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'Vivimos en la cultura del descarte, de lo desechable”: sacerdote hondureño

  • Actualizado: 23 agosto 2014 /

El sacerdote Josué Denny Hernández dice que el gran problema es que las familias no están educando en la fe.

San Pedro Sula, Honduras.

La armonía matrimonial es el camino para la paz dice el padre Josué Denny Hernández, párroco de la iglesia Nuestro señor de la Misericordia y coordinador de las actividades de la diócesis de San Pedro Sula en el mes de la familia.

El sacerdote dice que las familias en Honduras y en San Pedro Sula necesitan aprender más de la reconciliación para educar en la fe y lograr el respeto a la vida, que se ha perdido en este tiempo por la violencia que se ensaña con la sociedad.

-¿Por qué agosto es el mes de la familia?

En 1991 se publicó de parte de los obispos de Honduras una carta pastoral que se llama Identidad y Misión de la Familia, en la cual los religiosos sugerían que hubiese un mes especial dedicado al matrimonio y a la familia, por ello se estableció ese mes.

¿Que actividades tiene la diócesis de San Pedro Sula?

Dos encuentros diócesanos de la pastoral familiar, uno que se celebró ayer y el otro será el 30 de agosto, donde uno de los temas será ‘familias educadoras de paz en una sociedad violenta’.

¿Cómo está para ud la familia actualmente?

Una de las cosas que más nos preocupa en la Iglesia es que hoy no se quieren formar familias y muchas están en crisis. Muchos jóvenes no buscan formar un hogar, sino simplemente dicen juntémonos y probemos como salen las cosas. Si no funcionan, pues te dejo y no pasa nada. La idea de formar una familia cristiana surge de la convicción y la idea de vivir la vida matrimonial. El matrimonio es un sacramento que hoy en día la gente no lo ve como necesario.

¿Qué factores influyen para sentir temor por el compromiso?

Vivimos en la cultura del descarte y de lo desechable. No consideramos valioso lo permanente y los jóvenes no saben cómo responder al para siempre que es la relación matrimonial. El matrimonio es una vocación y hay que buscar a la persona adecuada, es un proceso de aprendizaje conocer al otro, vivir junto al otro. El verdadero amor no es posesivo.

Lo contrario del amor no es el odio, es la posesión, porque el verdadero amor es entrega. El que ama da todo lo que tiene.

Vivimos una crisis de valores, ¿cuál es su mensaje en este momento que no hay respeto a la vida?

Debemos de recordar lo que decía el papa Juan Pablo II: ‘Familia sé lo que eres”. La familia tiene que ser una comunidad de personas, un santuario de la vida y sobre todo una comunidad de amor. Por desgracia hoy las familias no están cumpliendo con su papel de educar en la fe y ese es el problema, porque si vivimos en una sociedad violenta el antídoto es que las familias aprendan lo que es la reconciliación, vivirla, aprender a perdonarse. Eso provoca la armonía matrimonial y se reflejaría en la sociedad. Si las familias no educan en la fe, pues no habrá respeto por la vida.

¿Cuál debe ser el papel de los diversos actores para fortalecer la familia?

Las familias no están cumpliendo con la misión de ser formadoras y educadoras en la fe. La familia tiene que ser la primera escuela de valores, santuario de la vida, educadora de la fe y que los hijos conozcan a Dios. Hay familias que están cumpliendo con esta misión y a ellas nos agarramos, porque sí hay más personas buenas que malas en la sociedad.

¿Qué le afecta a la familia?

El materialismo, el consumismo, el egoismo; inclusive, se vive como si Dios no existiera y eso se refleja en la familia.

¿Qué piensa de la violencia imperante en la ciudad?

Es preocupante. Cuántas familias viven en situación de violencia doméstica, cuántas familias han sido separadas porque alguno de los padres emigró o se fue ilegal.

Eso provoca que existan situaciones dificiles en la familia. Las madres solteras abundan en la ciudad y eso se debe a que no existe una paternidad y maternidad consciente, porque ser padre o madre es algo hermoso que El Señor da.