Tegucigalpa, Honduras

'Kevin es un muchacho inocente, porque la justicia en Honduras no sirve para nada, y juro ante los ojos de Dios y del mundo que mi hijo es inocente', gritaba la madre Ana Betty Hernández al conocer el fallo contra Kevin Solórzano.

Solórzano estaba acusado de participar en la muerte del exfiscal, un crimen ocurrido el 11 de noviembre de 2014 en el sector El Chimbo de Tegucigalpa, capital de Honduras, y guardaba prisión desde el 20 de ese mes.

'Ustedes muy bien saben que mi hijo es inocente', reclamaba el padre en medio del llanto mientras el joven universitario, que afrontará una pena de entre 33 y 50 años, era sacado de los tribunales.

La Fiscalía, durante su conclusión del martes que duró unas tres horas, solicitó una pena de 20 a 30 años contra Solórzano por el delito de asesinato de Eguigure y una pena de 13 a 20 años, más las penas accesorias, por el delito de tentativa de homicidio contra la fiscal María Auxiliadora Sierra, viuda de la víctima.

Al sumar las penas, Solórzano afrontaría una condena máxima de 50 años y una mínima de un promedio de 33 años.

La abuela del joven, Argentina Martínez, señaló que 'están condenando a un inocente y lo saben, por eso se tardaron tanto en dar esto y todos ustedes lo saben'.

'Por qué no han ido por los demás, por los otros', reclamó. 'Yo lo sigo apoyando porque Kevin es lo más lindo que hay', agregó.

Durante las protestas al conocer el fallo se rompieron los vidrios de algunas puertas.