La sangre de los trabajadores del transporte sigue corriendo mientras las acciones de los órganos de seguridad para protegerlos solo ha quedado en anuncios.
El ataque que recibió el viernes nuevamente la ruta de transporte rapidito de Fesitranh-Cabañas deja otra vez al descubierto la vulnerabilidad y el peligro que impera en este negocio. Dos motoristas fueron asesinados dejando miedo no solo entre el resto de trabajadores, sino también entre los usuarios. En diciembre de 2011 fue asesinado un despachador de esta misma ruta.
Aunque la Policía y militares han anunciado acciones para dar seguridad, a la fecha no se ve ese resguardo y los dirigentes del transporte se declaran impotentes y frustrados.
Resignados
Nelson Fernández Toro, presidente de la Federación de Transporte y Servicios Especiales de la zona norte, dijo que las promesas de seguridad han sido políticas.
“Mientras todo sea política vamos a seguir viendo esto. Hace semanas hubo un convenio para dar seguridad con los militares y al final no se ha hecho nada. Están pidiendo a los transportistas que se les dé alimentación y el transporte. La seguridad es responsabilidad del Estado”, dijo el dirigente.
Agregó que las autoridades conocen la problemática y no hay acciones y los transportistas sienten temor hasta de interponer denuncias.
El dirigente lamentó no recibir apoyo para la modernización del transporte con un sistema de seguridad en todos los buses que acabaría con los problemas actuales y el usuario pagaría con una tarjeta sus pasajes en vez de dinero en efectivo. Ni la Municipalidad sampedrana ni el Gobierno les ha interesado la propuesta, aseguró.
El comandante de la 105 Brigada en San Pedro Sula, Carlos Discua, dijo que el plan de operativos aún no saben cuando arrancará.
Indicó que hay una infinidad de elementos que no se han concretado y por eso no inician.
“Nosotros ya hemos estado trabajado en el plan para dar seguridad. Hay anuencia nuestra para apoyar el transporte urbano y solo estamos esperando que nos den la orden para iniciar”, dijo Discua.