Santa Bárbara, Honduras. El caso que involucra al pastor argentino Alberto Remigio Parra y a dos menores de edad ha provocado este viernes posiciones encontradas en la aldea La Cuchilla, municipio de La Arada, Santa Bárbara. Mientras algunos habitantes expresan indignación y piden justicia, otros lo defienden y aseguran que no presenciaron los hechos denunciados.
En medio de esta división está el testimonio de María Elena Reyes, madre de las dos menores, quien asegura haber presenciado lo ocurrido y pide a las autoridades investigar hasta esclarecer el caso.
“Yo pido justicia que no se quede esto así nomás”, manifestó Reyes al referirse a lo que espera de las autoridades y al dolor que, según relató, atraviesa su familia después de lo sucedido.
La madre aseguró que sus hijas habían quedado en una vivienda durante un momento de oración y que posteriormente la situación tomó un rumbo que ella no esperaba. Según su relato, tuvo dificultades para ingresar al lugar y únicamente podía escuchar lo que ocurría en el interior.
Reyes también contó que uno de sus hijos intervino para auxiliar a una de las menores. “Por mi hijo se salvó mi hija”, expresó al recordar ese momento.
El testimonio de la madre contrasta con el de la pastora Martha Lidia Leiva, quien acompañaba al pastor durante la jornada de oración. Leyva sostiene que no observó ninguna conducta indebida, debido a que permaneció con los ojos cerrados durante buena parte de la oración.
“Yo no vi de nada, porque yo tenía los ojos cerrados”, afirmó Leiva, quien añadió que no puede asegurar algo que, según su versión, no presenció.
Leiva relató que el pastor permaneció aproximadamente dos horas en la vivienda y que, durante ese tiempo, se encontraba realizando oraciones. Según su testimonio, ella llegó al lugar alrededor de las 7:00 de la mañana y permaneció allí hasta cerca de las 9:00.
La mujer también explicó que el pastor argentino llevaba alrededor de 16 días en la comunidad y que durante ese tiempo permaneció en su vivienda. Aseguró que ella le proporcionaba alimentación y que, durante su estadía, lo observó dedicado principalmente a actividades religiosas.
“Todo el tiempo que estuvo aquí, solo de Dios hablaba”, manifestó Leiva, quien aseguró además que el hombre había participado en oraciones en distintos lugares de la comunidad.
La pastora señaló que inicialmente el pastor había llegado a buscarla porque ella acostumbraba realizar cultos. Según su relato, él le manifestó que quería acompañarla a predicar y que necesitaba una “cobertura” religiosa, aunque ella le indicó que primero debían conocerlo mejor.
Leiva también aseguró que había tomado precauciones para evitar que el pastor permaneciera cerca de sus hijas y nietas sin supervisión. Según explicó, cuando alguna de las jóvenes estaba sola, él no se acercaba.
Sobre lo ocurrido en la vivienda donde se encontraban las menores, Leiva insistió en que no puede afirmar qué sucedió porque no lo observó directamente. “Lo que pasó allí no le puedo decir, porque yo no miré nada. Pero la mamá sí”, expresó.
El caso llegó a los tribunales después de que agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) remitieran al Juzgado de Letras Seccional de Santa Bárbara al pastor argentino Alberto Remigio Parra, señalado por su presunta responsabilidad en delitos de violencia sexual contra dos menores de edad.
La jueza de Letras Seccional del Área Penal resolvió imponerle la medida cautelar de detención judicial y ordenó su traslado al Centro Penitenciario de Ilama, Santa Bárbara. La resolución tomó en cuenta, entre otros elementos, la naturaleza de los delitos atribuidos, la posible pena y la falta de arraigo del acusado en Honduras. La detención judicial es una medida cautelar y no constituye una condena.
La audiencia inicial quedó programada para las 9:00 de la mañana del lunes 21 de septiembre, cuando las partes presentarán los elementos correspondientes y el juzgado determinará la situación jurídica del acusado conforme avance el proceso.