Hoy los sampedranos celebran el día de su patrón San Pedro Apóstol. El cardenal Óscar Andrés Rodríguez preside la misa concelebrada por monseñor José Canales y el presbiterio de la arquidiócesis de San Pedro Sula.
El arzobispo Miguel Lenihan no estuvo presente en la eucaristía pues junto al arzobispo de la arquidiócesis de Tegucigalpa José Vicente Nacher están en Roma junto a los arzobispos recién ordenados en todo el mundo y recibieron de manos de su Santidad Francisco, el Palio Arzobispal, una prenda que los prelados tienen que usar como un signo del buen pastor.
El palio es una prenda eclesiástica que consiste en una faja de lana blanca, de entre cuatro y seis centímetros de ancho, confeccionada en forma de collar con dos extremidades, una por el pecho y otra por la espalda, que lleva bordada seis cruces de seda negra, cuatro en el collar y otras dos en las extremidades.
En la homilía el cardenal dijo que no se puede dejar pasar otra fiesta de San Pedro y San Pablo sin que respondamos qué lugar ocupa Jesús en nuestras vidas.
“Con los acontecimientos últimos ocurridos, la gente vive en angustia, pero no olvidemos que Dios viene para librarnos de nuestras angustias”
Rodríguez envió un mensaje en el día de San Pedro recordando que la fe no es algo pasado de moda, sino que es una vida que nos abre puertas a la esperanza y San Pedro Sula es una ciudad llena de esperanza desde que fue fundada.
“Estos últimos acontecimientos no deben quitar nuestra esperanza siempre quedan algunos que dicen que no basta rezar, pero hay que hacerlo” dijo.
El prelado recordó que nos hemos olvidado de Dios y creemos que Dios está en el dinero, en la droga en los negocios turbios o en el robo, pero no la fiesta de San Pablo y San Pedro nos recuerda la gran esperanza desde la iglesia primitiva.
El cardenal indicó que la fe sigue adelante a pesar de las voces en contra. Los que quieren hacer desaparecer la iglesia que se sienten a esperar dijo en su homilía.
Recordó a las autoridades y a los sampedranos que “San Pedro Sula por la gracia de Dios es lo que es y debe seguir siendo no un pueblo que tiene miedo y que va a ser sometido por unas pandillas. Es un pueblo llamado a la esperanza, al desarrollo a la prosperidad y por consiguiente a vencer el mal no con el mal sino a vencer el mal con bien. No nos cansemos de hacer el bien”.