23/06/2022
04:53 AM

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Xiomara Castro guarda distancia de presidentes autoritarios

Evita a Nicolás Maduro y representantes de Rusia, Irán y China al no participar en toma de posesión de Daniel Ortega Invita a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, a su asunción en Tegucigalpa.

SAN PEDRO SULA

Xiomara Castro, quien para muchos no faltaría a la toma de posesión de Daniel Ortega, no asistió el lunes a la Plaza de la Revolución de Managua, tampoco felicitó o manifestó por redes sociales apoyo al presidente de Nicaragua, señalado por Estados Unidos y la Unión Europea de violar los derechos humanos mediante un gobierno autoritario.

Manuel Zelaya, esposo de Castro y máximo líder de Libertad y Refundación (Libre), quien formó parte del grupo de líderes socialistas destacados en América Latina de la década pasada, igualmente no acompañó a Ortega y justamente ese día anunció por Twitter que había dado positivo al covid-19 y, desde esa fecha se mantendría aislado siete días.

Socialistas

El 27 de enero estarán en Tegucigalpa los expresidentes socialistas que apoyaron a Manuel Zelaya durante el golpe de Estado (2009), Leonel Fernández (Dominicana), Cristina Fernández (actual vicepresidenta de Argentina), Evo Morales (Bolivia) y Fernando Lugo (Paraguay).

A la celebración de Ortega, como así lo esperaban en Nicaragua, llegó Nicolás Maduro, presidente de Venezuela; Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba; Mohsen Rezai, vicepresidente de Asuntos Económicos de Irán, y representantes de los gobiernos de China y Rusia.

Un día después de la fiesta, el gobierno de Argentina, liderado por el socialista Alberto Fernández, le reclamó al gobierno de Ortega por haber invitado a Rezai, a quien acusa de perpetrar en 1994 un atentado contra la mutual judía de Buenos Aires.

Esta crítica llega a Managua en un momento en que las relaciones entre ambas administraciones se han distanciado pese a que ambas son izquierdistas.

Ortega, por su lado, ha manifestado su enfurecido descontento contra Fernández porque, según él, el mandatario sudamericano se ha convertido en un “instrumento del imperialismo norteamericano”.

Con la asistencia confirmada de Kamala Harris a la toma de posesión, Xiomara Castro recibe un espaldarazo del gobierno de EUA y al mismo tiempo la presidenta hondureña demuestra, hasta el momento, de qué lado estará dentro de la geopolítica.

El jefe de la Casa Rosada criticó el año pasado las violaciones a los derechos humanos y la detención arbitraria de los políticos de la oposición en Nicaragua.

A causa de las críticas vertidas por Fernández, Ortega ordenó a Relaciones Exteriores que, inicialmente, no apoyaran a Argentina para ocupar la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), integrada por 33 países de América Latina, entre ellos, Honduras.

Relación

Paradójicamente, en la Plaza de la Revolución de Managua, apareció el actual presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, quien, por ser un líder de derecha, hizo lobby con el Grupo de Lima para lograr la defenestración de Maduro en Venezuela, con quien coincidió en la nueva investidura de Ortega.

También estuvieron los expresidentes salvadoreños Salvador Sánchez Cerén y Mauricio Fúnes, quienes se consideran perseguidos por el actual mandatario Nayib Bukele.

Mientras en Managua se concentraron los representantes con los cuales Estados Unidos mantiene desencuentros, en Tegucigalpa, en la toma de posesión de Xiomara Castro, estarán, además de la vicepresidenta Kamala Harris, Bukele, Laurentino Cortizo (centro-izquierda), presidente de Panamá; Marcelo Ebrard, canciller de México; Johnny Briceño, primer ministro de Belice; Evelyn Wever-Croes, primer ministra de Aruba, y la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández.

En la asunción de Castro no estará Maduro, pero sí su canciller y vicecanciller. No participarán presidentes o representantes de alto nivel de Cuba, Rusia, Irán o China, según la lista de personajes que han confirmado asistencia. En contraste, llegará Takashi Uto, secretario de la liga parlamentaria de Japón.

Según la lista enviada a Diario LA PRENSA por Luna Gevawer, miembro de la comisión de transición, con Castro estará el presidente recién electo de Chile, Gabriel Boric, quien goza de la simpatía de Washington.Expertos.

Para analistas consultados por Diario LA PRENSA, lo acaecido en la toma de posesión en Managua y lo que ocurrirá en Tegucigalpa revela las jugadas que el gobierno de Castro realizará en el “ajedrez de la política exterior” que estará determinada por el apoyo que Estados Unidos le ofrezca a Honduras en un momento en que los países de Centroamérica se acercan a China y se distancian de Taiwán.

De esta manera, antes de comenzar su gobierno, se desmarca de los líderes autoritarios de izquierda de América Latina, como Nicolás Maduro de Venezuela y Daniel Ortega de Nicaragua.

“El hecho de que Xiomara Castro no haya participado en la toma de posesión de Ortega indica que ella no quiere que la relacionen con líderes totalitarios (como Ortega y Maduro) que son fuertemente criticados por Estados Unidos y la Unión Europea por la serie de violaciones a los derechos humanos que están cometiendo”, considera Graco Pérez, catedrático universitario, especialista en temas asiáticos y derecho internacional.

Pérez considera que el gobierno de Castro puede convertirse en el más importante aliado de Estados Unidos en Centroamérica, debido a que los vecinos se han visto seducidos por las promesas fantásticas de China y han renunciado a las relaciones diplomáticas con Taiwán, un aliado estratégico de Washington en Asia.

“Si hablamos de relaciones con China, tenemos que hablar de Estados Unidos. El gobierno de Honduras debe tener una claridad sobre qué representa tener buenas relaciones diplomáticas con Estados Unidos (donde viven más de un millón de hondureños) y por qué ponerlo en el centro del ajedrez.Si Honduras renuncia a Taiwán por China, perdería apoyo de los países más importantes de Asia, como Corea del Sur, Japón y también de la Unión Europea”, dijo.

Estar en la línea norteamericana implica para Honduras apoyar, pese a los cuestionamientos, a la Organización de Estados Americanos (OEA), cuando México busca afianzar su liderazgo en sociedad con gobiernos progresistas por medio de la Celac para que América Latina logre mayor incidencia en la geopolítica, según Pérez.

Pérez plantea que Castro puede “crear una verdadera política exterior” para “mantener relaciones armoniosas con los países independientemente de la ideología” siempre y cuando sean “respetuosos de los derechos humanos y la democracia” con el fin de obtener beneficios y ganar protagonismo en el ámbito internacional, lo cual “nunca logró el presidente Hernández.

En entrevista con Diario LA PRENSA, el académico citó como ejemplo el tratado de delimitación marítima que Hernández y Ortega firmaron.

“El gobierno de Castro debe estudiar este tratado, antes de ratificarlo, porque Honduras no puede perder a Colombia como aliado. Es una potencia económica en América del Sur que, junto con Estados Unidos, definen la estrategia internacional contra el narcotráfico”.

El nuevo gobierno, igualmente, según Pérez, tendrá que realizar un análisis de las ventajas y desventajas que ofrece tener la embajada en Jerusalén y no en Tel Aviv, ciudad donde se encuentran todas las representaciones diplomáticas del mundo.

“El presidente Hernández trasladó la embajada a Jerusalén para seguir el juego de Donald Trump. Pero con esto Honduras pierde la relación con el mundo árabe, un mundo extenso y con poder económico”.

A juicio de Pérez, para que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) apoye al nuevo gobierno a conformar una comisión contra la corrupción, tal como lo prometió durante la campaña proselitista, debe distanciarse de los gobiernos totalitarios que no respetan los valores democráticos, sean de izquierda o de derecha.

Hasta ahora, quien no tiene simpatía por la nueva presidenta hondureña es el actual presidente de Brasil, Jair Bolsanaro, aliado de Trump.

Su gobierno no enviará representantes a las tomas de posesión de Boric en Chile y Castro porque “son de izquierda”, le dijo a la Gazeta Brasil en una entrevista que él divulgó ayer en Twitter.