10/08/2022
11:06 AM

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Miska, la escuela que rescata la sazón lenca

Además de apoyar a jóvenes que ya no emigrarán en busca de oportunidades, la academia insta a la alimentación saludable en una zona golpeada por el hambre.

La Esperanza, Intibucá.

De entrada, una crema de choro (hongos nativos) con crotones y flor de izote. Como plato fuerte, pechuga de pollo enrollada en tocino y bañada en salsa de mole hecha a base de semillas de cacahuate, ayote y chocolate junto a ticucos de maíz y frijol azul. Además, papas rellenas con queso, pan artesanal y una camita de crema acompañada de tallos de palmito, fresas y zanahoria con brotes de lechuga.

De postre un “cheesecake” con pan de rosquilla y como bebida limonada de fresa y hierbabuena... Ese fue el menú que los estudiantes de la Escuela de Cocina y Emprendimiento Miska, de La Esperanza, Intibucá, prepararon a Cindy McCain, embajadora de Estados Unidos ante los organismos de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en Roma, y a la comitiva que la acompañaba en su gira por Honduras y Guatemala, que finalizó el sábado anterior. Además de que estaba delicioso, casi todo lo servido es producido en tierras lencas.

PARA CONOCER

Miska, vocablo indígena que significa siembra temprana, es una iniciativa de formación gastronómica inspirada en el modelo ‘Manqa’ de ICCO Cooperación. En siete años ha formado a más de 5,550 cocineros en Bolivia, Colombia y Guatemala, y ha sido reconocida como una de las 50 mejores pequeñas empresas sociales en el concurso “Buena comida para todos”, celebrado en la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la Organización de la ONU.

La escuela de gastronomía es toda una novedad en Intibucá por muchas razones; entre ellas, les da oportunidad de estudio a muchos jóvenes lencas que ante la falta de oportunidades emigraban a otras ciudades o fuera del país, rescata las tradiciones culinarias de esta etnia y las eleva al nivel de los mejores platillos gurmé en la zona, y lo más importante, ayuda a las familias a mejorar la forma de alimentarse al conocer nuevas prácticas.

Además, en unos días graduará a su primera promoción de chefs y muchos ya hacen planes para emprender o trabajar en restaurantes de la región.

Así surge

El 19 de noviembre de 2021, en un evento organizado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida) como entidad de financiación del proyecto, ICCO Cooperación y la Comisión Social de Acción Menonita (Casm) en Intibucá como socios ejecutores en Honduras, se lanzó la escuela Miska, que beneficiará en tres años a un total de 560 jóvenes hondureños, brindándoles formación técnica en gastronomía con un enfoque en alimentación saludable, además de revalorizar las áreas rurales, creación de empleo y emprendimientos

CLAVES SOBRE MISKA

Oportunidad: La nueva escuela de gastronomía y emprendimiento llegó a Honduras en el marco del proyecto regional “PUENTES / Rural For Young People”, una iniciativa de ICCO/Conexión América Latina, con apoyo del Fida, que se implementará́ en los próximos tres años.

Puente: Objetivo es conectar las zonas rurales y urbanas a través de un modelo innovador que creará́ empleo, emprendimiento y alimentación saludable para jóvenes rurales, indígenas y de sectores vulnerables. Este mismo programa se realiza en Bolivia y Guatemala.

Migración: Miska da prioridad a los jóvenes de la etnia lenca para evitar que emigren y expongan sus vidas. También prevalecen los que han sido deportados desde EE UU. La nueva promoción de chefs empezará clases en agosto. Para lograr un cupo son evaluados. La formación es gratis.

Planes: Con los chefs de Miska, el plan para los nuevos semestres es implementar un nuevo concepto de restaurantes en la escuela. La idea es crear un autoservicio donde la ciudadanía pueda comprar la comida lenca que se elabore en Miska; entre ellas, sopas y choro.

.La primera promoción, integrada por 39 alumnos, comenzó clases en enero y el próximo 19 de agosto culmina su proceso con la graduación. De ellos, un 40% ya tiene un empleo asegurado en los lugares donde hicieron sus prácticas.

La base de la gastronomía lenca es el maíz, la gallina india, el frijol azul, la papa y el choro, un hongo nativo de Intibucá, explicó Marlen Chinchilla, coordinadora del proyecto por parte de Casm. Además, detalló que hay otros 60 jóvenes que están en proceso de formación para adquirir habilidades digitales, como la creación de aplicaciones móviles para apoyar a los chefs que emprenderán.

Ana Raquel López, gerente de Casm en Lempira, expuso que sería muy importante que Miska sea replicada en otras zonas del país como Yoro, donde se asientan los tolupanes o en la región chortí de Copán y Ocotepeque, adonde hay altos índices de migración ilegal. “La escuela no es exclusivamente para migrantes o lencas, pero tienen prioridad. Se requiere que sus edades ronden entre los 18 y 35 años y que tengan aspiración por aprender a cocinar. Toda la formación es gratuita”.

Añadió que habrá cursos adicionales para capacitar a meseros o camareros de hoteles. Cambio. Irma Méndez es madre de una niña de tres años, es oriunda de la aldea Pueblo Viejo, Intibucá, pertenece a la etnia lenca y ahora destaca como una de las mejores chefs de Miska.

“Le doy gracias a Dios por pertenecer a la escuela Miska. Pasé varias evaluaciones y logré ingresar. Todo esto para mí ha sido una bonita experiencia porque he podido aprender de todo con un buen nivel de aprendizaje”, expuso la joven, que ya fue premiada durante el Festival del Choro y el Vino.

“Estas enseñanzas me han permitido poder desarrollarme y desenvolverme. No solo he aprendido cocina, también nos han enseñado habilidades para la vida en temas de liderazgo y bienestar personal que nos ayudan a empoderarnos como jóvenes”.

“Los jóvenes han dejado de
pensar en migrar hacia el norte”

René Castro, director país para Honduras del Fida

“Entre el 27 y el 29 de julio tuve el honor de acompañar, como director país para Honduras del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida, la agencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Rural), el viaje de la embajadora de los Estados Unidos, Cindy McCain, a este país.

Visitamos La Paz, Lempira y La Esperanza, donde las tres agencias de Naciones Unidas con base en Roma: el Fida, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), trabajamos en cercana colaboración con el Gobierno de Honduras en torno a la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza.

Una cosa resultó clara, el éxito depende de las y los pequeños agricultores, que a fuerza de ingenio, compromiso y dedicación consiguen hacer realidad lo que muchos dicen que es imposible: vivir de la pequeña agricultura o agricultura familiar en Honduras.

Aunque los llamemos pequeños, su importancia es grande. Se calcula que en América Latina son responsables de la producción de cerca del 80% de los alimentos que llegan a nuestra mesa. ¿Se imaginan lo que podría pasar si todos ellos dijesen “basta, esto no rinde” y dejaran la agricultura?

En LA PRENSA se resaltó cómo los miembros de la junta de riego de La Puerta, en Lempira, han cuadruplicado sus ingresos gracias a un sistema de irrigación. O cómo los jóvenes de la escuela Miska, en La Esperanza, han empezado a conseguir empleos en el área de la hostelería y dejado de pensar en migrar hacia el norte, y son solo dos ejemplos.

Más allá del bienestar que estos proyectos reportan a las personas beneficiarias, quiero invitarles a pensar en el bienestar que representan al conjunto de la sociedad.

Y cómo podemos conjuntamente evitar un éxodo de la agricultura y de los territorios rurales. Para ello, debemos reconocer la importancia de las y los pequeños agricultores y brindarles el apoyo que necesitan para prosperar, ya que su prosperidad es la garantía de la seguridad alimentaria de toda la población.

Este objetivo necesita de proyectos como los que financian el Fida, la FAO y el WFP, pero, sobre todo, de políticas públicas en favor de la agricultura familiar. En la elaboración de esas políticas, para las que nuestros proyectos sirven de bancos de pruebas, el Gobierno de Honduras tendrá siempre la colaboración de las agencias de Naciones Unidas con sede en Roma”.