“El crédito tradicional excluye de la vivienda a miles de familias con capacidad de pago”

Martha Guillén, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad Honduras, plantea que el país debe ir más allá de construir casas nuevas y enfocarse en mejorar las viviendas existentes

“El crédito tradicional excluye de la vivienda a miles de familias con capacidad de pago”
  • Actualizado: 02 de marzo de 2026 a las 21:00 /
San Pedro Sula, Cortés

La crisis de vivienda no es exclusiva de Honduras. Es un fenómeno global donde la necesidad ha superado la capacidad de los gobiernos. Pero en el país, advierte Martha Guillén, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad Honduras, el problema tiene dimensiones estructurales que exigen algo más que anuncios de construcción.

“La vivienda es una problemática complicada. No solo se trata de construir casas. Es un problema estructural que requiere, número uno, voluntad política”, sostiene.

Y aunque el financiamiento es clave, no basta. “Puede existir financiamiento, pero las familias no pueden acceder por las condiciones de pobreza que hay en nuestro país”.

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En Honduras, explica, la política pública ha estado tradicionalmente enfocada en la producción de vivienda nueva. Y si bien reconoce que debe seguir construyéndose, porque dinamiza la economía y genera empleo, recuerda que ese es apenas una parte del problema.

“El menor déficit es el de vivienda nueva”, subraya. El gran reto está en el déficit cualitativo: miles de familias que ya tienen un terreno o una estructura básica, pero viven en condiciones inadecuadas, sin asistencia técnica y con materiales precarios.

Condominios Hábitat de la Cordillera, desarrollado por Hábitat para la Humanidad Honduras, es un ejemplo de solución habitacional para la clase obrera.

“En el país quien más construye vivienda es la gente misma, con sus propios ingresos, pero lo hacen de forma inadecuada, sin acompañamiento técnico”, señala.

De ahí que la organización promueva que el Gobierno también enfoque recursos en el mejoramiento de viviendas existentes. Porque una vivienda adecuada, insiste, impacta directamente en la salud, la educación y los ingresos familiares.

“Cuando invertimos en vivienda, no invertimos solo en paredes. Invertimos en bienestar”.

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Nuevos modelos de crédito

La directora advierte que los modelos actuales de crédito dejan fuera a miles de familias que, aunque tienen capacidad de pago, no son consideradas “bancables”.

" Cuando invertimos en vivienda, no invertimos solo en paredes. Invertimos en bienestar"
Martha Guillén, directora de Hábitat para la Humanidad Honduras

El esquema tradicional ha operado únicamente a través del sistema financiero, donde nadie quiere asumir riesgos, añade. Por eso propone instrumentos como fondos de garantía que permitan compartir el riesgo y ofrecer financiamiento en condiciones de solidaridad a quienes hoy están excluidos.

“Hay emprendedores con buen historial de pago, con capacidad, pero no acceden. El crédito debe ajustarse a su realidad”, afirma. En ese contexto, valora positivamente la creación de una Secretaría de Vivienda, una demanda histórica del sector.

“Es una decisión acertada. Esperamos que comprendan todas las dimensiones de la problemática y atiendan las causas raíz”, apunta, al destacar que ahora los programas podrían dejar de estar dispersos y comenzar a articularse.

Para la organización, una vivienda no es solo un techo. Es estabilidad, salud, educación, seguridad y futuro.

El impacto de un piso de concreto

Como ejemplo concreto de atención al déficit cualitativo, Hábitat impulsa el programa de construcción de pisos de concreto para familias que hoy viven con piso de tierra.

“Construir un piso cambia enormemente la vida de las familias. Los niños se enferman menos, asisten más a clases, mejora la autoestima y la familia puede empezar a ahorrar para mejorar su vivienda”, detalla.

El proyecto forma parte de la campaña “Todo Niño Merece la Casa que Dibuja”, una iniciativa que busca movilizar a empresa privada y Gobierno.

La organización presentará un estudio basado en 100 familias hondureñas que demuestra el impacto positivo de esta intervención sencilla pero transformadora.Invertir entre 500 y 1,000 dólares en un piso, explica, puede significar un cambio estructural en la calidad de vida.

“Con menos dinero se logra un impacto enorme. Es atender el déficit cualitativo desde la raíz”.

Hábitat impulsa el programa de construcción de pisos de concreto para familias que hoy viven con piso de tierra.

Trascendental foro de vivienda

El próximo 13 de marzo, en el Hotel Copantl de San Pedro Sula, Hábitat realizará el foro “Desde la raíz: construyendo soluciones seguras y resilientes”, donde participarán autoridades del sector y representantes financieros.

El evento también tendrá un enfoque de género. “Las principales que están pensando en tener una vivienda somos las mujeres”, afirma.

100,000

pisos

de tierra por concreto se propone cambiar Hábitat en América Latina y el Caribe

La vivienda, añade, es un factor clave para la prevención de la violencia de género, porque ofrece seguridad y arraigo.

Como parte de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, más de 70 mujeres participarán en la construcción de pisos de concreto para otras familias vulnerables.

Porque, como resume la directora, la vivienda no es solo un techo. Es estabilidad, salud, educación, seguridad y futuro. Y si Honduras quiere reducir su deuda histórica en este tema, tendrá que entenderla en todas sus aristas.


Del suelo de tierra al piso digno

Vivir sobre tierra no es solo una carencia material; es un factor de riesgo comprobado. Los hogares con pisos de tierra registran mayor incidencia de enfermedades gastrointestinales, respiratorias y de la piel.

El impacto también alcanza a la educación (con más ausentismo y menor rendimiento escolar) y golpea la economía familiar, que debe destinar más recursos a gastos médicos y pierde tiempo productivo, una carga que recae sobre todo en mujeres cuidadoras.

Como respuesta, la organización Hábitat para la Humanidad impulsa la campaña regional “100 mil pisos para jugar”, con la meta de reemplazar 100,000 pisos de tierra por concreto en América Latina y el Caribe.

La iniciativa busca beneficiar a 100,000 niños y niñas, servir a 100,000 familias en cinco años, capacitar a 200,000 personas en vivienda saludable e higiene y generar más de 100,000 empleos en construcción.

En Honduras, la meta es construir 9,160 pisos de concreto al 2028, impactando a unas 45,000 personas. Entre 2022 y diciembre de 2025 ya se han ejecutado 2,972 pisos, beneficiando a 14,860 personas.

Para 2026 se proyectan 1,500; en 2027, 2,000; y en 2028, 2,892, según disponibilidad de recursos. Cada piso (de unos 35 metros cuadrados) tiene un costo estimado de L13,000, con aporte de mano de obra no calificada por parte de las familias.

La evidencia respalda la apuesta. Un estudio del Banco Mundial en México demostró que sustituir pisos de tierra reduce enfermedades parasitarias y diarreicas, mejora el desarrollo cognitivo infantil y disminuye el ausentismo escolar, convirtiéndose en una de las intervenciones más costo-efectivas contra la pobreza.

El 13 de marzo de 2026, en San Pedro Sula, Hábitat presentará los resultados nacionales en el foro “Desde la raíz: Construyendo soluciones seguras y resilientes”.

El debate ocurre en un contexto global apremiante: ONU-Hábitat estima que para 2030 más de 3,000 millones de personas necesitarán vivienda adecuada.

En Honduras, se calcula que 5,985,010 personas ya enfrentan problemas habitacionales, una cifra que refuerza la urgencia de políticas públicas integrales donde soluciones de alto impacto, como sustituir pisos de tierra, ocupen un lugar central en la agenda nacional.

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Jessica Figueroa
Jessica Figueroa
jessica.figueroa@laprensa.hn

Periodista de investigación, editora y cronista. Con 22 años en el periodismo escrito y multimedia. Con subespecialidades en diseño y edición gráfica e inteligencia artificial.