Desde cárceles y el exterior clonan voces de hondureños para estafas
Estas personas suplantan la voz e imagen de familiares y amigos con audios y llamadas falsas para solicitar dinero de forma urgente. Con esta modalidad roban información y estafan a sus víctimas
- Actualizado: 19 de mayo de 2026 a las 23:59 /
Un audio de WhatsApp con la voz exacta de un familiar, un vídeo en redes sociales donde un político recomienda invertir dinero, una videollamada donde aparece el rostro de una persona conocida pidiendo ayuda urgente, nada garantiza ya que sea real.
Las estafas electrónicas han dado un salto peligroso con el uso de inteligencia artificial generativa y técnicas de “deepfake”, capaz de crear vídeos, imágenes y voces ultrarrealistas para engañar a las víctimas y convencerlas de entregar dinero, compartir información bancaria o realizar transferencias electrónicas.
En Honduras ya se advierte sobre el crecimiento de fraudes y estafas digitales difundidos en WhatsApp y YouTube, mientras las redes sociales como Facebook, Instagram y TikTok comienzan a llenarse de contenidos falsificados que imitan voces, rostros y hasta medios de comunicación.
Se han clonado voces con pocos segundos de audio extraídos de TikTok, vídeos de Facebook o notas de voz enviadas por WhatsApp, y después, programas especializados generan mensajes extremadamente convincentes.
La estafa suele iniciar con una llamada o un audio cargado de urgencia: “¡Estoy en un problema, necesito que me ayudés rápido!”. La víctima escucha la voz de un hijo, un amigo o incluso de su jefe; el tono, la respiración y la forma de hablar parecen auténticos, el objetivo es provocar miedo o presión emocional para evitar que la persona piense demasiado antes de transferir dinero.
Aunque muchos casos aún no llegan formalmente a los tribunales, la Policía y especialistas en verificación coinciden que en Honduras ya existen señales claras del uso de aplicaciones para manipular y engañar mediante este método.
Hay bandas detrás
De acuerdo con investigaciones de la Policía, muchas de estas operaciones se realizan desde centros penales y bandas internacionales con enlace locales, quienes son sus "brazos financieros".
La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) ha logrado identificar a algunos enlaces o intermediarios que operan en el sector de Yoro y en los alrededores de San Pedro Sula, quienes se encargan de recolectar el dinero producto de las estafas.
En abril de este año, autoridades hondureñas confirmaron el descubrimiento de antenas satelitales, amplificadores de señal y otros dispositivos que permitían mantener comunicaciones ilegales desde las cárceles.
En la penitenciaría de Támara se encontraron equipos de mayor sofisticación, entre ellos antenas satelitales de Starlink, capaces de proporcionar acceso a internet incluso en zonas donde las redes tradicionales son limitadas o inexistentes.
A raíz de estos hallazgos se impulsó un proceso de depuración dentro del sistema penitenciario, así como el traslado masivo de internos de alta peligrosidad hacia diferentes prisiones del país. El Congreso Nacional, por su parte, dijo que pedirían un informe técnico de los centros penales y que aplicarían reformas en el Código Penal.
El martes, el Congreso aprobó las reformas penales para elevar la extorsión a delitos de máxima gravedad y formalizó la declaratoria de maras y pandillas como organizaciones terroristas.
Las pesquisas de la DPI han determinado que varios de estos individuos en las cárceles se hacen pasar por familiares o amigos radicados en Honduras, España o Estados Unidos para engañar a las víctimas y solicitar transferencias de dinero mediante llamadas y mensajes fraudulentos.
Intermediarios
Identificados
En San Pedro Sula y Yoro. Estos sujetos recolectan el dinero que viene de las estafas, según la DPI.
Antes de establecer el primer contacto, los delincuentes revisan cuidadosamente las redes sociales de sus víctimas para identificar amistades, interacciones frecuentes y datos personales. Posteriormente descargan esa información y comienzan a comunicarse con ellas utilizando identidades falsas.
“Hay que tener cuidado con las cadenas de WhatsApp porque los enlaces que envían permiten hackear la cuenta, luego acceden a todos los contactos y a la víctima le resulta difícil recuperar su número o perfil. Después comienzan a pedir dinero mediante audios o llamadas falsas, solicitando préstamos o depósitos bajo el argumento de que atraviesan problemas”, indicó a este medio de comunicación un investigador de la unidad de Delitos Financieros de la DPI.
Las indagaciones también han revelado que, por lo general, los estafadores no proporcionan sus cuentas bancarias, sino las de terceras personas, alegando supuestos problemas con su banca en línea; sin embargo, los números pertenecen a “cuentas mula” utilizadas por personas que previamente prestaron sus datos bancarios, tras haber sido engañadas mediante otras modalidades de fraude y estafa.
Estas estafas funcionan porque apelan al miedo y a la urgencia. Los criminales realizan llamadas o envían audios desesperados para presionar a las víctimas a realizar transferencias inmediatas de dinero o compartir información bancaria confidencial.
Las autoridades policiales recomiendan a la población no confiar ciegamente en audios o llamadas inesperadas, evitar publicar demasiados audios personales en redes sociales y aplicaciones, y confirmar cualquier emergencia mediante llamadas directas o preguntas de seguridad familiares. También aconsejan activar la verificación en dos pasos en cuentas digitales y desconfiar de solicitudes urgentes de dinero.
Circulación
Carlos Girón, especialista en verificación digital, desinformación y fact-checking político en Grupo Opsa, indicó que la suplantación con fines de estafa se está convirtiendo en una de las formas más peligrosas de desinformación digital en Honduras, porque ya no solo busca engañar políticamente, sino mover dinero, robar datos y aprovecharse de la confianza pública.
El patrón, según él periodista, es que los estafadores clonan la apariencia de medios de comunicación, usan nombres de instituciones como el Banco Central de Honduras y construyen sitios web apócrifos que simulan ser noticias reales.
Esta modalidad funciona, según describió, porque mezcla tres elementos poderosos: autoridad institucional, apariencia periodística y promesa económica. "No basta con decirle a una persona ´invierta aquí´, el engaño se vuelve más creíble cuando aparece envuelto en una falsa nota de prensa, con logos, fotografías, supuestas entrevistas y nombres de entidades confiables", dijo.
Comentó que esta modalidad se apoya en figuras del ámbito hondureño para escalar el engaño. Los estafadores usan imágenes, nombres o supuestas declaraciones de políticos, funcionarios, empresarios, periodistas u otros personajes relevantes de la sociedad para fabricar una falsa sensación de legitimidad.
El objetivo es simple, si la víctima reconoce a la persona baja la guardia, la figura pública funciona como aval emocional aunque nunca haya participado en la plataforma ni haya recomendado invertir dinero.
Muchas personas quieren encontrar una salida rápida a la falta de empleo, al endeudamiento o al bajo ingreso, por eso, detalló Girón, las falsas plataformas prometen duplicar o multiplicar el dinero en poco tiempo, donde el anzuelo no es solo tecnológico, sino emocional.
Desde el equipo de verificación que lidera Girón pormenorizaron que esto debe entenderse como una evolución de la desinformación, pues ya no se habla únicamente de bulos políticos, citas falsas o imágenes sacadas de contexto, sino de fraudes y estafas que usan las mismas técnicas de la desinformación para producir daño económico directo.
En los últimos seis años, después de la pandemia, se han documentado, por ejemplo, dominios falsos que imitaban su apariencia para promover una supuesta plataforma del Banco Central. La operación tiene una lógica sofisticada, primero se fabrica confianza, luego se induce urgencia y finalmente se dirige a la víctima hacia una plataforma externa. En ese tránsito, el usuario cree que está leyendo periodismo, cuando en realidad está entrando a una trampa.
La víctima no cae únicamente porque desconoce tecnología, sino porque fue expuesta a una pieza diseñada para parecer información legítima. El usuario común muchas veces no revisa dominios, no distingue una URL legítima de una falsa y no sospecha de una nota cuando visualmente parece venir de un medio reconocido.
En diciembre de 2024, un artículo falso que circuló en redes sociales suplantó la imagen de LA PRENSA para afirmar que el expresidente Porfirio Lobo Sosa había revelado un “misterio” que provocó largas filas en los cajeros automáticos del país.
La información fue desmentida por verificadores, quienes confirmaron que se trataba de un bulo. La publicación utilizaba un diseño similar al de LA PRENSA, pero el enlace no pertenecía al medio oficial, ya que usaba el dominio “chicchoice.digital”, creado el 11 de noviembre de 2024, mientras que el sitio auténtico de LA PRENSA es “laprensa.hn”, activo desde el año 2000.
Además, al revisar el portal oficial no existía ninguna entrevista relacionada con el supuesto tema mencionado. También se detectaron diferencias en la tipografía y los enlaces utilizados en la publicación falsa.
En septiembre de 2025, una publicación falsa que circuló en redes sociales y WhatsApp mostraba una supuesta plataforma de inversión atribuida al expresidente del Banco Central de Honduras, Wilfredo Cerrato.
El contenido aseguraba que más de 10,000 hondureños obtenían ingresos semanales de 18,000 lempiras mediante una inversión mínima, pero la información fue desmentida, ya que no existía ningún artículo real publicado sobre ese tema. Además, el propio Wilfredo Cerrato publicó un comunicado en la red social X denunciando que estaban utilizando su nombre sin autorización en una campaña de desinformación.
Otro indicio de falsedad fue que el supuesto artículo identificaba al exfuncionario con el apellido “Larach”, cuando su verdadero segundo apellido es Rodríguez. Las investigaciones concluyeron que se trató de una suplantación diseñada para engañar a las personas y captar víctimas mediante falsas promesas de inversión y ganancias rápidas.