Los constantes cortes de energía eléctrica continúan afectando a los pequeños fabricantes de calzado en San Pedro Sula, quienes aseguran que las interrupciones del servicio paralizan sus talleres, reducen la producción diaria y generan pérdidas económicas que ponen en riesgo la sostenibilidad de sus negocios.
Artesanos del Mercado Medina señalaron que los apagones les impiden utilizar las máquinas eléctricas necesarias para fabricar zapatos y sandalias, por lo que estiman que llegan a perder hasta el 90% de la producción durante las jornadas en las que el servicio permanece suspendido por varias horas.
Hernán, quien desde hace seis años se dedica a la fabricación de calzado, explicó a LA PRENSA que cada interrupción eléctrica representa un fuerte golpe para sus ingresos.
"Cuando se va la energía perdemos de ganar entre 600 y 800 lempiras al día. Las máquinas que utilizamos dependen completamente de la electricidad y prácticamente el trabajo se detiene", expresó.
El artesano agregó que la crisis no solo responde a los apagones. Aseguró que el aumento en el costo de vida y la reducción del poder adquisitivo de los consumidores han provocado una caída en la demanda de calzado.
"Estamos en junio y normalmente en esta época la economía comienza a moverse, pero este año las ventas siguen estancadas. La situación está muy difícil", lamentó.
La problemática también afecta a quienes se dedican a la fabricación de sandalias. Adalberto, con 45 años de experiencia en el oficio, indicó que cuando se interrumpe el servicio eléctrico prácticamente se pierde toda la jornada laboral.
"Aquí trabajamos con maquinaria eléctrica y, además, los cubículos quedan completamente oscuros. Si no hay energía, no podemos producir", explicó.
Según el productor, en su taller se elaboran alrededor de 100 pares de sandalias al día, por lo que cada jornada sin electricidad representa pérdidas importantes para los fabricantes del sector.
"De aquí sale producto todos los días. Cuando no hay energía no sale nada. Muchas veces la quitan desde las ocho de la mañana y regresa hasta la tarde, cuando ya estamos por cerrar", señaló.
Los artesanos estiman que las pérdidas económicas del sector pueden superar los 40,000 lempiras al mes, afectando directamente el sustento de decenas de familias que dependen de esta actividad.
Además, sostienen que, a diferencia de las grandes empresas, los pequeños productores no cuentan con los recursos para adquirir plantas eléctricas que les permitan continuar operando durante los apagones, por lo que solicitan soluciones que garanticen un suministro eléctrico más estable para evitar mayores afectaciones a sus negocios.