El valle de Sula, con San Pedro Sula a la cabeza, ha sido históricamente una región que ha sobresalido por méritos propios. Su crecimiento y peso nacional no son producto del azar, sino del trabajo sostenido, el empuje empresarial y el esfuerzo cotidiano de su gente.
Si bien, el respaldo estatal ha sido relevante en campos como infraestructura, energía,y servicios de salud, ha sido ese músculo social y productivo el que ha permitido que la región prospere y se mantenga como eje del desarrollo hondureño.
Es justamente, esa potente dinámica social y económica, la que exige hoy una respuesta política a la altura: más inversión, obras estratégicas y planificación para convertirla en una región plenamente moderna.
Ubicado en el noroeste del país, principalmente en los departamentos de Cortés y Yoro, el valle de Sula se caracteriza por su topografía plana, suelos fértiles y una red hídrica clave, dominada por los ríos Ulúa y Chamelecón.
El valle tiene una superficie de aproximadamente 184,130 hectáreas, (1,841 km. cuadrados), que representa el 14% del total de valles del país.
Su baja altitud, entre 20 y 100 metros sobre el nivel del mar, favorece la agricultura y la expansión urbana, aunque también la expone a riesgos recurrentes de inundación.
40%
o más, del Producto Interno Bruto (PIB)
nacional y una proporción similar de los ingresos fiscales, consolidándola como el corazón productivo, industrial y comercial del país, se general desde el valle de Sula.
La región abarca la totalidad de los 12 municipios de Cortés como San Pedro Sula, Choloma, Puerto Cortés, La Lima, Villanueva, San Manuel, Santa Cruz de Yojoa, Potrerillos y El Progreso, además de áreas cercanas como Tela y Quimistán. En este territorio se concentra la mayor mancha urbana e industrial del país, así como los principales corredores logísticos.
En términos económicos, el valle de Sula es el principal motor productivo de Honduras. Aquí se asienta el mayor parque industrial y manufacturero, con fuerte presencia de maquila textil, agroindustria, logística y comercio.
En palabras simples, de cada 10 lempiras que produce Honduras, más de 4 salen de esta región, y una parte similar de los impuestos que sostienen al Estado también.
Ante el cambio de gobierno, el sector privado tiene una claridad absoluta de lo que se hizo en la región y lo que se necesita, de cara a la llegada de un nuevo presidente de la República, para que esta región de Honduras, se repotencie y no pare su crecimiento.
En ese contexto, Karim Qubaim, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), reconoce que durante la administración de la presidenta Xiomara Castro hubo avances relevantes en el valle de Sula, especialmente en sectores estratégicos.
Destaca las inversiones en energía, proyectos de infraestructura como la remodelación del Aeropuerto Internacional Ramón Villeda Morales y las mejoras en la red vial, así como el avance del proyecto de la represa multipropósito El Tablón, con la obtención de financiamiento y el inicio del proceso de licitación, al tratarse, según subraya, de una obra de interés nacional para la protección del valle y el desarrollo del país.
1,693,385
habitantes
era a 2021, la Población Económicamente Activa (PEA) de la Región 01 del valle de Sula, según el Índice de Competitividad Regional de 2022.
Qubaim señala, no obstante, que pese a la voluntad mostrada por el Ejecutivo, en algunos temas los resultados no se lograron con la celeridad esperada, debido a factores institucionales y a la falta de mayor articulación entre los distintos poderes del Estado.
En materia de facilitación de trámites, resalta como un avance concreto la descentralización de servicios mediante 16 ventanillas en el Portal Empresarial de la CCIC, incluyendo Serna y Cancillería, lo que ha permitido realizar trámites completos, reducir tiempos y costos, y acercar servicios clave al sector productivo de la zona norte.
En cuanto a las deudas, el titular de la CCIC identifica como uno de los principales retos pendientes la generación sostenida de empleo, en un contexto marcado por los efectos posteriores a la pandemia y un entorno económico desafiante.
Desde el sector empresarial, apunta que siguen pendientes reformas clave para facilitar la inversión, fortalecer a la micro, pequeña y mediana empresa y dinamizar el mercado laboral.
Entre ellas menciona la ley de empleo parcial, mecanismos de alivio tributario y aduanero para la Mipyme y la simplificación de procesos administrativos, temas que, precisa, dependían no solo del Ejecutivo, sino también del Congreso Nacional y de la coordinación interinstitucional.
De cara al nuevo gobierno, Qubaim afirma que desde la CCIC existen expectativas positivas con el presidente electo Nasry Asfura.
Señala que han reiterado su disposición a colaborar de manera constructiva para impulsar el desarrollo económico, la generación de empleo y el fortalecimiento del clima de inversión.
Entre las prioridades para el valle de Sula enumera la aprobación de políticas públicas orientadas a atraer inversiones productivas que generen empleo masivo, medidas de alivio tributario y aduanero para la Mipyme.
Además destaca, la extensión del Régimen de Importación Temporal, la aprobación de la Ley de Empleo Parcial, la solución a los problemas estructurales de la Empresa Nacional Portuaria y la priorización de la represa El Tablón, a la que define como clave para proteger vidas, reducir riesgos y potenciar el desarrollo económico nacional.
"Desde la CCIC tenemos expectativas positivas. Conocemos el espíritu de trabajo y de diálogo del presidente electo Nasry Asfura y confiamos en que mantendrá una relación cercana con el sector empresarial.
Como Cámara de Comercio e Industrias de Cortés, le hemos reiterado nuestra disposición de colaborar de manera constructiva, desde los espacios gremiales y técnicos, en iniciativas que impulsen el desarrollo económico, la generación de empleo y el fortalecimiento del clima de inversión, en beneficio de Honduras", afirmó.
El balance del gobierno saliente deja más deudas que resultados concretos en el valle de Sula, una de las regiones productivas más importantes del país, a juicio de Raúl Cárcamo, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de El Progreso.
De acuerdo a Cárcamo, aunque la administración de la presidenta Xiomara Castro impulsó varias iniciativas, estas se vieron opacadas por una confrontación constante con la empresa privada y una ejecución deficiente en áreas clave como salud, infraestructura y seguridad social.
A su criterio, varios ministros “perdieron el norte”, se desenfocaron de su función pública y priorizaron la agenda política por encima de la gestión técnica.
En salud, cuestionó la apuesta por construir nuevos hospitales sin fortalecer los existentes, como el hospital Mario Rivas en San Pedro Sula, que, según dijo, arrastra graves deficiencias operativas. “El problema no es construir hospitales, es hacerlos funcionar”, sostuvo, al señalar la falta de medicamentos, equipo y personal médico.
El entrevistado también criticó el incumplimiento de promesas en infraestructura estratégica para la región, como el corredor turístico y la ampliación a cuatro carriles de carreteras clave, obras que, aseguró, nunca se ejecutaron.
Aunque reconoció inversión en infraestructura en el interior del país, lamentó que no se priorizaran proyectos de gran impacto económico en el valle de Sula, capaces de impulsar el comercio, la agricultura y el turismo.
Uno de los reclamos más fuertes fue la situación del Instituto Hondureño de Seguridad Social en El Progreso. Denunció que desde hace casi tres años la ciudad carece de atención médica integral, a pesar de que empresas y trabajadores aportan alrededor de 22 millones de lempiras mensuales.
“No hay emergencias, no hay especialidades, solo consulta general y servicios administrativos”, afirmó, calificando la gestión como un fracaso para la población asegurada.
De cara al nuevo gobierno, el empresario expresó expectativas moderadas, pero claras. Consideró clave que se priorice la inversión en infraestructura, especialmente en obras de prevención de inundaciones, dragado de ríos y carreteras, problemas recurrentes que afectan cultivos, viviendas y el ánimo de la población cada vez que ocurren lluvias intensas.
Finalmente, hizo un llamado a la transparencia y a la renovación de la clase política. Advirtió que la ciudadanía ya no vota por lealtad partidaria, sino para castigar a quienes no cumplen.
“La gente está cansada de la corrupción, de ver funcionarios que entran modestos y salen con mansiones”, dijo, al lamentar que lo más grave que se ha perdido no sean los recursos públicos, sino la ilusión de los hondureños, especialmente de los jóvenes, de poder construir un proyecto de vida en su propio país.
Aunque por primera vez en 40 años (desde 1986) en los que se lleva hablando de la represa El Tablón, el proyecto tuvo avances técnicos y estratégicos clave, su continuidad ahora está dependiendo de la nueva administración gubernamental que asumirá a partir del 27 de enero de 2026.
Puntualmente, ya fue concluido el diseño básico, orientado a maximizar el control de inundaciones y reducir al mínimo los impactos sociales.
Se definieron el dimensionamiento de la presa y sus obras anexas (incluida casa de máquinas, protección del valle de Sula, reubicación de la CA-4, sistemas de riego y agua potable, y obras de compensación en Quimistán), además de un análisis de inundaciones que proyecta una reducción del 95% de viviendas afectadas, pasando de unas 40,000 a cerca de 2,000.
El diseño seleccionado optimiza el control de crecidas con menor afectación social y es considerado robusto frente a la variabilidad climática, con impacto directo en la protección de vidas humanas, infraestructura crítica, comercio y producción agrícola e industrial.
También se logró un avance significativo en procesos de contratación vinculados al diseño, obra, supervisión, plan de reasentamiento (licitación fracasó) y conformación de la unidad ejecutora.
Sin embargo, el proyecto aún enfrenta decisiones pendientes. Falta completar el Concurso Público Internacional para la actualización e implementación del Plan de Reasentamiento, cuya evaluación técnica ya dejó en competencia a dos firmas (ASP Consultores y Environmental Resources Management), quedando pendiente la evaluación económica y el envío del informe técnico al BCIE por parte de la Enee.
A ello se suma el factor político clave: la decisión del nuevo presidente Nasry Asfura sobre la continuidad de la obra, pese a que el proyecto ya cuenta con financiamiento aprobado por 300 millones de dólares del BCIE. Esta definición marcará si se pasa de la fase de planificación avanzada a la ejecución definitiva de una de las obras estratégicas más relevantes para el valle de Sula.
Sobre este particular, el ingeniero y consultor Osmín Bautista lamentó que el proyecto de la represa El Tablón quedara inconcluso durante el gobierno saliente, pese a que fue una de las principales promesas de campaña en materia de mitigación de inundaciones.
Ante este panorama, Bautista, reconocido lider del Partido Nacional en la zona norte, recomendó rescatar el trabajo técnico ya realizado durante los últimos cuatro años, ya que, de continuar, la represa tardaría al menos cinco años en entrar en operación, un período crítico considerando los efectos del cambio climático.
Mientras las grandes obras de infraestructura avanzan, insistió en que la prioridad debe ser el reforzamiento integral de los bordos de contención en los ríos que confluyen en el valle de Sula.
Explicó que las inundaciones se producen por la coincidencia de crecidas del río Ulúa y el río Chamelecón, afectando severamente a San Pedro Sula, La Lima y zonas bajas de Choloma. Cualquier falla en los bordos, advirtió, puede volver a provocar una catástrofe.
El profesional recordó que históricamente los mayores desastres han sido provocados por huracanes, pero subrayó que el cambio climático introduce riesgos impredecibles, por lo que la prevención debe ser constante.
En ese sentido, llamó a fortalecer las unidades municipales de respuesta y a mejorar las condiciones de los albergues, garantizando seguridad, atención médica y un enfoque humanitario para las personas evacuadas.
Otra de las recomendaciones clave fue retomar la creación de una autoridad del valle de Sula, con mayor autonomía técnica y financiera que la extinta Comisión del Valle.
El objetivo sería contar con un ente especializado, no politizado, que coordine la gestión del riesgo, la infraestructura y el desarrollo regional, sin afectar la autonomía municipal. Citó como referencia modelos exitosos como los de los valles del Cauca, Tennessee y Mississippi.
El ingeniero, quien fue vicealcalde de San Pedro Sula en el periodo municipa de 2002 – 2006, subrayó que proteger el valle de Sula es una prioridad nacional, ya que en esta región se genera alrededor del 60% del Producto Interno Bruto del país.
“Invertir aquí tiene un retorno mucho mayor que en otros valles”, afirmó, al señalar que fortalecer esta zona permitiría luego apoyar el desarrollo de otras regiones como Choluteca, El Paraíso y Comayagua.
En materia energética, reconoció que el gobierno saliente realizó una inversión importante en la restauración del sistema eléctrico, lo que permite atender la creciente demanda derivada de nuevos proyectos inmobiliarios, incluyendo torres habitacionales de gran escala en San Pedro Sula. Advirtió que dar continuidad a estas inversiones es clave para no frenar el empleo ni la recaudación municipal.
Sobre esto, el aún ministro de Energía y gerente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), Erick Tejada informó a los empresarios de la zona norte que durante los cuatro años del gobierno de Xiomara Castro se invirtieron 15,932 millones de lempiras en proyectos de transmisión y distribución en la zona norte del país.
Finalmente, llamó a los gobiernos locales a anticiparse a un crecimiento urbano más vertical y a resolver de forma urgente los problemas ambientales, especialmente el tratamiento de aguas residuales y la gestión de desechos sólidos.
Recordó que la falta de saneamiento incrementa enfermedades como dengue y afecciones gastrointestinales, elevando el gasto hospitalario. “Invertir en ambiente es más barato que pagar después en salud”, concluyó, al señalar que incluso la basura puede convertirse en una fuente de energía y recursos si se gestiona de forma inteligente.