San Pedro Sula, Honduras.
Llegó el gran día y fue una noche para recordar por siempre. María Fernanda Bendeck Siercke y William Antonio Kattán Vantuyl contrajeron nupcias en una noche llena de júbilo.
Caras conocidas de la sociedad sampedrana acudieron a la parroquia Nuestra Señora de Suyapa para celebrar por el amor de la boda Kattán Bendeck, en cuya lista de invitados incluyó a gente linda, elegante y distinguida para celebrar, haciendo que el banquete en el Centro Social Hondureño Árabe fuera un cónclave de total fineza.
Para el gran día, MaFer reveló su ajuar de una forma sublime. Era una entallada columna sirena en tul recamado con chantillí y un velo de corte catedral que enmarcaba su fino rostro con delicadeza. La firma de la prenda es Pronovias de España. William estaba como siempre, galante y muy bien vestido con un esmoquin que destacaba su estampa y gran personalidad.
Entre aplausos y congratulaciones, los hijos de Elke y Ricardo Bendeck y Doris y Tony Kattán fueron recibidos en la pista central en blanco y negro donde bailaron el vals y brindaron por su felicidad.
El ambiente
Una vez finalizado el protocolo nupcial, los dos ambientes, uno para los más jóvenes y otro para los más adultos, se colmaron de camaradería y de inmediato de formó la agradable recepción que duró hasta las 6.00 am.
Desde Costa Rica llegó el disyoquey Blanco, que puso buena música al agrado de los asistentes convocados con varios meses de anticipación.
Para cumplir los deseos de los novios, durante varios días estuvo trabajando Susana Prieto en la decoración floral de esa noche, fusionando rosas y variedad de detalles primaverales en torres de vidrio y candelabros de cristal.
Irela Pérez fue contratada para que exclusivamente se encargara de preparar y velar por que la celebración transcurriera sin problemas.
Los asistentes bailaron, gozaron y degustaron exquisitos bocadillos que fueron deleite durante toda la noche y preparados con lo mejor de las recetas internaciones por los chefs de la casa.
Llegó el gran día y fue una noche para recordar por siempre. María Fernanda Bendeck Siercke y William Antonio Kattán Vantuyl contrajeron nupcias en una noche llena de júbilo.
Caras conocidas de la sociedad sampedrana acudieron a la parroquia Nuestra Señora de Suyapa para celebrar por el amor de la boda Kattán Bendeck, en cuya lista de invitados incluyó a gente linda, elegante y distinguida para celebrar, haciendo que el banquete en el Centro Social Hondureño Árabe fuera un cónclave de total fineza.
Para el gran día, MaFer reveló su ajuar de una forma sublime. Era una entallada columna sirena en tul recamado con chantillí y un velo de corte catedral que enmarcaba su fino rostro con delicadeza. La firma de la prenda es Pronovias de España. William estaba como siempre, galante y muy bien vestido con un esmoquin que destacaba su estampa y gran personalidad.
Entre aplausos y congratulaciones, los hijos de Elke y Ricardo Bendeck y Doris y Tony Kattán fueron recibidos en la pista central en blanco y negro donde bailaron el vals y brindaron por su felicidad.
El ambiente
Una vez finalizado el protocolo nupcial, los dos ambientes, uno para los más jóvenes y otro para los más adultos, se colmaron de camaradería y de inmediato de formó la agradable recepción que duró hasta las 6.00 am.
Desde Costa Rica llegó el disyoquey Blanco, que puso buena música al agrado de los asistentes convocados con varios meses de anticipación.
Para cumplir los deseos de los novios, durante varios días estuvo trabajando Susana Prieto en la decoración floral de esa noche, fusionando rosas y variedad de detalles primaverales en torres de vidrio y candelabros de cristal.
Irela Pérez fue contratada para que exclusivamente se encargara de preparar y velar por que la celebración transcurriera sin problemas.
Los asistentes bailaron, gozaron y degustaron exquisitos bocadillos que fueron deleite durante toda la noche y preparados con lo mejor de las recetas internaciones por los chefs de la casa.