La confirmación del primer caso importado de sarampión en el país, luego de casi tres décadas, volvió a abrir una duda que durante años pasó inadvertida entre muchos adultos: si recibieron la vacuna contra el sarampión durante su niñez y si aún están protegidos contra este virus que mantiene en alerta a la región de las Américas.
La inquietud surge en un momento en el que países como Estados Unidos, México, Guatemala y El Salvador, reportan un aumento sostenido de casos, mientras que Honduras enfrenta un rezago en la inmunización que preocupa a especialistas y autoridades de salud, principalmente por el riesgo que representa para la población infantil y para quienes no cuentan con protección inmunológica.
En entrevista con LA PRENSA, la doctora Mélida Galeas, neonatóloga intensivista y miembro de la Asociación Pediátrica Hondureña, explicó que la interrogante se ha vuelto cada vez más frecuente entre pacientes adultos, especialmente quienes nacieron antes de que el país incorporara la vacuna en el esquema nacional.
Galeas señaló que la vacunación continúa siendo la principal herramienta de prevención, por lo que recomendó que las personas que no están seguras de haberla recibido en su niñez, se apliquen la dosis de refuerzo que está disponible en los centros de salud.
La especialista recordó que para que un país pueda tener inmunidad colectiva debe alcanzar al menos un 95% de cobertura, no obstante, Honduras se mantiene lejos de ese umbral, ya que después de la pandemia de covid-19, las tasas han venido en descenso.
En San Pedro Sula, por ejemplo, a más de dos semanas haber iniciado la jornada nacional de vacunación, el municipio aún no alcanza ni el 10% de la meta de inmunizar a 170,000 personas entre niños menores de cinco años, adolescentes, mujeres embarazadas y adultos mayores. A nivel nacional, la situación es similar, lo que ha obligado a la Secretaría de Salud a extender la jornada hasta el 12 de junio.
Al respecto, señaló que la baja asistencia de la población a los puntos de vacunación se debe en parte a la desinformación en redes sociales, donde las teorías antivacunas se han vuelto populares.
Mencionó que muchos mensajes viralizados buscan poner en duda la efectividad de las vacunas con afirmaciones sin respaldo científico, lo que alimenta el rechazo a la inmunización. “Las vacunas son seguras, gratuitas y salvan vidas. El problema es que el miedo se propaga con rapidez y termina teniendo consecuencias reales”, dijo.
Entre las publicaciones se encuentran videos donde personas que viven en países con brotes activos aseguran haber sido vacunadas en su infancia y aun así haberse contagiado de sarampión. Sobre ello, explicó que la vacuna SRP o triple viral, que protege contra el sarampión, la rubeóla y paperas, es altamente efectiva, por lo que es casi imposible que algo como eso ocurra.
La galeno recomendó a estas personas verificar sus boletas de vacunación para comprobar si completaron su esquema de forma oportuna, mientras que los hondureños les pidió que no crea en todo lo que ven en redes sociales, donde muchos creadores de contenido se aprovechan de temas de actualidad para generar polémica, ser más visibles y ganar seguidores.
También se refirió a la publicación que realizó recientemente un pediatra, donde cuestionó el manejo de las vacunas en el país, poniendo en duda la efectividad de la cadena de frío, luego de que tres niñas fallecieran en diferentes departamentos del país tras haber recibido vacunas del esquema nacional.
Galeas, quien cuenta con una especialidad, una subespecialidad y una maestría, de instituciones prestigiosas como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad de Granada, rechazó esos señalamientos.
A la vez, aseguró que el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) en Honduras mantiene uno de los sistemas de conservación más estrictos de la región. Explicó que el biológico se almacena bajo monitoreo permanente de la temperatura y protocolos específicos, incluso ante interrupciones del servicio eléctrico.
Además, recalcó que, hasta el momento, las investigaciones que están realizando las autoridades hondureñas en conjunto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre los casos reportados no han establecido una relación directa con la vacunación.
"Muchas personas lo desconocen, pero la vacuna hexavalente es de primer mundo. Nosotros debemos de sentirnos privilegiados de tener un esquema con 24 vacunas que nos protegen de 27 enfermedades. Quienes trabajamos en el sector público somos testigos de que la cadena de frío es una de las mejor manejadas en la región, es triste ver que tanta desinformación está generando temor", manifestó.
Por su parte, el doctor Luis Romero, infectólogo pediatra, advirtió que el sarampión figura entre las enfermedades más contagiosas y que una persona infectada puede transmitir el virus a entre nueve y 18 personas en muy poco tiempo.
Romero enfatizó que esa capacidad de transmisión vuelve especialmente vulnerable al país, no solo por las bajas coberturas, sino también por las condiciones en que viven muchas familias y por saturación que enfrentan los centros del sistema de salud pública.
“El protocolo para tratar a un paciente con sarampión indica que tiene que estar aislado para evitar más contagios, pero en la práctica no es sencillo. En muchos hogares varias personas comparten habitación y en los hospitales públicos la mayoría de salas son compartidas, lo que convierte a cada paciente en un posible foco de contagio”, indicó.
Ambos médicos coincidieron en que uno de los principales retos sigue siendo la percepción equivocada sobre la enfermedad. Después de décadas sin circulación del virus en Honduras, muchas personas asocian el sarampión únicamente con fiebre y sarpullido, sin dimensionar que puede causar neumonía, encefalitis, infecciones graves e incluso la muerte, sobre todo en menores de un año.
Romero apuntó que algunas de las complicaciones pueden aparecer incluso años después de la infección, con daños neurológicos progresivos que comprometen la calidad de vida del paciente. “No es una enfermedad cualquiera, es una infección prevenible que puede dejar secuelas graves y poner en riesgo la vida”, advirtió.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2024 se registraron unas 95,000 muertes por sarampión en el mundo, en su mayoría niños menores de cinco años que no habían sido vacunados o no habían completado el esquema de vacunación.
Mientras las autoridades mantienen activa la jornada nacional de vacunación, la Región Sanitaria Metropolitana de San Pedro Sula recordó que todos los centros de salud del municipio cuentan con las vacunas del esquema nacional y la dosis de refuerzo de la vacuna SRP para adultos.
Además, este sábado habrá puestos habilitados en Diunsa Plaza Pedregal, de 8:00 am a 2:00 pm, y en la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH), en modalidad de autoservicio, de 8:00 am a 1:00 pm. Especialistas reiteraron que completar o actualizar el esquema de vacunación sigue siendo la principal medida para reducir el riesgo.