San Pedro Sula, Honduras. La zona norte de Honduras concentra aproximadamente el 53% del consumo de energía eléctrica que suministra la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), mientras la demanda en el Valle de Sula crece alrededor de un 5% anual.
Sin embargo, las interrupciones del servicio persisten y continúan afectando la actividad productiva.
Victorino Carranza, representante de los Gremios Empresariales de Honduras (Gremiph), señaló que desde hace varios años se ha anunciado la instalación y reparación de subestaciones eléctricas en la zona norte con el objetivo de reducir los apagones, pero las soluciones no se han concretado en la magnitud esperada.
Según Carranza, la crisis energética tiene un fuerte impacto en las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), debido a que alrededor del 60% de estas resultan afectadas por las interrupciones del servicio.
“Es una zona donde más apagones y cortes se registran, lo que representa pérdidas económicas. A esto se suma que las empresas tienen que seguir pagando alquileres, salarios y gastos operativos, aun cuando no pueden trabajar con normalidad”, expresó
En medio de esta problemática, la Unión Europea informó sobre una oferta de financiamiento de alrededor de 200 millones de euros a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI), con la posibilidad de ampliar los recursos hasta 500 millones de euros, debido al carácter regional de la propuesta.
Cristina Marín, jefa de Cooperación de la Unión Europea en Honduras, explicó que los recursos estarían orientados a fortalecer el suministro y la transmisión eléctrica, aspectos considerados fundamentales para avanzar en la integración del mercado eléctrico regional y generar condiciones para nuevas inversiones en el sector.
No obstante, Marín señaló que antes de definir las prioridades y necesidades de inversión debe establecerse un modelo de funcionamiento para el sector energético.
“Para poder identificar y trabajar en esa parte se necesita, por supuesto, un modelo de funcionamiento de todo el sector”, manifestó al referirse a las reformas al sector energético que se prevé discutir en el Congreso Nacional.
Victorino Carranza consideró que, si el financiamiento llega a concretarse, una parte de esos recursos debería destinarse al fortalecimiento de la infraestructura eléctrica de la zona norte, especialmente a la reparación y modernización de subestaciones.
El representante empresarial pidió que los fondos sean administrados con transparencia y que las inversiones lleguen a las regiones con mayor demanda eléctrica y donde los cortes generan mayores pérdidas económicas.
“El valle de Sula es el pulmón de desarrollo y el brazo financiero del país”, sostuvo Carranza, quien insistió en que la zona debe recibir atención prioritaria por su peso en la actividad productiva nacional.
A su criterio, la reparación de las subestaciones permitiría reducir las interrupciones del servicio y mejorar las condiciones para miles de micro, pequeñas y medianas empresas que dependen del suministro eléctrico para mantener sus operaciones.