26/06/2022
04:09 PM

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Peligrosos visitantes: Sin seguridad puntos ciegos en Ocotepeque

LA PRENSA Premium realizó un recorrido por varios puntos ciegos de la frontera con El Salvador en Ocotepeque, donde se constató la poca vigilancia de autoridades

Ocotepeque, Honduras.

Desde que comenzó la pandemia del covid-19, los militares dejaron de patrullar puntos ciegos en la frontera entre Honduras y El Salvador, según pobladores de la comunidad de Cayaguanca en San Rafael, Ocotepeque, que ahora no dejan de sentir el temor ante el paso de miembros de maras y pandillas de El Salvador.

Los pobladores de Cayaguanca, dedicados en su mayoría a la ganadería y cultivos de hortalizas y algunos granos básicos, dicen vivir tranquilos, pero no les deja de preocupar el hecho de que mareros y pandilleros que huyen de El Salvador puedan pasar por esas zonas.

Cayaguanca es un poblado de San Rafael, fronterizo con El Salvador y está a unos 40 minutos de la ciudad de Ocotepeque.Por esa zona pasar a El Salvador es accesible, los vecinos no se inmutan al ver vehículos con personas desconocidas, pues la zona es turística, ya que muchos visitan el cañón de Cayaguanca.

Desprotegidos

La cima del cañón divide a Honduras y El Salvador y hay que caminar alrededor de dos horas para cruzar ese punto y estar en el país vecino.

“Antes mirábamos grupos de militares patrullar por esta zona, pero desde la pandemia no volvieron”, comentó don Marcelino Erazo.

Erazo, al hablar con un equipo de periodistas de LA PRENSA Premium, que hizo un recorrido por la zona fronteriza, relata las vivencias de cuando ocurrió la guerra entre Honduras y El Salvador en 1969. “Ahora vivimos tranquilos, acá en la comunidad no pasan hechos violentos, nos dedicamos a trabajar en los patios de las casas donde criamos ganado”, indicó.

De Cayaguanca caminando unos cinco minutos también se llega a un punto ciego para pasar a El Salvador y se arriba a la comunidad de San Francisco.

Al consultarle a don Marcelino sobre el paso de miembros de maras y pandillas que huyen de las políticas del gobierno de El Salvador, afirma que en esa zona no han visto personas sospechosas, aunque “si pasan no es que se van a quedar en el pueblo”.

“La comunidad es muy unida y todos nos conocemos, y sabemos que tenemos que cuidarnos entre nosotros”, indicó.

Después de visitar la casa de Marcelino, que está en la faldas del peñón de Cayaguanca, los pobladores nos indicaron otro paso más fácil para poder llegar a El Salvador.

A menos de un kilómetro, siempre en la comunidad de Cayaguanca, una quebrada divide el poblado con la comunidad de San Francisco de El Salvador. Sin embargo, el equipo de LA PRENSA Premium tuvo una advertencia de los pobladores: “Si cruzan la quebrada ya están en territorio salvadoreño, en esa zona pasa un grupo de soldados y si los detienen los llevan a migración y deben pagar una multa de 38 dólares”.

“Mire, hace unos meses me pasé el punto ciego para ir a comprar unos medicamentos y aunque vieron que era una emergencia, siempre me detuvieron y tuve que pagar la multa”, comentó una de las habitantes de Cayaguanca. Ella manifestó que luego de la detención y pagar la multa, le advirtieron que si volvía a ser capturada tendría legalmente canceladas sus entradas al vecino país.

Otra de las vecinas de Cayaguanca comentó que no todo el tiempo está el grupo de militares salvadoreños vigilando, por lo que pueden pasar tranquilamente e ir hacer sus compras. “Pero ellos bien dejan pasar salvadoreños vendedores de productos que pasan a pie hasta llegar a Ocotepeque”, dijo.

Entre los pobladores del exbolsón de Cayaguanca y San Francisco, en El Salvador, es común la convivencia e incluso muchos tienen familiares viviendo en ambos lados.

“Yo soy hondureño, pero vivo en El Salvador”, comentó uno de los agricultores que señala que esas zonas los gobiernos de ambos países las tienen abandonadas.

Las pocas vacas que tiene el agricultor las alimenta en predios hondureños, pero señala que tiene que lidiar con los soldados salvadoreños que no entienden a veces la situación en la que viven.

El ganadero, que ha vivido toda su vida entre los poblados fronterizos, indica que en esas zonas es común ver “coyotes” con grupos de personas que van ilegales con rumbo a Estados Unidos.

“Ellos pasan por estos caminos, pero aquí nadie se mete con ellos y tampoco es que se quedan en las comunidades, solo van de paso”, agregó.Sobre pandilleros o mareros, dice que si han pasado no los distinguen, pero es un problema del que deben preocuparse .“Sabemos que han capturado a algunos cerca de la frontera de El Poy, donde hay otros puntos ciegos, ellos no buscan los poblados sino las partes solitarias”, explicó.

Para llegar al poblado de San Francisco en El Salvador, el equipo de LA PRENSA Premium recorrió solo cinco minutos para pasar el punto ciego desde Cayaguanca.

Por más de dos horas el equipo periodístico estuvo en el territorio salvadoreño, pero no había vigilancia de militares en la comunidad ni en las montañas cercanas.

De Ocotepeque centro a la comunidad de Cayaguanca se recorren al menos 40 minutos en vehículo y se llega por el peñón que divide con El Salvador.

Al dialogar con ciudadanos salvadoreños indicaron que en San Francisco están asignados 14 elementos militares, dedicados a la vigilancia de los puntos ciegos cercanos.

También señalan que los militares por horas patrullan algunas montañas cercanas por donde pasan personas que van en ruta a Estados Unidos.

“Los militares lo que buscan en esta zona es el contrabando de productos, pues algunos pasan cargas de granos básicos y hortalizas para El Salvador y las decomisan”, se quejan los pobladores.

Muchos de los pobladores de San Francisco dicen que el gobierno salvadoreño no ha enviado operativos masivos en esas zonas, solo el pequeño grupo de soldados.

Legal

A unos 40 minutos de Cayaguanca, por la carretera principal de Ocotepeque se llega a la frontera de El Poy, donde elementos de la Policía Nacional tienen retenes en los que, en su mayoría, revisan carros particulares, taxis y buses.

“Estamos alerta por el problema de la huida de pandilleros de El Salvador”, comentó un oficial asignado al puesto fronterizo.Agregó que capturaron a un pandillero salvadoreño en las cercanías de El Poy y fue entregado a las autoridades del vecino país.

Ese capturado es José Israel Gonzales Deras, alias “Danger”, en los primeros días de abril.

Otro de los salvadoreños capturados es Daniel Alvarado Sandoval, alias “Dolphin”, supuesto miembro de la Mara Salvatrucha. El sujeto había huido del estado de excepción que mantiene el gobierno de El Salvador y había pasado de forma ilegal a Honduras. El capturado hasta se disfrazó de religioso para pasar desapercibido y fue apresado en la comunidad de Marisol en Santa Rita, Copán.

“Estos mareros no ocupan huir por las montañas lejanas en puntos ciegos, pues acá por El Poy hay muchos puntos por lo que logran pasar con tranquilidad, pues no hay vigilancia ni de Honduras ni de El Salvador”, comentó un ciudadano que reside en las cercanías de la frontera.

Los agentes policiales aseguran que realizan patrullajes en los llamados puntos ciegos de El Poy, sobre todo en horas de la noche cuando se busca cruzar.

El equipo de LA PRENSA Premium pudo constatar que la vigilancia en las zonas fronterizas entre Honduras y El Salvador es poca y no cubre todos los puntos ciegos; al menos cinco miembros de maras y pandillas salvadoreñas se han capturado en Honduras tras cruzar la frontera, pero otros podrían estar viviendo en el territorio hondureño.

Habitantes de las zonas fronterizas y de puntos ciegos cercanos a Ocotepeque creen que las autoridades militares y policiales deben reforzar la seguridad y no solo hacer patrullajes esporádicos.