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Descubrir que fue víctima de una estafa puede generar enojo, preocupación y, sobre todo, dudas sobre qué hacer para intentar recuperar el dinero. Sin embargo, quedarse callado o borrar las evidencias puede dificultar cualquier reclamo.
El primer paso es guardar todas las pruebas como facturas, recibos, contratos, cotizaciones, comprobantes de pago, fotografías, publicaciones en redes sociales, correos electrónicos y conversaciones de WhatsApp.
El segundo paso es acudir a la Dirección de Protección al Consumidor y presentar un reclamo formal cuando el comercio incumplió lo ofrecido.
Pagar por un producto o servicio no significa que el consumidor haya renunciado a sus derechos.
Dependiendo del caso, puede exigir el cumplimiento de lo contratado, aceptar un servicio equivalente sin costo adicional, solicitar un descuento proporcional o rescindir el contrato y pedir la devolución de lo pagado.
Protección al Consumidor advierte que una relación comercial debe comenzar con información verdadera, pues el consumidor tiene derecho a conocer qué está comprando, cuánto pagará, cuáles son las condiciones y qué puede esperar razonablemente del producto o servicio.
Si el problema está relacionado con una transacción que el consumidor no autorizó, debe comunicarse inmediatamente con su banco para reportar el cargo y solicitar el bloqueo de la tarjeta.
Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando la tarjeta fue robada o clonada y posteriormente utilizada.
Si la respuesta del banco no es favorable, el usuario puede presentar una Hoja de Reclamación del Usuario Financiero ante la misma institución.
El banco está obligado a recibirla y debe responder por escrito en un plazo de 10 días hábiles, mientras que el consumidor debe conservar una copia sellada con la fecha de recepción.
Pero existe una diferencia importante cuando la persona utilizó voluntariamente su tarjeta para comprar porque fue engañada, pues esa transacción no se considera un consumo no autorizado.
En ese caso, el reclamo por el incumplimiento o el engaño debe dirigirse por las vías correspondientes contra el comercio.
El siguiente paso, cuando existen indicios de estafa, fraude, robo o hurto, es presentar una denuncia ante el Ministerio Público.
Denunciar permite que el caso sea investigado y puede ayudar a identificar patrones y advertir a otras personas para evitar nuevas víctimas.