Un artefacto explosivo de alto poder fue hallado por miembros de las Fuerzas Armadas de Honduras (FFAA) durante patrullajes de rutina en la comunidad de San Andrés del Bocay, en el departamento de Olancho.
La operación fue ejecutada por personal del Décimo Sexto Batallón de Infantería, asignado al destacamento de Protección Ambiental, en el marco de acciones orientadas a la conservación de los recursos naturales en la zona. Durante el recorrido, los efectivos detectaron un objeto sospechoso que posteriormente fue identificado como un artefacto explosivo.
Como medida preventiva, las autoridades militares procedieron a asegurar el perímetro para resguardar la seguridad de los habitantes y coordinaron el desplazamiento de un equipo técnico especializado en explosivos.
Tras la inspección correspondiente, los expertos confirmaron que se trataba de una bomba de racimo tipo RBK-250, de fabricación rusa. Este tipo de munición es considerada de alto poder destructivo, lo que representaba un riesgo significativo para la población civil.
Ante la amenaza, los equipos de destrucción de municiones y explosivos de las FFAA ejecutaron la neutralización del artefacto mediante el método de detonación controlada, procedimiento que se realizó bajo estrictas medidas de seguridad.
De acuerdo con estimaciones preliminares, la bomba podría haber permanecido en el sector desde la década de los años 80, aunque se desconoce cómo llegó al lugar.
Las Fuerzas Armadas reiteraron su compromiso de garantizar la seguridad en la zona, prevenir posibles incidentes y salvaguardar la integridad de la población.