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Todo comienza con una llamada que parece demasiado buena para ser cierta. Del otro lado de la línea, una persona ofrece una “consulta médica gratuita” y un examen sin costo que, según le explican al potencial paciente, permitirá conocer cómo se encuentra su organismo.
No hablan de una venta, no hablan todavía de medicamentos y tampoco advierten que, al acudir, comenzará un proceso comercial, digamos que la invitación apela a una preocupación mucho más poderosa que el dinero: la salud.
Una investigación conjunta de LA PRENSA Premium y EL HERALDO Plus revela el negocio detrás de al menos dos clínicas que operan en Honduras bajo un esquema basado en consultas gratuitas, diagnósticos falsos y costosos tratamientos de dudosa eficacia, con los que captan clientes y terminan dejándolos endeudados.
Una de estas empresas lleva el mismo nombre de una clínica que opera en Colombia y que fue denunciada en julio pasado por el programa Séptimo Día, de Caracol TV. Se trata de Medisan, con sede en San Pedro Sula.
La otra es Nueva Med, ubicada en Tegucigalpa y sobre la cual ya pesan denuncias en la Dirección de Protección al Consumidor.
Aunque ambas empresas operan de manera independiente, ciudadanos colombianos y hondureños aparecen vinculados a la constitución y al funcionamiento de estos establecimientos.
El mensaje ancla de estos establecimientos consigue que la persona acepte una cita y, en algunos casos, incluso se le hace creer que ha sido seleccionada para recibir el beneficio. "Me dijeron que era un sorteo, me tomaron mis datos y justo al día siguiente me llamaron a primera hora para decirme que resulté ganadora de la brigada", reveló una de las víctimas a este equipo.
La gratuidad funciona como la puerta de entrada porque el paciente llega confiado, pensando en que recibirá una revisión que normalmente tendría un costo elevado y que, al menos inicialmente, no tendrá que pagar.
Es entonces cuando cambia el escenario, pues la persona es recibida en un establecimiento que se presenta con apariencia de clínica y es sometida a una evaluación con un equipo al que le atribuyen capacidades para detectar múltiples padecimientos.
El paciente coloca la mano, permanece unos segundos frente al aparato y después espera los resultados.
A través de testimonios y labores de infiltración, el equipo de LA PRENSA Premium y EL HERALDO Plus comprobó que el supuesto diagnóstico arroja una larga lista de problemas de salud que el paciente tendría, pese a que el aparato utilizado no cuenta con respaldo científico para realizar ese tipo de diagnósticos.
A algunos les han dicho incluso que padecen enfermedades graves o que están a punto de fallecer. El temor provocado por esos resultados se convierte entonces en la herramienta para la siguiente etapa, en la que los supuestos médicos les ofrecen tratamientos para corregir los padecimientos que acababan de “detectar”.
Los productos son presentados como necesarios o urgentes y se ofrecen dentro de la misma clínica, generalmente con un precio especial “solo por ese día”.
Así, lo que comenzó como una consulta y un examen gratuitos termina con el paciente frente a una decisión de compra basada en un diagnóstico que, según especialistas consultados por este equipo, no tiene sustento médico.
La Unidad de Investigación de LA PRENSA Premium y EL HERALDO analizó el modus operandi de Medisan y Nueva Med.
Ambas empresas fueron constituidas en mayo de 2025 y presentan similitudes en su estructura societaria inicial, pues comenzaron con un único propietario y posteriormente fueron transferidas a otra persona.
Sin embargo, la documentación societaria revisada por este medio muestra que, hasta ahora, no existe un vínculo directo comprobado entre sus propietarios.
Uno de los principales elementos que llamó la atención de LA PRENSA Premium y EL HERALDO Plus fue la máquina utilizada para supuestamente diagnosticar a los pacientes.
Se trata de un dispositivo portátil, similar a un maletín, que es presentado como un equipo capaz de realizar “resonancias magnéticas cuánticas”.
Para utilizarlo, el paciente únicamente debe colocar una de sus manos sobre un sensor; en cuestión de segundos, el aparato genera una serie de resultados que son interpretados como posibles alteraciones o padecimientos en distintas partes del organismo.
Sin embargo, el funcionamiento de este dispositivo dista de los métodos convencionales utilizados para establecer un diagnóstico médico.
La llamada “resonancia magnética cuántica” no corresponde a una resonancia magnética clínica, un procedimiento de diagnóstico por imágenes que requiere equipos especializados y tecnología basada en campos magnéticos y ondas de radio.
“La gente confunde lo que se llama resonancia magnética y luego le agregan ‘cuántica’ con la resonancia magnética que se toma en un centro de radiología. Eso es un software, una programación que la hizo alguien que se pasó de vivo, inventó hacer este aparato y ahora hay otros vivos que compran eso y engañan a la gente. Si ese aparato fuera tan bueno para diagnosticar, ya habría sustituido a los médicos”, explicó el doctor José Manuel Matheu, exministro de la Secretaría de Salud.
Otro elemento que resulta llamativo es su disponibilidad y precio, pues estos equipos pueden encontrarse fácilmente en plataformas de comercio electrónico como Amazon y eBay, con precios que rondan entre los 2,000 y 3,000 lempiras, dependiendo del modelo y sus características.
Es decir, no se trata de tecnología médica sofisticada comparable con un equipo de resonancia magnética hospitalaria, pese a la forma en que puede ser presentada ante los pacientes.
De hecho, este medio realizó exámenes clínicos a una paciente de Nueva Med y comprobó que varios de los resultados de sus análisis de sangre no coincidían con los obtenidos previamente en la clínica.
Este medio revisó el contrato (de al menos cinco páginas) que firman los pacientes al adquirir los servicios de estas clínicas y consultó su contenido con el abogado Fabrizio Pacheco.
El análisis jurídico permitió identificar una serie de vacíos y disposiciones que generan dudas sobre las condiciones bajo las cuales los usuarios contratan estos servicios y que ameritan una revisión más detallada.
A esto se suma el relato de algunas víctimas, quienes aseguraron que no se les permite leer el contrato antes de firmarlo. Según sus testimonios, los supuestos doctores se limitan a señalarles el espacio donde deben estampar su firma, sin explicarles de manera clara el contenido ni las condiciones del documento.
Pacheco cuestionó que el documento establezca que el paciente ya comenzó a consumir el paquete contratado desde el momento en que firma, aunque todavía no haya recibido el servicio.
“Contratante: Manifiesto de manera clara, expresa y voluntariamente, que he recibido la completa y estricta información y asesoría respecto a los servicios y a los productos que he adquirido, por lo tanto soy consciente que a partir de este momento he comenzado a consumir el paquete integral de servicios, del mismo modo, entiendo, conozco y acepto los términos y condiciones del Contratista”, indica el contrato.
Para Pacheco, una disposición de este tipo podría constituir un vicio del consentimiento, debido a que atribuye al consumidor el inicio de una prestación que todavía no se ha ejecutado. “Usted no puede venir a decir algo que todavía no ha servido, de que ya está consumiendo un producto cuando no ha ni comenzado”, señaló.
También puso bajo análisis la cláusula que contempla una indemnización del 30% cuando el cliente decide desistir voluntariamente del servicio. Según explicó, la penalización debería guardar relación con un servicio efectivamente iniciado y no aplicarse desde la firma del contrato.
“En el caso que el contratante quiera dar por terminado anticipadamente el presente contrato por mera voluntad y/o sin justa causa, lo deberá hacer por escrito, y se condiciona a realizar entrega de los productos y/o medicamentos en perfecto estado, sin rasgaduras, sin romper los sellos de empaque y apertura de ninguno de los productos; dicha intención de terminación del presente contrato deberá ser radicada en el único medio autorizado para estos efectos en el correo [...], y el contratista deberá ofrecer respuesta a más tardar en 15 días hábiles de la decisión de acuerdo a las condiciones pactadas en el presente contrato y en el anexo de términos y condiciones”, indica el contrato.
Agrega que “de ser positiva la respuesta, el CONTRATANTE pagará al CONTRATISTA el TREINTA por ciento (30%) del valor del contrato inicial como indemnización por gastos de administración, logísticos y financieros”.
Pacheco consideró que una disposición de esta naturaleza podría ser abusiva si provoca un desequilibrio en perjuicio del consumidor. “Eso no puede ser, pues son cláusulas leoninas. Entonces son cláusulas abusivas”, afirmó.
El abogado también cuestionó la cláusula que obliga a las partes a recurrir a un arbitraje ante la Cámara de Comercio en caso de una controversia. Explicó que este mecanismo puede implicar costos que representen una carga importante para el consumidor y consideró que su imposición dentro del contrato merece ser revisada.
"Cualquier controversia o conflicto entre las partes relacionado directa o indirectamente con este contrato, inclusive de su naturaleza, interpretación, cumplimiento, ejecución o terminación del mismo, se resolverá mediante el procedimiento de arbitraje, de conformidad con el reglamento del Centro de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT)", menciona el documento.
A esto sumó la falta de claridad que, según su análisis, existe sobre las condiciones de pago y las prestaciones que recibirá el cliente. Pacheco señaló que el documento debería precisar aspectos como las cuotas, las condiciones del servicio y la forma en que se ejecutará una prestación que, al momento de la firma, todavía no ha sido completada.
Y es que el documento únicamente establece la cantidad de consultas médicas, psicológicas, de nutrición y procedimientos, sin especificar mayores detalles sobre el alcance o las condiciones de estos servicios.
Según sus páginas oficiales en redes sociales y la información recogida por el equipo infiltrado, estos establecimientos ofrecen sueroterapia, la aerosolterapia o nebulización y la llamada desintoxicación iónica como tratamiento a sus pacientes.
Las dudas del abogado no se limitan al contenido del contrato. También planteó la necesidad de verificar las credenciales de las personas que atienden a los pacientes y determinar si, en efecto, son médicos, psicólogos, nutricionistas u otros profesionales debidamente colegiados y facultados para emitir diagnósticos.
Asimismo, advirtió que emitir diagnósticos sin realizar las pruebas médicas correspondientes podría constituir una infracción y generar responsabilidades legales.
Este equipo también investigó a dos profesionales de la salud que promocionan los servicios de Nueva Med en su página oficial.
El medio constató que tanto la médico general Gladys Guevara como la psicóloga Arlines Izamar Sandres son graduadas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah). Guevara obtuvo su título en 2020 y Sandres en 2022.
Los testimonios recopilados por este medio, sin embargo, describen experiencias distintas con el personal que atendía a los pacientes.
Algunos aseguraron haber sido atendidos por Gladys Guevara en su calidad de médico general, mientras que otros dijeron haber sido recibidos por personas que vestían de azul, quienes decían ser médicos.
"Ellos tienen una persona, un abogado que supuestamente es el apoderado, pero en el día de la audiencia se presentó una muchacha que se llama Sharon. Ella es colombiana y ella dice que es técnica en salud en su país, pero realmente ninguno es médico. Bueno, pero fue ella la que fue a la audiencia, aunque se supone que es un abogado el que está en representación", mencionó la apoderada legal de una de las víctimas.
"La mayor parte de personas que estaban -en la clínica- eran señoras de la tercera edad, que les estaban poniendo sueros y no se sabe qué clase de suero. A otra colega le pasó, estaba llevando un caso igual y dice que a la muchacha le cobraban 20 mil lempiras, pero que ella no sabe qué es lo que le ponen, porque a usted no le dan recetas, a usted no le dan nada", agregó.
En el caso de Medisan, la situación fue distinta. Durante las visitas realizadas por este medio, las personas que atendían a los pacientes vestían de verde y, a simple vista, no presentaban elementos que permitieran identificarlas como profesionales de la salud, aunque son quienes informan el diagnóstico a los pacientes.
LA PRENSA Premium y EL HERALDO Plus consultaron a la Secretaría de Salud sobre las licencias sanitarias de ambas empresas.
La institución informó que Medisan aún no cuenta con licencia sanitaria vigente para operar como clínica, pues su trámite permanece en curso, mientras que no existe registro de que Nueva Med haya solicitado este permiso.
Por su parte, la Municipalidad de San Pedro Sula confirmó que Medisan sí dispone de un permiso de operación correspondiente a 2026 y figura como establecimiento activo en los registros municipales. En tanto, la Alcaldía Municipal del Distrito Central señaló que no tiene en sus archivos permiso de operación para Nueva Med.
Mediante la solicitud de información SOL-SCDSEC-899-2026, este medio constató que la Dirección de Protección al Consumidor reportó cinco denuncias contra Nueva Med en lo que va de 2026.
La respuesta de la institución señala que cuatro denuncias, que en conjunto superan los 72,000 lempiras, fueron archivadas tras acuerdos de conciliación, mientras una quinta, por 24,750 lempiras, permanece pendiente de audiencia.
Sin embargo, los montos consignados en la respuesta oficial no coinciden con los montos que aparecen en las denuncias recopiladas por este equipo, aunque corresponden al mismo número de expediente.
En el caso de Medisan, hasta el momento no figuran denuncias formales ante la Dirección de Protección al Consumidor. Sin embargo, usuarios han expresado quejas y señalamientos contra la empresa a través de redes sociales, mientras que un esquema con el mismo nombre fue denunciado en julio pasado por el programa Séptimo Día, de Caracol TV, en Colombia.
Este medio contactó por correo electrónico a los representantes de Nueva Med y Medisan para conocer su posición sobre los hechos documentados en esta investigación, pero no obtuvo respuesta al cierre de esta edición.