Puerto Lempira, Honduras.
La mediación de una comisión gubernamental logró un acuerdo entre ladinos y nativos de La Mosquitia que mantenían un conflicto por tierras.
Ayer, 27 personas, entre ellos nicaragüenses, que habían invadido tierras en la comunidad de Auka, Gracias a Dios, abandonaron el lugar con el apoyo de las Fuerzas Armadas. Fueron trasladadas a la base militar de Mocorón, en el mismo departamento, y ayer se analizaba su traslado a otro sector del país. Los familiares de estas personas, no nativas de La Mosquitia, denunciaron que eran víctimas de un secuestro por parte de los miembros de la organización Masta, la cual agrupa a los nativos de ese departamento.
Durante varios días, los misquitos exigieron que los ladinos abandonaran el lugar, ya que los respaldaba un decreto gubernamental en el cual se declara a todo el departamento de Gracias a Dios como tierras comunales, las cuales no pueden ser cercadas, pues pertenecen a todos los nativos.
Sin embargo, los dueños de las propiedades donde estaban los ladinos habían colocado cercos, violentando de esa manera el decreto del gobierno, comenzando así un conflicto en la zona.
La mediación de una comisión gubernamental logró un acuerdo entre ladinos y nativos de La Mosquitia que mantenían un conflicto por tierras.
Ayer, 27 personas, entre ellos nicaragüenses, que habían invadido tierras en la comunidad de Auka, Gracias a Dios, abandonaron el lugar con el apoyo de las Fuerzas Armadas. Fueron trasladadas a la base militar de Mocorón, en el mismo departamento, y ayer se analizaba su traslado a otro sector del país. Los familiares de estas personas, no nativas de La Mosquitia, denunciaron que eran víctimas de un secuestro por parte de los miembros de la organización Masta, la cual agrupa a los nativos de ese departamento.
Durante varios días, los misquitos exigieron que los ladinos abandonaran el lugar, ya que los respaldaba un decreto gubernamental en el cual se declara a todo el departamento de Gracias a Dios como tierras comunales, las cuales no pueden ser cercadas, pues pertenecen a todos los nativos.
Sin embargo, los dueños de las propiedades donde estaban los ladinos habían colocado cercos, violentando de esa manera el decreto del gobierno, comenzando así un conflicto en la zona.