Pacientes renales urgen de una sala covid en el Rivas

Jesús Portillo (de 60 años) falleció el lunes 15 de febrero esperando ingresar al hospital móvil.

Una paciente es ingresada a Diálisis de Honduras para recibir su tratamiento.
Una paciente es ingresada a Diálisis de Honduras para recibir su tratamiento.

San Pedro Sula, Honduras.

Desde que comenzó la pandemia en Honduras, 1,200 pacientes renales se contagiaron de covid-19 y de estos, 250 fallecieron por la enfermedad principalmente en San Pedro Sula y alrededores, por lo que demandan a la Secretaría de Salud una sala covid-19 exclusiva para ellos.

Enrique Flores, coordinador nacional de la Asociación Latina de Pacientes Renales, dijo a LA PRENSA que el más reciente caso que impacta a la comunidad fue la muerte de Jesús Portillo (60 años), un paciente renal que murió en un pick-up conectado a un cilindro de gas mientras esperaba un cupo en el hospital móvil de la Capital Industrial.

Flores informó que Portillo tenía dos años de estar en tratamiento renal, pero murió esperando ser atendido. En el hospital móvil hay siete camas que cuentan con unidades de diálisis, pero si se desocupa una se la dan a un paciente no renal, aseguró Flores.

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“Él fue el viernes a que lo atendieran y le dijeron que no había cupos y que tenía que regresar otro día. Volvió el lunes 15 de febrero ya complicado y falleció”, comentó.

Los pacientes renales solicitaron por escrito el 3 de febrero a la secretaria de Salud, Consuelo Flores, una sala covid renal con atención para ambas patologías, tal como se habilitó en el Hospital Escuela de la capital, la cual cuenta con siete unidades. Sin embargo, no se ha dado una respuesta por parte de las autoridades.

Los pacientes renales ocupan hemodiálisis tres veces por semana. “La mayor incidencia de fallecidos covid está en San Pedro Sula. La situación es bastante complicada”, finalizó.

La Prensa