"El Pechocho" y "El Extranjero" metieron a otros en su lugar para cumplir su rosario de condenas

Ambos inexplicablemente gozaron de libertad un tiempo cuando debían estar en la cárcel. Uno de ellos fue recapturado en 2017 y el otro en junio de 2021.

En estas fotografías aparecen José Virgilio Sánchez Montoya, alias El Pechocho, y Jesús Valmaña Cruz, alias El Extranjero.
En estas fotografías aparecen José Virgilio Sánchez Montoya, alias El Pechocho, y Jesús Valmaña Cruz, alias El Extranjero.

San Pedro Sula, Cortés.

Los casos de José Virgilio Sánchez Montoya, más conocido como El Pechocho, y Jesús Valmaña Cruz, alias El Extranjero, son similares, ya que ambos recibieron altas condenas para cumplir en prisión y de la noche a la mañana salieron de la cárcel poniendo a otros individuos en su lugar a través de la usurpación de identidad y laceración de las yemas de los dedos.

En junio de 2017, alias El Pechocho fue ingresado nuevamente al centro penal en Ilama, Santa Bárbara, donde continúa cumpliendo las tres condenas que tiene por el asesinato de 19 personas.

Tras el traslado de "El Pechocho" y al confirmar que era el condenado a más de 500 años, el Tribunal de Sentencia envió una nota a las autoridades penitenciarias para que rindieran un informe del por qué el reo estaba gozando de libertad.

De la misma manera, la Fiscalía contra el Crimen Organizado envió el dictamen de dactiloscopía que confirmó que el capturado el 27 de mayo de 2017 en la colonia Jardines del Valle de San Pedro Sula, era el mismo José Virgilio Sánchez Montoya condenado en 2013.

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"El Pechocho" fue capturado en 2010 por el asesinato de 17 trabajadores de una zapatería de la colonia Valle de Sula de la capital industrial, ocurrido el 7 de septiembre de ese mismo año.

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La primera fotografía de 2010 y la segunda de 2017 aparece José Virgilio Sánchez. A la derecha se muestra la foto del reo que decía ser "El Pechocho" recluido en El Pozo.


En 2012, el Tribunal de Sentencia lo condenó a 30 años por la muerte de otras dos personas en juicios diferentes. Luego en 2013 fue declarado culpable por la masacre de los 17 trabajadores en la zapatería y dicha condena quedó firme con 425 años de prisión en 2014.

José Virgilio Sánchez Montoya estuvo unos años en el desaparecido centro penal de San Pedro Sula y luego fue trasladado a la Penitenciaria Nacional de Támara, de donde se había fugado hacía dos meses.

Supuestamente, las autoridades penitenciarias no sospechaban de esa fuga, pues en noviembre de 2016 otro reo que tiene una condena de 30 años fue trasladado a la cárcel de Ilama con el nombre de José Virgilio Sánchez Montoya, alias El Pechocho. El reo que también es miembro de la 18 usó el nombre del líder de pandilla para evitar que el verdadero "Pechocho" fuese llevado a El Pozo.

Desde la captura de "El Pechocho" en San Pedro Sula, la entonces Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA) afirmó que era un pandillero que se había fugado de la penitenciaría de Támara, pero el entonces subdirector del Instituto Nacional Penitenciario (INP), German Mcniel, negó ese extremo.

Medicina Forense emitió un dictamen de huellas dactilares con el que la Fiscalía logró demostrar que el pandillero capturado en ese momento era en el mismo condenado a más de 500 años de prisión.

En tanto, las autoridades penitenciarias alegaron que tenían preso a José Virgilio Sánchez Montoya en El Pozo, pero no aceptaron que era la misma persona. El reo que se hizo pasar por Sánchez Montoya y que estaba en la cárcel de máxima seguridad se veía más delgado y no tenía ninguna característica física similar al verdadero condenado.

Al final, con la comparación de huellas dactilares se pudo confirmar que "El Pechocho" logró salir de la cárcel, pero nunca se hallaron a los responsables.

"El Extranjero" andaba libre desde hace años

Por otra parte, en fecha 2 de junio del 2021, como a las 10:00 de la mañana, agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) realizaban diligencias en la colonia Villas Mackey, en el noroeste de San Pedro Sula, además extendieron sus investigaciones a sectores aledaños porque trataban de ubicar un vehículo turismo color blanco, con placas PDD-0707 y al detectarlo en el semáforo del bulevar Micheletti en la colonia Jardines del Valle, se le hizo señal de parada.

El conductor fue requerido y se le ordenó un registro tanto al vehículo como personal, también se le exigió su identificación. En el registro se encontró un teléfono celular, exactamemte en la bolsa delantera del short y se identificó con una licencia de conducir a nombre de Ricardo Ezecson López Cerrato, cuyo número de identidad era 1516-1994-00665, con fecha de emisión 14 de diciembre del 2020 y con vencimiento el 13 de diciembre del 2025.

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Sin embargo, los agentes, al mirar sus manos reaccionaron con una duda, debido a eso le manifestaron que debía de acompañarlos a la sede de la DPI. Al ir en marcha, el sujeto le dijo a los agentes que si lo dejaban ir les daría algunos millones de lempiras y que no hicieran preguntas.

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Momento en que Jesús Valmaña Cruz es custodiado por agentes de la DPI en San Pedro Sula.

Al llegar a las oficinas, una fuente les aseguró que dicho sujeto tenía otro nombre, que se había fugado de la cárcel de máxima seguridad de El Pozo, en Ilama, Santa Bárbara, y que se llamaba realmente Jesús Valmaña Cruz, quien debería estar preso porque había sido condenado.

Los agentes, al verificar mediante sistema los padrones fotográficos, comprobaron que las imágenes eran las mismas tanto de Ricardo Ezecson López Cerrato como Jesús Valmaña Cruz. Entre tanto, en la inspección al vehículo se encontraron entre los asientos delanteros en los depósitos pequeños, 1,700 Lempiras, varios documentos y un cuaderno pequeño con apuntes.

En el asiento trasero había una maleta de colores negro y rojo, en su interior estaban dos paquetes de billetes y varios regados, eran de diferentes denominaciones y la cantidad total alcanzaba los 34,775 lempiras. Pegada a la maleta estaba una cartera negra que contenía cuatro libretas de ahorro de tres instituciones bancarias.

Para evadir la prisión, el supuesto pandillero se causó lesiones en los dedos de las manos para borrarse las huellas y otro compinche cumple su condena en la cárcel de El Pozo, en Ilama, Santa Bárbara.

A Jesús Valmaña Cruz lo condenaron en 2015 por el secuestro y asesinato del empresario ceibeño Héctor Antonio Ramos, ocurrido en noviembre de 2013. Recibió una condena de 63 años y 4 meses de prisión, por los delitos de secuestro agravado y asociación para delinquir, pero aún las autoridades no saben con exactitud en qué momento y forma otro pandillero lo suplantó y está cumpliendo su condena.

Mientras siguen las investigaciones para que Jesús Valmaña Cruz regrese a prisión y cumpla su condena, la DPI realiza diligencias junto con la Fiscalía para determinar quiénes fueron los responsables de que anduviera en libertad.

La Prensa