El predicador hondureño Santiago Zúniga Cruz, conocido como “Apóstol Chago” en Honduras, brindó declaraciones tras recuperar su libertad luego de permanecer más de tres meses detenido en El Salvador por delitos relacionados con la trata de menores.
Durante una entrevista televisiva, Zúniga describió su experiencia en prisión y destacó el trato recibido por parte de las autoridades salvadoreñas, pese a las dificultades propias del encierro.
“Es triste estar encerrado en bartolina porque ahí no se tiene libertad para comer. Yo le voy a hablar claro, no me ha hecho falta comida, pero ¿de qué sirve si estás encerrado y no le sentís sabor a la comida?”, comentó.
El religioso también aseguró: “Yo voy a hablar con verdad y justicia, me trataron muy bien”, al tiempo que evitó emitir críticas hacia el sistema penitenciario salvadoreño. “No voy a murmurar de la gente de El Salvador”, expresó.
Atención médica en prisión
Zúniga indicó que durante su permanencia recibió atención médica constante debido a sus condiciones de salud, incluyendo control y suministro de medicamentos. “Me atendieron muy excelente, varones y mujeres”, agregó.
En ese contexto, el apóstol calificó su estadía como “un proceso difícil”, aunque resaltó el “trato digno” recibido dentro de los centros de detención.
Sus declaraciones se producen en medio de la política de seguridad impulsada por el Gobierno de El Salvador, caracterizada por un enfoque más estricto en materia de control penitenciario.
Tras su liberación, Zúniga confirmó que tiene prohibido ingresar nuevamente a El Salvador por un periodo de tres años, como parte de las condiciones impuestas tras su proceso judicial.
En una segunda intervención, el predicador también se refirió a su situación personal tras salir de prisión. “Estoy como el tacuazín”, expresó, al asegurar que fue liberado sin sus pertenencias.
Según relató, “lo dejaron sin la Prado, sin teléfono y sin dinero”, al describir las condiciones en las que regresó a territorio hondureño luego de su detención.