mejía ejemplifica cómo la desinformación puede operar como una herramienta política para legitimar agendas y ejercer presión sobre la toma de decisiones.
Además, los temas vinculados al costo de vida, como el precio de los combustibles, tienen una alta carga emocional. Esto favorece reacciones inmediatas y menos críticas frente a la información que los usuarios consumen y comparten.
En ese escenario, la indignación y el enojo se convierten en motores que amplifican la circulación de contenidos, incluso cuando no han sido verificados.
Uno de los principales ejes de la desinformación fue la difusión de supuestas declaraciones en las que la funcionaria habría minimizado el aumento de los combustibles.
“A mí no me preocupa que suban los combustibles, para eso trabajo. Las cosas no pueden estar regalándose (...)”, fue una de las frases falsamente atribuidas a Mejía, que LA PRENSA Verifica desmintió.
Esto evidencia un patrón recurrente en la desinformación: atribuir frases polémicas a figuras públicas para provocar indignación y aumentar su viralidad.
En muchos casos, se presentan comparaciones entre la postura pasada de un funcionario y su posición actual sin considerar las diferencias entre el ejercicio de funciones legislativas y la integración al Poder Ejecutivo. Con ello, se apela a una supuesta incoherencia política para sembrar desconfianza ciudadana.
El analista político Luis León explicó a LA PRENSA Verifica que este caso refleja dinámicas propias del sistema político hondureño.
“Más allá de la coherencia o no de lo que diga, es la capacidad de tomar decisiones a favor del pueblo", comentó.
"Cuando son oposición ofrecen soluciones, pero cuando son oficialismo no se puede, eso es parte del juego político. Tanto la gente de Libre como el Partido Nacional dicen que tendrán soluciones, pero cuando llegan al poder no toman las decisiones", añadió.
Asimismo, la reutilización de contenidos antiguos o de afirmaciones fuera de contexto es una práctica recurrente en la desinformación. En este caso, declaraciones previas de la funcionaria han sido retomadas y reinterpretadas para sostener narrativas actuales.
LA PRENSA Verifica también desmintió publicaciones que atribuían a Mejía una postura concluyente sobre la eliminación de los impuestos a los combustibles. Sin embargo, sus declaraciones aludían a una posibilidad sujeta a condiciones fiscales, no a una medida definida.
"Hay mucha mala utilización de las narrativas que se publican. Y muchas veces se acomoda a criterios que alguien ha expresado", comentó León.
"Yo diría que el problema en Honduras es que no tenemos control sobre lo que es desinformación y la información dura; hay que encontrar un mecanismo que limite de alguna manera que cierta información falsa circule”, agregó.
También afirmó que la eliminación del impuesto a los combustibles, uno de los temas que alimentó la desinformación, se enmarca en una lógica de populismo político.
"No es lo mismo exigirle al que tiene el poder que tome la decisión, que tener que tomarla yo (como ejemplo). Es un hecho que no se va a tomar. Es un hecho que toda la palabrería política del pasado hoy no tiene fuerza", expresó.
El analista también explicó que el debate genera controversia porque Honduras depende en gran medida de los ingresos provenientes de ese impuesto.
"Honduras no está en la capacidad de tomar esa decisión por el gran ingreso económico que obtiene del impuesto al combustible. De las tres fuentes de las que vive el Estado, este es el que más alimenta al Gobierno”, puntualizó.
Finalmente, este caso ilustra cómo los cambios de rol en la trayectoria de un funcionario pueden ser utilizados como insumo para la desinformación, especialmente en contextos de crisis o de malestar social.